jueves, 26 de junio de 2014

Aceldama




 “No hay ciudades, hay ficciones urbanísticas. 
Habitamos en los simulacros de la habitabilidad” 
Pornograffiti, Jorge Fernández Gonzalo

 “La verdadera identidad de Londres está en su ausencia. 
Como ciudad, ya no existe. En esto solo es verdaderamente moderna:
 Londres fue la primera metrópolis en desaparecer.” 
London, Patrick Keiller.


1º hipótesis-Francisco J. Pérez como creador de dispositivos de autohipnosis.  


Aceldama concebido como un libro no para contar una historia, sino para generar efectos en los que lo leen. Aceldama como un dispositivo de autohipnosis. Aceldama como una sustancia psicoactiva. Aceldama como un artefacto dirigido a la programación neurolingüística de los lectores. Aceldama como una trampa. 

2º hipótesis- Francisco J Pérez como creador de ciudades que funcionan como entidades orgánicas

Aceldama como una entidad orgánica. Arquitectura como prótesis. Arquitectura como entidad viva generadora de flujos. La ciudad como una extensión hipertrofiada de sus habitantes. 

3º hipótesis- Francisco J. Pérez como creador de ciudades que funcionan como instituciones totales

Aceldama como un conjunto de estructuras protésicas que escudriñan los cuerpos, los inspeccionan y los interpretan. Aceldama como una institución total: en tanto que entidad orgánica, todo forma parte de Aceldama. No hay nada fuera de Aceldama. Aceldama como una institución total de la misma forma que el cuerpo es una institución total en lo que respecta a cada uno de las células que lo forman. No hay posibilidad de salir. No hay nada fuera. No se está dentro o fuera de Aceldama, se es Aceldama.

4º hipótesis- Francisco J. Pérez como creador de un tratado de psicogeografía extrema.

Aceldama como un tratado de psicogeografía extrema. Como un mapa psicótico de Barcelona. Aceldama como una guía de los abismos de Barcelona. De Barcelona como ente orgánico. Las ciudades no son lugares, son entes. Si dejamos de entender la ciudad como un lugar, tenemos que abandonar la idea de mapa y sustituirla por la radiografía, el escáner, la ecografía. Aceldama es el tratamiento orgánico de Barcelona. Aceldama es dejar de tratar a Barcelona como un lugar y empezar a tratarla como un organismo. Aceldama no es una distopía futura porque el futuro no existe. Barcelona es solo el nombre turístico de Aceldama. Aceldama no es una proyección distópica del futuro de Barcelona. Barcelona no existe fuera de las guías de viaje, de las noticias promocionales en los telediarios. Bienvenidos a Aceldama. 


jueves, 19 de junio de 2014

De las líneas que trazaron Alexander Bogdánov y Alfred Watkins



La piel. El momento exacto en el que Alexander Bogdánov, creador de la teoría del empirocriticismo y médico alucinado, atraviesa la piel de su antebrazo izquierdo con una aguja. Debajo están las venas, que Bogdánov ha dibujado cuidadosamente sobre su brazo para poderlas localizar más fácilmente. Caído en desgracia tras su enfrentamiento con Lenin, a Bogdánov solo le quedan ya esas líneas de tinta que recorren sus brazo para demostrar que no está equivocado, que sus teorías son ciertas, que los experimentos de los últimos meses no son mapas del abismo. Bogdánov inyecta la aguja en su brazo derecho y activa el mecanismo que bombea la sangre hasta el interior de su organismo. Pionero en la investigación sobre las transfusiones sanguíneas, está convencido de que la introducción de sangre en el cuerpo puede curar múltiples enfermedades, devolver el vigor, rejuvenecer el organismo. Sus experimentos han tenido éxito con animales, pero ha llegado el momento de dar un paso más. La sangre está entrando en el cuerpo de Bogdánov y éste no puede evitar apartar la vista de las líneas de tinta que marcan el mapa de sus venas y sus arterias. Él aún no lo sabe, pero la sangre se pudrirá en el interior de su cuerpo. Él aún no lo sabe, pero las fiebres brotarán por todo su cuerpo y no podrá sobrevivir a la infección. Él aún no lo sabe, pero nadie se molestará en limpiar la tinta de su brazo y será enterrado con el mapa de su muerte. 





