miércoles, 9 de enero de 2013

vida de zarigüeyas








Durante cinco años, Dolly Freed y su padre decidieron vivir de lo que fueran capaces de producir, cazar o conseguir de cualquier otra manera, sin la necesidad de tener un trabajo asalariado.Calcularon que necesitaban unos ingresos de unos setecientos dólares al año para comprar todo lo que no podían producir y realizar algunos pagos, así que ese dinero lo ganaban cuidando niños o haciendo arreglos en las casas de los vecinos. El resto del año se dedicaban a trabajar en el huerto, cazar, pescar, ocuparse de las gallinas y los conejos y destilar alcohol. La ropa la sacaban de la que la parroquia destinaba para las personas sin recursos. Los impuestos eran considerados prescindibles, excepto el impuesto sobre la propiedad para que no les expropiasen la casa. Los seguros también eran considerados prescindibles, incluido el de salud. El sistema judicial también era considerado absolutamente prescindible: si tenías algún problema, hacías llamadas a altas horas de la madrugada hasta que esa persona se convencía de que era mejor solucionar el problema. De esa experiencia, Dolly escibió un libro llamado "Vida de zarigüeyas", porque las zarigüeyas se adaptan a sobrevivir en cualquier circustancia. En Estados Unidos se convirtió en un clásico y hace poco la editorial Alpha Decay lo ha publicado en castellano. Lo reseñé la semana pasada en Culturamas, dejo el enlace por si queréis echarle un vistazo. Muy, muy recomendable.



domingo, 6 de enero de 2013

Y se les encargó, no que los matasen, sino que los atormentasen durante cinco meses







"Y se abrió el pozo del abismo; y del pozo surgió un humo semejante al de un gran horno; y con el humo de este pozo quedaron oscurecidos el sol y el aire, y del humo del pozo salieron langostas sobre la tierra, y les dio poder semejante al que tienen los escorpiones en la tierra. Y se les mandó que no hiciesen daño a la hierba de la tierra, ni a ninguna cosa verda, y a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen la señal de dios sobre sus frentes. Y se les encargó, no que los matasen, sino que los atormentasen durante cinco meses; y el tormento que causan es como el que causa un escorpión cuando hieres a un hombre."

Apocalipsis 9:2-18


"Dejadlos, son ciegos guiando a otros ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo"

Mateo 15:14

viernes, 4 de enero de 2013

el caos que revienta/ como un ladrido de esferas subterráneas

  
[Colette Saint Yves]



Hace unos días me leyeron uno de los poemas más hipnóticos, bellos y terribles que he escuchado o leído en mucho tiempo. Es largo, así que solo voy a copiar algunos fragmentos:


Aquel día
la ciudad se sacudió por completo
devastándolo todo con su vientre anfibio
Nos mostró el pequeño sol negro
que habita en el ombligo de la luna
el derrumbamiento inesperado del presente
el caos que revienta
como un ladrido de esferas subterráneas

Gente desnuda corriendo por la calle
gente vestida desnudándose a gritos
coches aplastados por rinocerontes suicidas
ventanas disfrazadas en metrallas de vidrio
pieles mancilladas por una espuma de clavos
semáforos epilépticos dando luz verde a los muertos
calles como tumbas improvisadas en su desmayo

Los damnificados golpeaban las puertas
desesperadamente
Las madres imploraban lechen para sus hijos
En la radio alertaban de una réplica nocturna
En las bocinas deletreaban el recuento de los muertos

Cuentan que un hombre
sobrevivió sepultado
bebiéndose su propia orina
hasta que por fin lo encontraron

También hablan de un nórdico
que se refugió bajo una escalera
y lo vieron surgir limpio
como un ángel del subsuelo.

En la planta baja del edificio
un centener de supervivientes
me enseñó a respirar bajo el agua
del miedo
a delinear el camino entre los escombros.


Óscar Pirot
Luz anfibia (Amargord)

miércoles, 2 de enero de 2013

articulaciones descosidas// tablas de carnicero




Hay libros que parecen respirar entre las manos, como un animal pequeño o como si pudiésemos tocar el latido pálido e indefenso que está bajo la piel de las hojas. Tablas de carnicero es uno de ellos. Todos sus poemas están dedicados, de una u otra forma, a las vacas. Parece un tema extraño para un libro de poesía, y seguramente lo sea, pero quizá la poesía trate de eso, de mirar de otra forma las cosas que nos rodean. Habla de las vacas como alimento y como animal, de los estómagos, de la carne que somos y la carne que comemos, de los ganchos que traspasan la piel en el matadero, de los pastos y la luz del sol, de los huesos que se descosen. Habla también de la sangre y del dolor, pero no para convencernos de nada, sino porque el alimento y la muerte son la misma cosa. Puede tener una lectura en el sentido del dolor que produce alimentarnos de animales, pero también muchas otras, y eso es al fin y al cabo lo que se le pide a la buena poesía. Fue una de las recomendaciones que me hicistéis cuando hablé de los poemarios que me habían hecho pedazos el cerebro y acertasteis de pleno. Creo que el siguiente será Roberto Juarroz.


