lunes, 30 de diciembre de 2013

amontonamiento de recomendaciones de 2013 (junto con algunas anteriores)



Este año he pensado mucho si hacer o no una lista con mis lecturas de 2013. Desde que tengo el blog he hecho una todos los años, pero éste he ido retrasándolo hasta que al final estamos a 30 de diciembre. Al fin y al cabo, hace nada hice una con mis ochenta libros, y me da la sensación de que muchos de ellos van a repetirse. Además, en realidad leo muy pocas novedades editoriales porque mi presupuesto me da sobre todo para bibliotecas y librerías de segunda mano, donde no hay precisamente muchas novedades. Cuando invierto en libros nuevos suele ser de poesía y de ensayo especializado, porque son las dos cosas en las que más suelen flojear las bibliotecas que tengo cerca. Eso explica que mi lista no coincida en nada con ninguna de las que se han publicado en los medios a lo largo de este mes: por decir algunas, con la de El país solo comparto un libro ("Limbo", de Ada Salas) y con la de ABC y El Mundo ninguno. Solo he visto algún parecido con la de Playground,  aunque no comparto el orden: poner "La casa de hojas" en primer lugar, quince puestos antes que el monumental "Cuentos completos" de J.G. Ballard y veintiuno que "La Máscara" del enorme Stalislaw Lem me ha parecido una herejía. Pero ya se sabe lo que pasa con las listas, que nunca le gustan a nadie salvo al que la hace.

Una vez que he soltado todo este montón de excusas balbuceantes, al final he decidido hacer la lista. Como no he leído muchas novedades, he decidido dividirla en libros publicados este año y libros publicados otros años que yo he descubierto ahora. Al final también dejaré un hueco para hablar de algunos poemarios que han salido este año, que son las únicas novedades con las que me siento algo cómoda. A pesar de los números, el orden es aleatorio.


Libros publicados en 2013


1. Cuentos completos, de J.G Ballard (RBA). RBA ha publicado algo así como la Biblia. 1275 páginas del maestro de las distopías, los mundos postapocalípticos y las cosas horribles y atroces en general. Daño cerebral asegurado, sobre todo si se lee a continuación de "La exhibición de atrocidades", como ha sido mi caso.


2. En cualquier caso, ningún remordimiento, Pino Cacucci (Hoja de Lata). Uno de los descubrimientos del año sin ninguna duda. Cacucci novela la historia real de Jules Bonnot, chófer de Arthur Conan Doyle, asaltador de bancos, anarquista, obrero metalúrgico y líder de una banda de dandis que fue pionera en utilizar el coche como forma de huida después de los atracos. Y atención a Hoja de Lata, porque lleva ya publicadas unas cuantas cosas interesantes (por ejemplo "Paz, amor y cócteles molotov", ambientada en el movimiento antiglobalización).


3. Máscara, Staislaw Lem (Impedimenta). Posiblemente, el mejor escritor de ciencia ficción de la historia, aunque me fusilen los adoradores de Philip K. Dick. Máscara que es un conjunto de relatos que todavía no habían sido traducidos al castellano, a pesar de que tiene lo mejor de este escritor.


4. En el bosque, bajo los cerezos en flor, Ango Sakaguchi (Satori). Otro descubrimiento deslumbrante. Tres relatos macabros, crueles y grotescos de un autor del que no sabía nada hasta ahora pero del que pienso leer más en 2014.


5. Antología universal del relato fantástico. VVAA (Atalanta). Qué decir. Una maravilla como las que suele hacer Atalanta. Otras 1200 páginas de las que te hacen estallar el cerebro. A la selección no se le puede hacer ningún reproche, las traducciones son muy buenas y la edición es impecable.


6. Cómo hacer bien el mal, Harry Houdini (Capitán Swing). Seguramente lo que más se recuerde del catálogo de este año de Capitán Swing sea "Sociofobia" (que tengo pendiente), pero "Cómo hacer bien el mal" es una maravilla. En realidad, es como una especie de clase magistral sobre cómo cometer crímenes y salir impune. Houdini entrevistó a un montón de delincuentes y policías y llegó a algunas conclusiones interesantes sobre lo que se debe hacer y lo que no si quieres asesinar, robar y, en general, hacer todo el mal posible.



