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viernes, 5 de octubre de 2012

espero que mi abuela se me aparezca




Mi familia es muy católica, sobre todo mi abuela materna. He vivido con ella mucho tiempo, tanto de pequeña como de más mayor y todavía recuerdo cómo me aterraban sus historias. Yo dormía en una habitación con dos camas y ella me decía que en la otra dormía mi ángel de la guarda. Yo me imaginaba al ángel tumbado sobre la colcha mirándome fijamente y tenía pesadillas casi todas las noches. Mi ángel de la guarda siempre me aterró, me lo imaginaba pegado a mí constantemente, vigilándome con sus dos ojos enormes abiertos.

Por la tarde yo era demasiado pequeña para salir a la calle sola, así que mi abuela me llevaba con ella. Normalmente íbamos a casa de algún familiar, una tía o una prima. Me ponían a merendar y ellas hablaban de sus cosas en la habitación de al lado. La mayoría de las veces no era interesante, cotilleos sobre todo, pero a veces sí. A veces empezaban a acordarse de alguien que ya había muerto y entonces una de ellas decía "¿pues sabes que la Marta dice que la ha visto? Me lo contó llorando el otro día, la pobre, dice que la vio en la esquina de su habitación.", "Pues esa chica es muy formal, si lo dice es que es verdad", "Ea, ¿y para qué iba a mentir la Marta en eso? Dice que la vio allí mismo, con la misma ropa con la que la enterraron", "¿Y la dijo algo?", "No, dice que la miró y volvió a desaparecer." "Pues eso es que la muerta no está contenta.", "Eso la dije". Y seguían hablando de sus cosas.

Mi abuela también ha visto a su madre. Dos veces. Una en el que era su dormitorio, al lado de la cama, y otra bajando las escaleras de la casa. Desde entonces reza el rosario todos los días, y parece que la muerta está contenta con eso, porque no ha vuelto a aparecerse. En mi pueblo, en la zona de la Alcarria, esas historias eran frecuentes. La muerte no era definitiva. El muerto seguía presente por todas partes: en la casa se ponían velas a su foto, se iba a limpiar la lápida y a contarle las novedades, e incluso podía volver a aparecerse por muchos motivos, generalmente porque algo no se había hecho como ellos querían. Normalmente bastaba con darles una misa o rezar para que se contentasen, pero había que hacerlo. Si no lo hacías, se iban enfadando y entonces tiraban cosas por la casa o te arañaban las piernas por la noche. De pequeña todo eso me aterrorizaba, me imaginaba a mi bisabuela bajando por las escaleras o a mi bisabuelo apareciéndose en la esquina de mi cuarto. Sin embargo, ahora que mi abuela es muy mayor y está enferma, me parece una idea bonita. Espero que venga a casa a tirar cosas por la noche.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

a pesar de los grumos



Imagen: Anna Gaskell


Eres tan virgen a pesar de las pollas. Tengo la carne tan frágil de parir. A pesar del síndrome de down. Cómetelo, me da igual que tenga grumos. La ciudad es un almacén de pómulos. Una absurda sucesión de clavículas. Un bosque de bacterias blancas y crueles. Soy la única que te quiere. Jódeme. Me da igual que tenga grumos.