lunes, 13 de octubre de 2014

De cuando me entrevistaron en Barnezine.com







[La entrevistá se publicó originalmente en el blog http://www.barnezine.com/. Le agradezco un montón a Íñigo su paciencia con mis confusas y erráticas respuestas. Ha sido un placer]



Hace unas semanas publicaste en tu blog (vidadeperrxs) un avance de tu próximo libro, ¿Cuándo saldrá? ¿Qué nos vamos a encontrar en él?

Saldrá seguramente a principios del año que viene. Es un libro que tardé mucho en cerrar, me costó un montón verlo acabado y le di un montón de vueltas. Una vez que lo acabé no sabía qué hacer con él, me daba la sensación de que dentro de mi cabeza tenía sentido pero fuera no. Mi cerebro funciona de forma muy caótica, me interesan un montón de temas pero no me puedo concentrar mucho tiempo en ellos, y no tengo ningún tipo de disciplina para profundizar en algo que no me interesa o me aburre. Supongo que lo que escribo refleja eso, así que en el libro hay influencias y referencias muy raras, desde la física cuántica a la alquimia pasando por la angeología o la vida de los santos de la tradición católica. Todo eso además pasado por mi propio filtro, claro, seleccionando lo que me interesa: por ejemplo, los aspectos sádicos de la vida de muchos santos, el componente desestabilizador de muchas teorías de la física cuántica, etc. Luego me di cuenta de que era muy estúpido por mi parte pensar que no tendría sentido fuera de mi cabeza. Primero porque estaba suponiendo que la gente no lo iba a entender y después porque tampoco creo que la ficción tenga por qué tener sentido. O, al menos, un único sentido. Así que lo envié a un par de editoriales que se habían interesado y finalmente se va a publicar.

¿La estructura será similar?
Lo estructuré en tres partes que contienen varios cuentos cortos. Los cuentos tienen sentido por sí mismos, pero forman parte de un todo. La idea era crear una especie de submundo, un lugar regido por normas muy diferentes a las nuestras y contar qué sucedía allí. Los cuentos son similares al que colgué en el blog, cada uno de un personaje de los que habitan ese submundo: la vendedora de lámparas, el enterrador, el relojero, el funcionario de manos pequeñas, la muchacha con el escarabajo atado a la muñeca…


Tu anterior trabajo, ‘El libro de la crueldad’, surge como una respuesta a una pregunta que te formulas en torno a la crueldad que habita en las personas. ¿Cuál ha sido la motivación esta vez?
Siempre me ha obsesionado la idea de los libros-artefacto. Algo así como textos que habían sido creados no solo para ser leídos, sino también para generar algún tipo de efecto. Con el libro anterior la idea era provocar un poco esa sensación de asco y horror que generan los actos de crueldad gratuitos, y con este la motivación tenía más que ver con los sueños, los efectos de las sustancias psicoactivas y los estados alterados de conciencia. No sé si lo he conseguido, pero se trataba de que la propia estructura del libro y la forma en que está escrito reprodujera un poco la sensación de estar en medio de un sueño o una alucinación.

Comentabas que algunas cosas que aparecen en ‘El libro de la crueldad’ se te hacen un poco lejanas, ¿a que te refieres?
“El libro de la crueldad” lo escribí hace tres años y supongo que en ese tiempo he cambiado. Hay cosas que ahora no incluiría o que modificaría o que al menos ya no siento parte de mí. No es que me arrepienta, estoy orgullosa de lo que escribí, pero algunas cosas se me hacen un poco ajenas. De todas formas creo que eso está bien. Al fin y al cabo, si siempre escribes igual es porque no has aprendido nada de lo que te ha pasado, de lo que has leído, de la gente que has conocido.


Viendo los textos que has ido publicando en tu blog (vidadeperrxs) no parece que hayas abandonado la crudeza, la visceralidad,… ni la capacidad de derribar muros que tienen tus palabras ¿Crees incluso que es un rasgo que ha podido acentuarse?
Acentuarse no creo, más bien al contrario. Quizá en el blog se nota menos porque es un curro más continuo, pero en los libros creo que hay una diferencia bastante grande, que en el segundo la violencia y la crudeza es mucho más latente que explícita y que hay bastante menos. De todas formas, cuando la gente me preguntaba en el libro anterior por qué escribía así, no sabía muy bien qué contestar. Al final llegué a la conclusión de que era una especie de defensa. Me cuesta mucho y me genera un montón de frustración y de rabia entender muchas de las cosas que pasan a mi alrededor, así que supongo que era una especie de manera de intentar procesar toda esa cantidad de violencia y de dominación que tenemos que tragar a diario.