Libros publicados antes de 2013 que he leído este año

Aquí me dejo un montón, pero tenía que seleccionar algunos. De la mayoría ya he hablado en el blog hasta el aburrimiento, así que no voy a repetirme. Los dos primeros fueron publicados a finales de 2012 y para mí han sido auténticos descubrimientos que he recomendado a todo el mundo que tenía cerca. Los otros cuatro son bastante anteriores, de autores mucho más conocidos. Si alguien quiere preguntar algo sobre cualquiera de ellos, que deje un comentario y amplío.

1. La insólita reunión de los 9 Ricardo Zacarías, Colectivo Juan de Madre (Aristas Martínez)
2. El anarquista que se llamaba como yo, Pablo Martín Sánchez (Acantilado)
3. Inferno, August Strindberg (Acantilado)
4. El caballo amarillo, Boris Savinkov (Impedimenta)
5. La flor roja, Vasévolod Garshín (Nevsky)
6. ¿Estáis locos?, René Crevel (Cabaret Voltaire)



Poesía de 2013

Este año he leído bastante poesía, tanto de autores consolidados como de otros que son menos conocidos o están empezando. De ahí que haya esa mezcla en la lista de más abajo. En algunos casos (como el de Ted Hughs, Natalia Litvinova y Unai Velasco) son reediciones, pero se han editado también este año y además yo los he leído en estos meses. El orden es aleatorio, según me iba acordando.


1. Hiela sangre, Francisco Ferrer Lerín (Tusquets)
2. Limbo y otros poemas, Ada Salas (Pre-Textos)
3. [imperia], Daniela Camacho (El perro y la rana)
4. La postpunk amante de Tiresias, Álvaro Guijarro (Canalla Ediciones)
5. Esteparia, Natalia Litvinova (Ártese quien pueda)
6. Contra la niebla, Giovanni Collazos (Unaria)
7. Cartas de cumpleaños, Ted Hughs (Lumen)
8. La tumba del marinero, Luna Miguel (La Bella Varsovia)
9. En este lugar, Unai Velasco (Esto no es Berlín)
10. Estoy gritando, María Sotomayor (Canalla Ediciones)
11. Poesía completa, Anne Sexton (Linteo)

viernes, 27 de diciembre de 2013

fanzines-artefacto // Aerostático Grotesco y Radiante Porvenir

[pared]


En los últimos meses he colaborado en varios fanzines que han sido la hostia. Llevo desde los dieciocho años montando, traduciendo, grapando y fotocopiando fanzines, todo ello sin la más mínima noción de maquetación ni de diseño ni de nada que se le parezca. De hecho, llegué a maquetar el fanzine de La Máquina con powerpoint, y todavía me preguntó cómo lo conseguí. Salvo alguna honrosa excepción, la mayoría de los fanzis eran una pesadilla en todos los sentidos, así que me alegro de poder participar en algunos tan alucinantes como los que me han pedido que colaborara últimamente. De Seiscidas ya hablé en el blog no hace mucho, así que no voy a repetirme. Solo decir que Eloisse lo está vendiendo a 2 pavos y que casi no quedan, así que si lo queréis, podéis contactar con ella y os lo envía donde sea.


Aerostático Grotesco. Javier García Herrero se puso en contacto conmigo en verano, mientras yo curraba en el trabajo más extraño que he tenido nunca. No conocía lo que hacía, pero entré en su blog y vi una serie de pinturas suyas sobre el "Aullido" de Ginsberg que eran muy alucinantes, porque estaban llenas de los laberintos que provoca la lectura de Ginsberg. O al menos de los laberintos que a mí me provocó cuando lo leí. Ahora esos laberintos cuelgan en la pared del cuarto donde vivo, porque desguacé el catálogo de la exposición que me regaló Javier y lo colgué por todos lados. Supongo que es mejor tener los laberintos fuera de la cabeza que dentro. Para el fanzine envié una especie de manifiesto llamado "El manifiesto de los insomnes", aunque en realidad era más bien un antimanifiesto. Dando tumbos por internet de una página a otra encontré que en 2013 se cumplía el 437 aniversario de la muerte de un obispo portugués llamado Sardinha que había ido a Brasil a evangelizar a los nativos. Los nativos no estuvieron de acuerdo con la evangelización y se lo comieron. Sus huesos aparecieron en la playa. Creo que un hecho así merece una conmemoración, así que se la hice. El texto se puede leer en la versión digital del fanzine, que está colgado completo en issuu. Si lo queréis en papel, os dejo el enlace del blog de Javier aquí para que veáis puntos de venta, precio y lista de colaboraciones.