La tierra. El momento exacto en el que Alfred Watkins, en medio de uno de sus paseos psicogeográficos por los alrededores de su casa de campo, intuye una pauta, una constante que se repite una y otra vez en todo lo que le rodea. Obsesionado con la posibilidad de estar ante un descubrimiento capaz de cambiar la manera de entender el pasado Watkins comienza a perseguir ruinas, a realizar excavaciones en medio de la noche, a desenterrar escombros. Está convencido de que los monumentos antiguos siguen una disposición precisa sobre el terreno, de que responden a una pauta. Marca sobre los mapas los lugares en los que se encuentran las ruinas que ha perseguido durante meses y cree percibir una constante. Todos esos restos se disponen a lo largo de líneas, de rectas que pueden trazarse a la perfección sobre un mapa. Obsesionado con su descubrimiento, Watkins escribirá uno de los tratados más extraños de la arqueología moderna, un texto denso y oscuro que pasará desapercibido para la comunidad científica del momento. La teoría de las líneas ley no despertará interés hasta mucho tiempo después, pero Watkins no llegará a verlo. Morirá en 1935 en su casa de campo, en medio de decenas de mapas repletos de líneas. 

jueves, 12 de junio de 2014

Bienvenidos a Croatoan


A finales de 1589, el artista inglés John White llega a la isla de Roanoke, frente a la costa de la actual Carolina del Norte. Tres años antes había dirigido el asentamiento, en aquel mismos lugar, de una colonia formada por ciento diecisiete hombres, mujeres y niños que habían viajado desde Inglaterra para comenzar la colonización de aquella parte del continente americano. Hambrientos, perdidos y abandonados, habían decidido que White volviese a Londres para pedir ayuda. El viaje no debía durar mucho, pero la guerra entre Inglaterra y España haría imposible la nagación, y White tardaría más de tres años en volver. Cuando por fin puso de nuevo sus pies sobre Roanoke, el campamento había desaparecido. Las casas habían sido cuidadosamente desmontadas y no había signos de violencia ni señales que indicasen que algo malo había sucedido. Simplemente habían recogido sus cosas y se habían marchado.
La expedición de White inspeccionó cuidadosamente el lugar. Buscaban una cruz maltesa, el símbolo que los colonos habían acordado en caso de ataque. Sin embargo, todo lo que encontraron fue una extraña inscripción en un árbol: Croatoan. Croatoan era el nombre de una tribu cercana que siempre se había mostrado muy amistosa con los ingleses, así que los miembros de la expedición supusieron que los colonos se habían trasladado al continente, donde los croatoan tenían su asentamiento más importante. White quiso ir a buscarles, pero el resto de la expedición se negó. Los barcos habían sufrido mucho en el viaje de ida debido a las tempestades en alta mar, y si no volvían pronto era poco probable que aguantasen la vuelta. La expedición se marchó y los colonos nunca volvieron a ser encontrados.
Según la historiografía oficial, lo más probable es que el asentamiento fuese atacado por tribus hostiles que asesinasen a todos los colonos. Los informes elaborados muchos años más tarde, cuando se intentó una nueva colonización del territorio, hablaban de indios de ojos grises y pelo claro en aquella misma zona, pero fueron desacreditados como simples leyendas.
Yo creo que los colonos decidieron marcharse libremente con los indios. Que pudieron escoger y escogieron abandonarlo todo. Que se negaron a seguir pagando los impuestos de la Corona, a seguir obedeciendo sus leyes, a continuar sudando para trabajar aquellas tierras. Decidieron perder el miedo a los poderosos, dejar de administrar la miseria y la ruina. Optaron por la barbarie frente a la civilización, por destruir los engranajes en lugar de seguir engrasándolos el resto de sus vidas. Se fueron a Croatoan. 

domingo, 8 de junio de 2014

Registro de sueños entre el 4 de mayo y el 5 de junio

[Barbe Bleue, Georges Méliès, 1901]



4 de mayo

Tengo el brazo izquierdo tendido sobre una mesa de madera, con la palma de la mano hacia arriba. En la mano derecha tengo un bisturí muy afilado. Me hago un corte en la piel y voy retirando poco a poco los distintos tejidos. No siento dolor, pero tampoco me noto el brazo anestesiado. Estoy buscando algo, como si quisiese descubrir algún mecanismo oculto o como si necesitase entender algo que está escondido en algún lugar debajo del músculo. Lo voy haciendo con cuidado y sin prisa, con mucha precisión. No sale sangre. A pesar de los cortes, puedo mover la mano izquierda perfectamente.



12 de mayo

Es de noche, estoy caminando por las calles de una ciudad solitaria. El suelo es de adoquines y apenas hay iluinación. Llevo una falda larga que arrastro por el suelo. Hace frío y trato de cubrirme el rostro con una especie de pañuelo grande. Ando todo lo deprisa que puedo. Sé que me están siguiendo y que tengo que llegar a un sitio concreto, pero al despertarme no recuerdo nada más. La sensación es muy angustiosa, como si estuviesen a punto de atraparme. Tengo las manos manchadas de algo negro y pastoso, como pintura espesa. Intento limpiármelas con la ropa, porque sé que esas manchas me delatan de algo que he hecho. 