Eres una persona implicada en asuntos sociales, políticos,… ponles el nombre que quieras. También has estudiado sexología y creo que has trabajado de esto. ¿En tu caso es posible separar al autor de la obra o estas características se reflejan en tus textos?
Creo que no es posible, que lo que escribimos tiene que ver con lo que somos y con nuestra forma de ver las cosas. No en el sentido de que escribamos panfletos con nuestras ideas, ese tipo de literatura no me interesa nada, pero sí que nuestra visión del mundo, nuestros intereses, nuestras filias y nuestras fobias están en lo que escribimos. A mí personalmente no me interesa la poesía social o política, por ejemplo. Entiendo que haya gente que disfrute leyéndola o escribiéndola, pero a mí por lo general no me dice nada. Yo no escribo ese tipo de poesía, pero en una serie de poemas con los que estoy ahora que están dedicados a personas que me han marcado por alguna razón, la mayoría están protagonizados por locos, visionarios, revolucionarios, atracadores de banco, marginados y terroristas. No son panfletos, no trato de vender ninguna idea o ninguna opción moral, pero está claro que mis intereses son esos.


Asesinatos, crímenes, cadáveres, transgresiones, filias sexuales,… son temas que se repiten en tus textos, como una obsesión. ¿Qué es lo que te atrae de todo esto? ¿Qué es lo que buscas?
No lo sé. Supongo que tiene que ver con la idea de que yo creo que todos somos capaces de los peores horrores, que solo necesitamos que se den las circunstancias adecuadas para que seamos capaces de torturar o de asesinar a alguien. Para algunos ese umbral está muy bajo y para otros muy alto, pero no creo que existan los “monstruos”, los seres completamente “anormales”. No creo que los genocidios o los crímenes de guerra, por ejemplo, sean producto de psicópatas o de enfermos. Son gente como nosotros, y eso es lo más terrible. Supongo que me obsesiona saber cuál es el límite, dónde está el resorte que nos hace ser capaces de torturar, de asesinar, de humillar, de violar. Al menos, me obsesiona saber cuál es mi resorte, cuál es la palanca que hay que tocar para convertirme en un monstruo. Me gustaría pensar “yo no haría eso”, “yo no sería capaz de llegar eso”, pero no lo creo. Me obsesiona bastante la idea de que yo sería capaz de las peores atrocidades si se diesen las circunstancias adecuadas.

Una de tus obsesiones es la serie ‘A dos metros bajo tierra’ a la que le dedicaste un texto en una antología. ¿Qué es lo que te atrajo de esta serie?
Supongo que empecé a verla porque trataba sobre un tanatorio y ese tipo de temas siempre me han gustado. Me he criado con mi abuela y los muertos eran algo muy presente en casa. Los familiares que se morían seguían estando presentes de muchas maneras: íbamos a limpiar las lápidas, a hablar con ellos al cementerio, había fotos de ellos en casa con velas encendidas, e incluso a mi abuela se le aparecían a veces. Si no les hacías caso, se podían enfadar y empezaban a apagar y encender las luces del cuarto de mi abuela. Mi familia es de un pueblo de la Alcarria y allí las historias de aparecidos eran muy frecuentes, así que la muerte no era algo a lo que temer ni algo que te separase del todo de las personas a las que querías. Supongo que por eso siempre me han atraído ese tipo de temas e imagino que empecé a verla así. Luego la serie era mucho más profunda y trataba sobre muchas otras cosas, pero imagino que lo que me atrajo para empezar a verla fue eso.


Otras antologías en las que has participado con tus textos son los dos números de ‘Presencia Humana’. ¿Cómo ves eso que llaman ‘Literatura Extraña’ y como te ves a ti ahí dentro?
Uf. No creo que esté dentro, si siquiera tengo muy claro qué significa exactamente. El rollo de la ciencia ficción y el new weird siempre me ha gustado, seguramente es el género que más he leído y el que empecé a leer más pronto, y además me he tragado todo Star Trek, Doctor Who, Battlestar, Stargate, Xfiles con Scully comiendo sándwichs mientras hacía autopsias... Así que supongo que todo eso está en lo que escribo, sea del género que sea. Respecto al género de la literatura extraña en sí mismo, creo que se están haciendo cosas que molan un montón. No tengo perspectiva para comparar, no sé si está mejor o peor que antes, pero hay muchos autores interesantes.

