[Grete Trakl]
Tú me amaste, eso sí,
con convulsiones
Tristan Corbière
Yo, Grete Trakl, obsesiva y
cruel, fui maldecida por mi propia madre a la edad de ocho años, cuando me
encontraron durmiendo junto a mi hermano.
Yo, Grete Trakl, concebida en
una noche turbulenta, amé a mi hermano hasta la destrucción y la ruina.
Yo, Grete Trakl, hermosa y
terrible como una plaga de langostas, amé a mi hermano hasta la infamia y la
vergüenza.
Yo, Grete Trakl, enferma y
olvidada, amé a mi hermano hasta el incesto y la locura.
Yo, Grete Trakl, que he
conocido el peor de los abismos, amé a mi hermano hasta la infinita violencia
de las orquídeas y las rosas.
Yo, Grete Trakl, la sonámbula,
la moribunda, la abandonada, tumbada boca arriba en la cama de un hospital
berlinés, llevé en mi vientre la pureza.
Yo, Grete Trakl, venenosa y
desdichada, fui la novia más hermosa de todas, porque ninguna ha compartido
lecho con su hermano.
Yo, Grete Trakl, melancólica y
radiante, soy viuda desde los quince años, cuando mi hermano se marchó a Viena para
intentar olvidarme.
Yo, Grete Trakl, vengativa y
tenebrosa, amé a mi hermano hasta que las ciudades ardieron por nosotros y los
justos se arrancaron los cabellos en señal de vergüenza.
Yo, Grete Trakl, anhelante y
convulsa, fui perseguida por los honrados hasta que me despojaron de mis
vestidos y escupieron a mi paso.
Yo, Grete Trakl, que nunca he
conocido los límites de la locura, lamento únicamente no poder ser su amante
ahora que se ha marchado.
Yo, Grete Trakl, que nunca he
temido a la vida, estoy a punto de dejar de temer a la muerte.
[Llevo casi un año escribiendo poemas a atracadores de bancos, alquimistas enfermos, terroristas salvajes y soldados atrapados en sanatorios suizos. Cuando descubrí la poesía de Georg Trakl durante el verano pasado supe que tenía que escribirle. No sabía nada de su vida, pero aquellos versos eran tan oscuros, hermosos y terribles como los delirios de Savinkok o las balas de Bonnot. Sin embargo, cuando me puse a investigar, descubrí que yo no era la que le debía un poema. Georg Trakl se suicidó con una sobredosis de cocaína el 3 de noviembre de 1914. Tres años después lo hacia su hermana Grete. Era ella la que se lo debía. El texto de arriba es el resultado]