[portada de Aerostático Grotesco]


[perro anónimo en la presentación del fanzine en Valencia]




Radiante Porvenir. Antón, uno de los responsables del artefacto que es Radiante Porvenir, también se puso en contacto conmigo en verano. De Antón sabía menos aún que de Javier, y ni siquiera me quedó muy claro de qué iba el fanzine ni que quería que hiciese para él, así que le propuse escribir sobre August Strindberg. Yo acaba de leerme su diario y no me lo podía sacar de la cabeza. Todas aquellas frases incoherentes sobre la magia negra, la alquimia, la enfermedad mental y los efectos de los campos electromagnéticos sobre el organismo me daban vueltas en la cabeza sin ninguna dirección clara. Pero supe que tenía que escribir algo cuando encontré una foto de Strindberg con sus tres hijos. La foto tenía algo de magnético y de terrorífico a la vez, con aquellas miradas penetrantes y la figura de Strindberg desvaneciéndose en una esquina. Escribí el texto se lo envié a Antón. Unos meses después me llegó el fanzine. Cuesta describir su contenido porque hay de todo, desde un artículo alucinante sobre mártires que incluye el proceso de desmembramiento y descuartizamiento de alguno de los casos más célebres hasta ensayos breves basados en "Conan el bárbaro" o retrospectivas de punk siberiano. Es simplemente una pasada, y solo es el número 1. Además viene con un CD de punk siberiano bastante flipante que podéis escuchar aquí. De momento se vende en La Integral (León, 25, Madrid) y en el Café Molar (Ruda 19, Madrid), aunque pronto estará también en Barcelona. Fuera de cualquiera de estas dos ciudades, podéis contactar con radianteporvenir@outlook.es. Os aseguro que van a ser los 6,50 pavos mejor investidos de vuestra vida. 


[interior de Radiante Porvenir]


[portada]






viernes, 20 de diciembre de 2013

reseña nada objetiva de "Contra la niebla"



Ha sido una semana rara. De esas en las que intuyes que las cosas van a salir bien pero no puedes explicar la razón, porque la realidad es que no sabes dónde vas a vivir el mes que viene, tienes que seguir buscando (más) curro, todo lo que tienes está guardado en un trastero lleno de goteras y lo demás se ha perdido en una casa a la que no crees que vayas a volver. Es decir, la realidad es objetivamente una mierda pero aún así estás bien, seguramente porque tienes a un montón de gente que te quiere, y después de haber estado lejos y sola durante varios meses, eso es mucho. 

Nada más volver a Madrid, Gio me puso en las manos su poemario, "Contra la niebla". A Gio le conozco desde hace tres años, he leído decenas de poemas suyos y hasta he bailado cumbia psicodélica con él, así que ni puedo ni quiero ser objetiva con lo que escribe. Sé que todo esto va a hacer que os cueste mucho más creer lo que voy a decir a continuación, pero "Contra la niebla" es alucinante. Creo que Gio es el poeta que conozco que tiene el mejor manejo del lenguaje, de los pocos que saben hacer música con las palabras. Si habéis tenido la suerte de oírle recitar, os habréis dado cuenta de lo que digo, de la sonoridad de sus poemas, de cómo logra que las palabras se deslicen y te lleven. Los poemas de Gio están llenos de términos que resuenan de un verso a otro, que van y vienen y estallan, y no importa que no sepas qué significan algunos de ellos -a mí me vaciló durante semanas con el significado de "calato"- porque lo que importa es te están estallando dentro. Si tenéis la oportunidad, haced la prueba de cerrar los ojos cuando oigais recitar a Gio. Es alucinante, de verdad, más aún incluso que leerle. 

"Contra la niebla" es un libro de esos que te dan envidia, de los que querrías haber escrito tú. Lo tengo tan subrayado que hay poemas que ya casi no se distinguen, tan lleno de anotaciones en los bordes es casi como si hubiese escrito un libro paralelo al suyo. Es un poemario tan hermoso que asusta. De esos que te paralizan durante unos días porque la belleza tiene un efecto paralizante cuando sabes que no puedes igualarla. Pero también de esos que te hacen sentarte a escribir, porque los poemas se te han quedado dentro y tienes que sacarlos antes de que te empiecen a crecer en los pulmones. "Contra la niebla" es un poemario inmenso, de los que te agarran y te sacuden y te rompen algo dentro. Ojalá todos podáis leerlo y os sacuda como lo ha hecho conmigo.




domingo, 15 de diciembre de 2013

registro de sueños ajenos acontecidos entre la primavera de 1863 y la primavera de 1971





La habitación se hallaba llena de animales inmóviles, que esperaban una señal desconocida para animarse y caer sobre mí; especialmente había serpientes y seres que parecían varas de mimbre.


