domingo, 8 de junio de 2014

Registro de sueños entre el 4 de mayo y el 5 de junio

[Barbe Bleue, Georges Méliès, 1901]



4 de mayo

Tengo el brazo izquierdo tendido sobre una mesa de madera, con la palma de la mano hacia arriba. En la mano derecha tengo un bisturí muy afilado. Me hago un corte en la piel y voy retirando poco a poco los distintos tejidos. No siento dolor, pero tampoco me noto el brazo anestesiado. Estoy buscando algo, como si quisiese descubrir algún mecanismo oculto o como si necesitase entender algo que está escondido en algún lugar debajo del músculo. Lo voy haciendo con cuidado y sin prisa, con mucha precisión. No sale sangre. A pesar de los cortes, puedo mover la mano izquierda perfectamente.



12 de mayo

Es de noche, estoy caminando por las calles de una ciudad solitaria. El suelo es de adoquines y apenas hay iluinación. Llevo una falda larga que arrastro por el suelo. Hace frío y trato de cubrirme el rostro con una especie de pañuelo grande. Ando todo lo deprisa que puedo. Sé que me están siguiendo y que tengo que llegar a un sitio concreto, pero al despertarme no recuerdo nada más. La sensación es muy angustiosa, como si estuviesen a punto de atraparme. Tengo las manos manchadas de algo negro y pastoso, como pintura espesa. Intento limpiármelas con la ropa, porque sé que esas manchas me delatan de algo que he hecho. 



20 de mayo

Estoy sentada en un banco frente a una mesa de madera. Encima de la mesa hay un montón de piezas pequeñas, como el mecanismo de alguna máquina antigua. Sé exactamente dónde va cada pieza, así que empiezo a montarlas. Cuando acabo, he construido una araña de metal, como una especie de juguete. Le doy cuerda y la araña anda torpemente por la mesa. Es muy bonita, se parece a uno de esos autómatas antiguos que realizaban una serie de movimientos que se repetían.



22 de mayo

Estoy en casa de mis padres. Mi hermano está colgando unas cortinas nuevas subido a una silla. Desde la cocina nos llega la voz de mi abuela, que nos llama para comer. Es curioso porque despierta apenas recuerdo su voz, pero en el sueño sé perfectamente que es la suya. 



23 de mayo

Es verano y hace mucho calor. Estoy tumbada en una playa, muy cerca del mar. El bochorno hace que empiecen a aparecer nubes en el cielo. Cada vez hay más y son más oscuras, como si estuviese a punto de empezar una tormenta. De repente empieza a llover, pero no es una lluvia normal. Las gotas son grandes y caen de forma pesada, como si estuviesen hechas de un líquido más denso que el agua. Cuando caen sobre el mar, éste las absorbe sin que salpique y sin que altere la superficie del agua. 




5 de junio

Estoy en la calle, participando en algún tipo de movilización o protesta. Todo está bastante tranquilo, no es una acción peligrosa ni en la que haya mucha confrontación directa. De repente, un antidisturbios se me acerca, abre una botella oscura y me echa por encima de la cabeza el liquido que lleva dentro. Me invade una oleada de pánico, de terror absoluto. Sé perfectamente que el líquido es una especie de ácido corrosivo que al principio no duele pero que después empieza a quemar la piel. Tengo todo el pelo lleno y me empieza a caer por la cara y la ropa. Me despierto antes de que me empiece a doler. 

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