20 de mayo

Estoy sentada en un banco frente a una mesa de madera. Encima de la mesa hay un montón de piezas pequeñas, como el mecanismo de alguna máquina antigua. Sé exactamente dónde va cada pieza, así que empiezo a montarlas. Cuando acabo, he construido una araña de metal, como una especie de juguete. Le doy cuerda y la araña anda torpemente por la mesa. Es muy bonita, se parece a uno de esos autómatas antiguos que realizaban una serie de movimientos que se repetían.



22 de mayo

Estoy en casa de mis padres. Mi hermano está colgando unas cortinas nuevas subido a una silla. Desde la cocina nos llega la voz de mi abuela, que nos llama para comer. Es curioso porque despierta apenas recuerdo su voz, pero en el sueño sé perfectamente que es la suya. 



23 de mayo

Es verano y hace mucho calor. Estoy tumbada en una playa, muy cerca del mar. El bochorno hace que empiecen a aparecer nubes en el cielo. Cada vez hay más y son más oscuras, como si estuviese a punto de empezar una tormenta. De repente empieza a llover, pero no es una lluvia normal. Las gotas son grandes y caen de forma pesada, como si estuviesen hechas de un líquido más denso que el agua. Cuando caen sobre el mar, éste las absorbe sin que salpique y sin que altere la superficie del agua. 




5 de junio

Estoy en la calle, participando en algún tipo de movilización o protesta. Todo está bastante tranquilo, no es una acción peligrosa ni en la que haya mucha confrontación directa. De repente, un antidisturbios se me acerca, abre una botella oscura y me echa por encima de la cabeza el liquido que lleva dentro. Me invade una oleada de pánico, de terror absoluto. Sé perfectamente que el líquido es una especie de ácido corrosivo que al principio no duele pero que después empieza a quemar la piel. Tengo todo el pelo lleno y me empieza a caer por la cara y la ropa. Me despierto antes de que me empiece a doler. 

domingo, 1 de junio de 2014

De lo que le dije a Víctor Serge en una prisión de Petrogrado


[Víctor Serge, 1890-1947)




Esta no es nuestra casa, Víctor,
esta no será nunca nuestra casa.
Este es solo el hogar
de los incendios y las orquídeas,
el lugar donde enterramos 
decenas de caballos
en un agosto terrible,
donde dormimos entre los lirios
y lloramos por los fusiles
que nos habían arrebatado.

Nosotros, que no reconocemos
los tribunales de los justos
ni acatamos ninguna de sus leyes,
solo podemos comprar la libertad
con los cantos de los caimanes, Víctor,
pero hasta los caimanes enmudecen
con las crueles enfermedades del abismo.

Por qué no fuimos feroces,
por qué no asesinamos
con nuestras propias manos
a los hermosos adolescentes
que teorizaban sobre la revolución,
por qué les concedimos el don de la locura
y les llenamos el pecho de amapolas.

Esta no es nuestra casa, Víctor,
esta no será nunca nuestra casa.
Este es solo el lugar
donde los días fueron atroces
y nos molieron a golpes,
donde me trenzaste el cabello
en señal de luto
y nuestro lecho se llenó de cenizas.

Marchémonos de aquí, Víctor,
no estamos destinados
a morir entre la nieve.
Para nosotros está reservada
la única muerte que es luminosa. 



[Muy recomendada su autobiografía "Memorias de un revolucionario"]

viernes, 23 de mayo de 2014

Me llaman violencia sin nombre



En un esbozo escrito hacia 1330 en el principal centro de la herejía, Colonia, el místico católico Suso evoca con admirable concisión las cualidades del Espíritu Libre que le hacían especialmente anárquico y nihilista. Suso explica que en un límpido domingo, mientras estaba sentado dedicado a la meditación, se le apareció a su espíritu una imagen ideal. Suso pregunta a la imagen: "¿De dónde vienes?" La imagen contesta: "No vengo de ninguna parte". "Dime ¿quién eres?". "No soy". "¿Qué deseas?. "No deseo". "¡Esto es un milagro! Dime ¿cómo te llamas?" "Me llaman violencia sin nombre". "¿Qué pretendes?" "Llegar a una libertad sin trabas". "Dime, ¿a qué llamas libertad sin trabas?". "Cuando un hombre vive según todos sus caprichos sin distinguir entre Dios y él, y sin mirar hacia delante ni hacia detrás."


[El fragmento pertenece a "En pos del milenio", la brillante obra sobre las herejías medievales que escribió Norman Cohn. Lo encontré en medio de mi investigación sobre la Hermandad del espíritu Libre, que se publicará en forma de artículo dentro de poco en la Revista Nada]