80 sueños, Juan Eduardo Cirlot
En algún momento de 1951




Lo que V.M me escribe me anima a relatarle un sueño que tuve en la primavera de 1863, cuando la gravedad de la situación política había llegado a su punto máximo y no se vislumbraba ninguna salida política practicable. Así las cosas, soñé esa noche (y a la mañana siguiente lo conté a mi mujer y a otras personas) que iba a caballo por una angosta senda alpina, bordeada a la derecha por un abismo y a la izquierda por una roca perpendicular. la senda fue haciéndose cada vez más estrecha, hasta el punto de que el caballo se negó a seguir adelante, resultando también imposible, por falta de sitio, dar la vuelta o apearme. en este apuro, golpeé con la fusta que empuñaba con la mano izquierda la roca vertical y lisa, invocando el nombre Dios. La fusta se alargó infinitamente, cayó la roca y apareció antes mis ojos un amplio camino, al fondo del cual se extendía un bello paisaje de colinas y bosques, semejante al de Bohemia, por el que avanzaba un ejército prusiano con las banderas desplegadas. Al mismo tiempo, me preguntaba cómo podría comunicar rápidamente tal suceso a V.M. Desperté contento y fortificado. El sueño llegó a cumplirse.

Carta de Otto von Bismarck a Guillermo I
En algún momento de la primavera de 1863
El sueño resultaría premonitorio: la revuelta polaca fue aplastada y 
la guerra contra Austria solo duró siete semanas. 







Es una pesadilla, Maruja. Paso todo el día en una trinchera y cuando cierro los ojos vuelvo a verla, una y otra vez. Todas las noches sueño con este mismo infierno. Anoche, por ejemplo, soñé que Enrique moría a mi lado, que una bala le atravesaba la cabeza mientras estaba junto a mí en la trinchera. En lugar de apenarme, yo le quitaba las botas y la chaqueta y me las ponía. Me he despertado sudando. Cuando Enrique me ha preguntado si me pasaba algo, he mirado su chaqueta un momento y he pensado que efectivamente es mejor que la mía. 

Carta de José Pellicer a su novia, Maruja Veloso
En algún momento de principios de 1937.
Es probable que Pellicer se refiera a Enrique Marco, uno de los primeros en alistarse a la Columna de Hierro que él había contribuido a fundar. Enrique sobreviviría a la guerra y a varios campos de concentración; Pellicer no. Curiosamente, después de la lectura de la biografía de Pellicer, yo también soñé durante un tiempo con las botas de un muerto.






He asesinado a mi mujer y la corto groseramente en pedazos que luego envuelvo y amarro apresuradamente en papel. Todo cabe en una caja fácilmente manejable. Mi única opción es convertirla en vino o alcohol. Voy a la destilería. Entro sin llamar a la puerta en un cuarto donde se encuentran tres jovencitas vestidas con una blusa. Dos están sentadas y la tercera está de pie cerca de una puerta mediana (como de una cantina). O bien yo les hago un guiño, como si nos conociéramos, o bien espeto en un tono desenfadado, cualquier cosa, algo así: "¡Traigo 50 kilos de buena barbacoa!" La joven que estaba de pie me lleva a una esquina, donde comienza a examinar mi mercancía. Mi paquete tiene todos los sellos de calidad deseables, pero la joven asegura que la compañía que yo represento no es cliente de su Sociedad y que voy a tener problemas para cerrar el trato. Para una muestra, le saco de mi paquete una serie de botellas pequeñas. Esto sin ningún compromiso, más que como una mera formalidad banal, pero, para mi sorpresa, encuentro cada vez más y más botellitas, unas de vino rojo, otras de vino blanco y vino rosado, toda clase de alcohol, incluso una garrafa de agua minúscula más bien llena y sobre todo sin corcho. Se podía meter el dedo en el cuello de la garrafa sin que se vertiera, lo que me parecía una indubitable demostración experimental de ósmosis o de capilaridad. Al final, toda esta representación se muestra inútil. Un hombre sale de de una oficina de al lado y me dice que tendré problemas si no encuentra mi nombre en unos ficheros. 