"Parturientas vacas 
que traéis al mundo una lechal vida
pensadlo
lo que traéis no es más que
otra descuartización en ciernes
que se exhibe sobre
la misma tabla de anatomía."

Tablas de carnicero
Nuria Ruiz de Viñaspre
Luces de gálibo (2010)

viernes, 28 de diciembre de 2012

mi lista de los libros imprescindibles de este año

[Alejandra Acosta, ilustradora de Del enebro]


Este año he leído y escrito mucho, seguramente más que ningún otro hasta ahora. Supongo que es la parte buena del descenso en la cantidad de trabajo y la vuelta a casa de mis padres después del verano. He seleccionado unos cuantos que me han llegado dentro por alguna razón, pero no están ordenados. Solo los he dividido en los que se han publicado este año y los que son de años anteriores.


Publicados en 2012

Del enebro, Jacob Ludwig y Wilhem Karl Grimm (Jekyll y Jill). Macabro, tenebroso y bello. Lleno de hilos rojos que van de unas páginas a otras, del vino azul de los enebros, del color blanco y frío de la nieve. Posiblemente uno de los libros mejor editados de este año, con ilustraciones que se meten debajo de la piel, que anidan en los poros.

Stoner, John Williams (Baile del sol). La primera edición de Stoner en castellano es del 2010, pero es un libro que ha ido creciendo poco a poco, hasta llegar a la tercera edición este año, que es la que yo he leído. Es una historia sencilla, sin grandes tramas ni giros inesperados, pero al fin y al cabo eso es la vida. Lo importante no es tanto lo que cuenta sino cómo lo cuenta, la maestría de Stoner para describir los sucesos cotidianos, la desesperación, la cobardía, el amor, la incomunicación, la decepción, la esperanza que hay debajo de ellos. Me cuesta trabajo entender por qué Williams no está entre los grandes de la literatura norteamericana.

La bicicleta del panadero, Juan Carlos Mestre (Calambur). Este año ha sido el de mi descubrimiento de Mestre, y sus poemarios han pasado inmediatamente a la lista de los libros que se me han metido en el cerebro y lo han hecho pedazos.

La facción caníbal, Servando Rocha (La Felguera). De La Facción Caníbal hablé hace poco aquí, así que no quiero repetirme. Como dije, una obra fascinante, hipnótica y perturbadora, en la que Johnny Rotten pone la banda sonora a un discurso de Mussolini, en la que el canibalismo se mezcla con los atentados de las Baader-Meinhoff mientras suenan las risas que se oyeron el día del juicio contra los miembros de La Familia, la secta fundada por Charles Manson.

Bello como una prisión en llamas, Julius Van Daal (Pepitas de calabaza). De "Bello como una prisión en llamas" también he hablado mucho aquí. Un libro vibrante que hace que te tengas que levantar de la silla, que te den ganas de afilar la guillotina o quemar el Parlamento.

Cenital, Emilio Bueso (Salto de página). Una distopía que tiene como fondo las tesis del pico del petróleo, que pronostican un colapso de la civilización ante el inminente fin de los combustibles fósiles. Bien narrado, ágil, de los que te tienes que leer de un tirón. Muy fan, tanto que me hice una camiseta con la frase "Malthus era un optimista", que era la que llevaba el protagonista en el libro. Nivel friki, ya veis. Hablé de él aquí.

Colorofilia, Álvaro Guijarro (Autoedición). Colorofilia me llegó por email el día uno de enero y desde entonces lo he vuelto a leer varias veces y se lo he recomendado a todo el mundo. Guijarro es brillante, pero eso ya lo sabéis, basta con leer cualquiera de las cosas que escribe. Su poemario fue una de las primeras entradas de este año y dije cosas como que "Colorofilia es el país de las maravillas de los conejos carnívoros. Una civilización de bacterias fluorescentes. Un holograma parpadeantemente azul. Leedlo porque la poesía es exactamente eso: un delirio sintético y cruel."