Has puesto en marcha junto a otro compañero una distribuidora de fanzines. ¿Con que objetivos nace?
Editar cosas que a nosotros nos gustan y que no encontramos en otros lados. Tanto Diego como yo hemos hecho fanzis desde siempre y somos amigos desde hace varios años, así que crear Antipersona era algo así como un paso lógico. Habíamos acumulado un montón de material, tanto propio como ajeno, y teníamos ganas de irlo sacando y de reeditar fanzis míticos que ya no se encuentran.


Tu, concretamente, aportas un fanzine que como tesis o idea principal mantiene que “los cuerpos asesinados no pertenecen a los familiares, sino al asesino. Que son una especie de producción del asesino, en la medida en que éste ha intervenido sobre ellos y ha creado algo distinto al original. Como una obra de arte”. ¿Podrías desarrollar un poco más esta idea y contarnos algo de el fanzine ‘Autopsia’?

"Autopsia" surge porque ahora mismo estoy escribiendo dos cosas relacionadas con los dispositivos de dominación que el sistema despliega en los cuerpos. Por un lado un ensayo que he recuperado a partir de mi tesina y por otro un artículo para un proyecto colectivo relacionado con el crimen de Alcasser. Mientras escribo esas dos cosas, que son mucho más académicas y que sí requieren cierta autodisciplina, me van surgiendo un montón de ideas que no caben en esos ensayos o que al final se quedan fuera. "Autopsia" nace de ahí. Para el ensayo comencé a investigar sobre los cuerpos muertos, sobre la idea de cadáver en nuestra sociedad: qué se hace con ellos, a quién pertenece, quién toma las decisiones sobre él... y pensé que, de alguna manera, un asesino se apropiaba del cuerpo porque lo tomaba y hacía con él algo distinto de lo que la persona habría querido, pero también de lo que el sistema tenía planeado. Un asesinato es una intervención sobre el cuerpo que cuestiona las intervenciones que hace el poder. De alguna forma, los asesinos usurpan al poder la capacidad de disciplinar esos cuerpos. Para tratar de mostrar esa idea, comencé a buscar documentos forenses de autopsias reales. La idea era demostrar hasta qué punto los cuerpos habían sido modificados por los asesinos, así que lo que contiene son documentos de autopsias reales ligeramente intervenidos por mí.





Hace poco he estado en Madrid y he podido comprobar que hay muchos fanzines, al menos comparando con Bilbao. ¿Podrías hacer una fotografía general?
Hay más que hace unos años, últimamente se están haciendo bastante más cosas. Por un lado siguen estando los fanzis políticos, que son simplemente textos para difundir determinadas ideas con una maquetación muy sencilla. Salvo algunas excepciones, son los mismos textos que hace décadas, muchos fotocopiados del tirón y ya está. Son los que se venden en el Rastro los domingos, en las distris de los centros sociales, en charlas y jornadas, etc. Por otro lado, están los de gente que se autoedita, generalmente del mundo de la ilustración. Suelen ser fanzis muy currados en cuanto a diseño y maquetación, pero que a mí personalmente no me suelen decir mucho. Hay excepciones, pero por lo general no me acaban de gustar, supongo que porque echo de menos más riesgo y más transgresión, una búsqueda más consciente de los límites, que para mí es lo interesante en algo tan underground como un fanzine. Además, suelen ser bastante caros. Es cierto que la calidad de la edición es la hostia casi siempre, pero tira para atrás que te pidan diez o quince pavos por un fanzine. Nuestra idea con Antipersona era hacer algo que estuviese a medio camino. No queríamos algo político en el sentido estricto del término porque la propaganda o la difusión de ideas no nos interesa y ya se está haciendo mucho de eso, pero tampoco queríamos algo que solo fuese diseño. La idea era currarse un poco la maquetación y el diseño con algún detalle pero sin que subiese mucho el precio y editando material que nos interesase y que no fuese lo de siempre.


Si quieres añadir algo más…





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