La cámara oscura. Georges Perec
Mayo de 1971

miércoles, 11 de diciembre de 2013

mis ochenta libros de todos los tiempos seleccionados por criterios personales y caóticos.


Aquí van mis ochenta libros. La lista debía ser lo más espontánea posible y no se podían repetir autores. Salvo esas dos condiciones, la elección se debe a criterios personales y caóticos. Hay novela, poesía, teatro y ensayo, y su disposición en la lista no sigue un orden concreto. Podéis ver otras listas en el blog de Francisco J. Pérez, en el de Marco Antonio Raya Ruiz o en el de Rubén Martín.  


- Hombres salmonela en el planeta porno. Yasutaka Tsutsui
- Historia del ojo. Georges Bataille
- Viaje al fin de la noche. Louis-Ferdinand Céline
- En la llama. Juan Eduardo Cirlot.
- Inferno. August Strindberg
- Internados. Erving Goffman
- Alicia en el país de las maravillas. Lewis Carroll
- Plop. Rafael Pinedo.
- Los cantos de Maldoror. Isidore Ducasse
- Vigilar y castigar. Michael Foucault.
- Tratado de saber vivir para uso de las jóvenes generaciones. Raoul Voneigum
- La función del orgasmo. Wilhem Reich
- ¿Estáis locos?. René Crevel

[René Crevel]

- Altazor. Vicente Huidobro
- El almuerzo desnudo. William Borroughs
- Los 120 días de Sodoma. Marqués de Sade
- Pedro Páramo. Juan Rulfo
- El matrimonio del cielo y el infierno. William Blake.
- Porno. Irvine Welsh
- Trilce. César Vallejo
- Terrorismo. Walter Laqueur
- Q. Luther Blisset
- El Apocalipsis, El libro de Job y El Génesis. La Biblia
- Una temporada en el infierno. Arthur Rimbaud.
- El asesinato considerado como una de las bellas artes. Thomas de Quincey
- Las criadas. Jean Genet
- Morgue y otros poemas. Gottfried Benn
- Neuromante. William Gibson.
- La piel fría. Albert Sánchez Piñol.
- Corona de flores. Javier Calvo.


[Georg Trakl]

- Poemas. Georg Trakl
- Discurso sobre la servidumbre voluntaria. Étienne de La Boétie
- El libro de la ley. Alesteir Crowley
- Realidad daimónica. Patrick Harpur
- En las montañas de la locura. H.P. Lovecraft
- Antología. Leopoldo María Panero
- Cómo la no violencia protege al Estado. Peter Gelderloos
- Los demonios. Dovstoyevski
- El corto verano de la anarquía. Hans Magnus Enzensberger.
- La narración de Arthur Gordon Pym. Edgar Allan Poe
- La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías. Colectivo Juan de Madre
- La ciudad y la ciudad. China Miéville.
- La conquista del pan. Piotr Kropotkin
- La leyenda dorada. Santiago de la Vorágine


[Boris Savinkov]


- El caballo amarillo. Diario de un terrorista ruso. Boris Savinkov
- Las flores del mal. Charles Baudelaire.
- El libro de Monelle. Marcel Schwob
- Lolita. Nabokov.
- La venus de las pieles. Leopold Sacher-Masoch
- Meridiano de sangre. Cormac McCarthy
- No podrán pararnos. Alfredo María Bonnano
- Futuro primitivo. John Zerzan
- Universos paralelos. Michio Kaku.
- Infancia, sexualidad y peligro. Agustín Malón.
- La condesa sangrienta. Alejandra Pizarnik.
- Los detectives salvajes. Roberto Bolaño
- La conjura de los necios. John Kenney Toole.
- Cinco canciones de cuna. Francisco J. Pérez.
- Valis. Philip K. Dick
- Nosotros. Yevgeni Zamiatin
- La casa roja. Juan Carlos Mestre

[Guy Debord]

