Hace unos meses me pidieron que hiciera el prólogo de un pequeño poemario que iba a publicar la editorial Groenlandia en formato digital. Lo leí, y enseguida se me vino a la cabeza la imagen de un mapa, de esos que se van desplegando en segmentos rectangulares para ir dejando a la vista los elementos que lo componen. También pensé que era un poemario lleno de espacios en blanco, pero que de alguna manera esos espacios también formaban parte de él. Al fin y al cabo, los poemarios también están hechos de lo que no se puede leer, de los silencios y los escalofríos y las páginas en blanco.
El poemario se puede leer y descargar libremente aquí. Espero que os guste.


