domingo, 6 de julio de 2014

Últimas lecturas: Walter Benjamin, Émil Cioran y Agota Kristof



Crítica de la violencia, Walter Benjamin (Biblioteca Nueva). Creo que la razón por la que más me gusta leer ensayo es porque me despeja la cabeza. Muchas veces me sucede que tengo una certeza sobre algo pero no me he detenido a pensarlo ordenadamente. Es como tener una especie de murmullo en el fondo del cerebro y no poder dejar de oírlo: intuyes lo que dice pero no acabas de entender las palabras exactas. Creo que eso es precisamente lo que hacen los buenos ensayos en mi cerebro: ayudarme a entender ese murmullo. Benjamin era una asignatura pendiente desde hacía un montón. Crítica de la violencia tiene apenas cien hojas, pero eso ha bastado para ayudarme a ordenar un montón de ideas que solo me daban vueltas en la cabeza como intuiciones. En concreto, por qué odiamos a la policía, por qué resulta tan insoportable su violencia y de dónde parte su legitimidad -o más bien, la falta de ella- en los distintos modelos de Estado. Sigo teniendo muchas deudas pendientes con Benjamin.





En las cimas de la desesperación, Émil Cioran (Tusquets). Supongo que En las cimas de la desesperación entra en la categoría de ensayo, pero me cuesta clasificarlo así. Quizá porque hay demasiado dolor, demasiada incredulidad, demasiada rabia. El efecto que ha producido Cioran en mí se parece mucho más al que me produce la poesía, que tiene que ver con introducir murmullos en mi cabeza mucho más que con aclararlos. Cioran hablándome al oído de los fuegos que le consumen, del dolor de despertarse cada mañana, de los abismos que todos llevamos dentro. En la introducción, el propio Cioran dice que escribió ese libro con veintidós años y que si no lo hubiese hecho seguramente se habría quitado la vida. No creo que la literatura sirva para nada, no creo que tenga ningún valor transformador ni que sirva para cambiar las cosas. Pero sí que estoy convencida de que es capaz de librarte de un montón de mierda. Quizá eso sea suficiente. 






Claus y Lucas. Agota Kristof (El Aleph).  El volumen que tengo -por lo que sé la última edición que se ha publicado en castellano-, incluye los tres libros que Agota Kristoff escribió sobre los dos hermanos que dan título al libro. Varias personas de las que me fío un montón lo tenían en sus listas de lecturas favoritas, así que me decidí a hacerme con uno. Solo un día después de haberlo terminado, me cuesta describir lo que ha supuesto Claus y Lucas para mí. Supongo que una forma sencilla de hacerlo es decir que a partir de ahora también estará entre mis diez lecturas favoritas, pero eso lo le hace justicia. Es uno de los libros más crueles y más terribles que he leído, pero sin duda también uno de los más hermosos. El primero de los libros que componen la trilogía, titulado "El gran cuaderno", es bello y retorcido y tortuoso y fascinante. Es un libro redondo, perfecto. De hecho, es tan perfecto que los otros dos libros casi resultan innecesarios. Son también hermosos, pero al lado del primero quedan casi deslucidos. Quizá porque en ellos los dos niños protagonistas ya han crecido y se pierde esa perspectiva aterradora de la infancia. Quizá porque hay mucho más de la historia de la propia Kristof en el primero que en los otros dos. 

2 comentarios:

  1. Me esperaré a la edición de bolsillo para leer Claus y Lucas que saldrá en septiembre. :)

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  2. 'En las cimas de la desesperación' es el único libro de Cioran que haya leído, pero demuestra que se puede ser ateo y místico, y no es poco. Más aún, no todo el mundo consigue hacer algo tan poético con su desesperación como lo que hizo Cioran, y a edad tan temprana.

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