- La sociedad del espectáculo. Guy Debord.
- Historia de un incendio. Servando Rocha.
- Ácido sulfúrico. Amélie Nothomb
- Máquinas de amar. Pilar Pedraza
- Las once mil vergas. Guillaume Apollinaire.
- Ubú Rey. Alfred Jarry
- El pabellón número 6. Antón Chéjov.
- Frankenstein o el moderno prometeo. Mary Shelley.
- Alquimia y mística. Alexander Roob.
- La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente. Casilda Rodrigáñez.
- Antología de Spoon River. Edgar Lee Masters
- Un mundo feliz. Aldous Huxley
- Los muertos y los vivos. Sharon Olds.
- Bello como una prisión en llamas. Jules Van Daal.
- Testo yonki. Beatriz Preciado.
- El enigma de la docilidad. Pedro García Olivo.
- Hiela sangre. Francisco Ferrer Lerín.
- Del enebro. Hermanos Grimm
- Cumbres borrascosas. Emily Brönte.

lunes, 9 de diciembre de 2013

sobre viajes en furgoneta, canciones de Kortatu e ideas que están empezando a dar vueltas en los cerebros adecuados

[Kortatu en concierto en 1987]



Hace un par de años, uno de mis mejores amigos comenzó su tesis doctoral en Sociología sobre el rock radical vasco. Por aquel entonces yo solo trabajaba los fines de semana, así que le acompañé varias veces en sus frecuentes viajes a Euskadi para entrevistar a gente o tratar de encontrar maquetas y grabaciones de las que nadie se había vuelto a acordar desde hace veinte años. Los viajes los hacíamos en una C15 que había sobrevivido a tres dueños y tres accidentes, y a la que había que dar patadas para que se abriesen las puertas. La furgoneta no pasaba de ninguna manera de los noventa kilómetros por hora, así que el viaje era una especie de infierno de siete horas de duración con varias paradas para que el motor no se recalentase. 

La primera hora la solíamos pasar hablando de cualquier cosa, pero después del puerto de Navacerrada empezaban a sonar cinta tras cinta los grupos sobre los que él estaba haciendo la tesis: Cicatriz, Eskorbuto, Hertzainak, Jotakie o Kontuz Hi!, pero sobre todo Kortatu, que en el fondo era la razón de todos aquellos viajes. Después de escuchar tres o cuatro veces las canciones más famosas de Kortatu y cantarlas a gritos, Alberto me empezaba a contar cosas sobre su tesis, porque decía que hablar conmigo le ayudaba a pensar. "Joder, Lay, es que lo que más mola de aquella época es la efervescencia social. Ahora estamos medio muertos comparado con lo que se vivió en aquel momento en Euskadi." Lo que él trataba de analizar con su investigación era todo el movimiento social que había dado lugar al nacimiento de aquellos grupos, que formaban parte de algo mucho más amplio. Kortatu o Hertzainak fueron solo una expresión más de todo un movimiento popular que supuso la aparición de fanzines, radios libres, periódicos, centros sociales y luchas de todo tipo, como la feminista o la antinuclear. De alguna manera, en Euskadi no se habían tragado del todo aquel montaje vergonzoso de la Transición, así que ésta no había tenido tantos efectos desmovilizadores como en otras partes del Estado. 

Después de aquellos viajes no había vuelto a pensar mucho más en todo aquello, pero al leer el libro que acaba de publicar Lengua de Trapo sobre Kortatu me he alegrado de ver que los autores defienden muchas de las tesis que Alberto y yo intuíamos en esos viajes. Que la violencia de ETA y del Estado habían acabado fagocitando mucho de aquel movimiento, pero que todas aquellas iniciativas merecían la pena porque suponían salir de la dinámica protesta-represión y hacer cosas, y cosas que además eran divertidas. La militancia seria, moralista y coherente fue sustituido por algo que estaba fuera de los parámetros de la coherencia y la integridad, que al fin y al cabo son parámetros del sistema. Editar fanzines es divertido, hacer tu propio grupo de música es divertido, liberar espacios es divertido. Por eso debería hacerse. De hecho, en los últimos meses he conocido a un montón de gente que ha comenzado iniciativas parecidas, y creo que está volviendo a haber una cierta efervescencia en ese sentido. Ojalá prosperen y dentro de poco vuelva a haber iniciativas tan importantes como el fanzine musical Muskaria o la agencia de noticias Tas-Tas. De hecho, estoy bastante segura de que estas ideas ya está rondando la cabeza de mucha gente. 



[Cubierta del libro de Lengua de Trapo]