Publicados en años anteriores

Bestimenta, Óscar Pirot (Papel de fumar). Desde que descubrí a Óscar hace poco, sus poemarios han pasado a estar entre mis preferidos. En el apartado de más arriba debería incluir Luz anfibia, el poemario que acaba de publicar, pero tengo pensado hablar de él más detenidamente dentro de poco, porque se merece algo más que unas líneas. De Bestimenta hablé aquí hace unas semanas. Un libro tan bello que a veces duele.

Calibán y la bruja, Silvia Federici (Traficantes de sueños) Un ensayo imprescindible para entender la aparición del capitalismo en la época de transición desde el feudalismo y para desterrar todos esos mitos que aún perviven de la Edad Media como una época de ignorancia, oscuridad y fanatismo religioso. Se puede descargar gratis aquí

Fámulo, Francisco Ferrer Lerín (Tusquets). Otro descubrimiento de este año. Una poesía rupturista, de las que te hacen pensar que por fin has encontrado lo que estabas buscando. Uno de los grandes. Imprescindible también su Bestiario, del que copié unos extractos aquí

El matrimonio del cielo y el infierno, William Blake (Hiperión) Qué decir de Blake. Que le haría un altar y le pondría velas y sacrificaría animalitos suaves y pequeños en su honor. Que fundaría una secta para adorarle. Que rezo cada día de rodillas para que se reencarne.Que es el santo que necesitamos para que afile las guillotinas.

Los cantos de Maldoror, Lautréamont (Alianza). Brutal, salvaje, luminosa. Un recorrido por el infierno lleno de violaciones, láudano, canibalismo, crueldad. Uno de mis preferidos, otro santo al que rezar.

Pedro Páramo, Juan Rulfo (edición digital). Una de las obras cumbre de la literatura en castellano sin ninguna duda. Leedla en cuanto podáis, no hay discusiones posibles. Eso sí, no os cuento nada del argumento porque me fusilaríais si os la destripo.

Q, Luther Blisset, (Mondadori). Mi interés por los movimientos milenaristas y los anarquistas místicos de la Edad Media empezó con Calibán y la bruja, pero a partir de Q alcanzó niveles obsesivos. De Q ya hablé también en el blog hace unos meses y dije cosas como esta: "Q es la historia de todos los que se rebelaron y perdieron, de todas las derrotas que nunca lo fueron. Narra el viaje realizado por un radical anabaptista a lo largo de la turbulenta Europa del siglo XV, inmersa en la Reforma y la Contrarreforma, en las luchas por el poder entre Carlos V y los príncipes alemanes. Y narra cómo, en medio de todo eso, hubo gente que se levantó contra el poder y luchó por una sociedad más justa y más igualitaria, en la que no existía el dinero, ni la riqueza, ni la desigualdad." Se puede descargar gratis de la propia página del colectivo que la escribió, entonces llamado Luther Blisset y hoy Wu Ming.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Debemos abolir la normalidad // La marea blanca debe convertirse en una inundación

 [Errico Malatesta]



El límite de la opresión del Gobierno
es la fuerza que el pueblo le pueda oponer

Errico Malatesta


"La privatización de la sanidad es un ataque planificado que va a tener consecuencias tan graves como que muramos de enfermedades que tienen cura o que asistamos a la extensión de otras que estaban bajo control por la dificultad de acceso a los tratamientos. La resistencia a este ataque no puede pasar por los cauces del sistema, porque es el sistema mismo el que lo ha provocado: la resistencia debe desbordar esos cauces, hacerse imprevisible e incontrolable. Para poder sobrevivir, el sistema necesita estar en constante funcionamiento, necesita que se produzca y se consuma más que el mes anterior, que el año anterior. Nosotros – los trabajadores, los parados, los estudiantes-, somos los que hacemos que el sistema siga funcionando, somos los que alimentamos la Máquina. Pero también somos los que podemos detenerla. Si los estudiantes siguen estudiando, los trabajadores trabajando y los parados preocupándose del empleo, ningún cambio es posible. Para que el cambio se produzca es necesario detener la Máquina, provocar la parálisis del sistema, acabar con la normalidad. Los estudiantes, los trabajadores y los parados no pueden seguir protestando únicamente en los huecos que el sistema les deje después de estudiar, trabajar o buscar empleo. No sirve de nada ir a una manifestación para después seguir produciendo y consumiendo igual: la protesta pasa necesariamente por la paralización de toda actividad social"



Mi columna de este mes en Culturamas. El resto puede leerse aquí