lunes, 12 de noviembre de 2012

constatación de que los insectos son demasiado parecidos a los ángeles de alas membranosas



Después de casarse con la muchacha que llevaba un escarabajo atado con un hilo a la muñeca derecha 
-señal inequívoca de haber conocido las inyecciones de cloro o de haber gritado azul azul azul azul escondida debajo de la cama o de haber escupido a los mendigos que pronunciaban palabras incoherentes-, el funcionario de manos diminutas fue trasladado a un sótano dedicado a la inspección de plagas. Allí pensó que sus pequeños dedos podían ser de utilidad, pero pronto se dio cuenta de que los insectos son demasiado parecidos a los ángeles de alas membranosas que persiguen a las muchachas. Que las persiguen y las atan a los pararrayos y rezan durante días hasta que llega una tormenta y las ven explotar en miles de destellos blancos y breves. Rezan tanto que les sale polen de las rodillas y sus huesos se vuelven frágiles y brillantes como el papel de aluminio. 

[texto que forma parte de un 
poemario aún en construcción]

viernes, 9 de noviembre de 2012

siempre han existido los caníbales



Esa de la foto es Myra Handley. Entre 1963 y 1965, Ian Brady y Myra Hindley raptaron y asesinaron a varios niños y adolescentes, a los que además habían torturado y violado previamente. Hindley contactaba con ellos en la calle y los convencía para que la acompañasen a un lugar solitario y apartado, donde Brady abusaba de ellos en medio de extrañas alucinaciones producidas por un tipo de epilepsia poco frecuente. Cuando fueron detenidos, la policía encontró decenas de fotografías que documentaban los abusos. En una de ellas, Hindley aparecía rezando de rodillas, encima del lugar donde la pareja había enterrado a una de sus víctimas. Como si estuviera repitiendo un ritual extraño y salvaje que había sucedido cientos de veces antes en otros lugares. Como si su rostro no importase porque al fin y al cabo siempre han existido los caníbales.

La facción caníbal es la historia de esos salvajes. De los hilos que los unen a través de la Historia, de unos lugares a otros, de unos rostros a otros, de unos momentos a otros. Es uno de los libros que más me han hipnotizado de todos los que he leído hasta ahora. Otro más de La Felguera Editores, de los que creo que tengo prácticamente todo su catálogo editorial en mi casa desde que leí Historia de un incendio hace tiempo. Pero ellos os convencerán mejor que yo, echadle un vistazo a su comunicado





El resto de la reseña del libro está en Culturamas, os dejo el enlace aquí

miércoles, 7 de noviembre de 2012

los poemarios que me han hecho estallar el cerebro

[Miguel Hernández]





Hace unos días, un amigo me pidió que le recomendase algún libro de poesía. Uno de esos que te estallan en el cerebro como los fuegos artificiales o la metralla. Que hacen que quieras seguir escribiendo pero a la vez te dejan hecha polvo porque sabes que tú nunca podrás hacer algo tan bueno. Le di un montón de nombres y de títulos según me iban viniendo a la cabeza, pero en casa me di cuenta de que no le había hablado de otros muchos. Así que decidí hacer una lista para poder ordenarlos mentalmente y para intercambiar recomendaciones con todo el que quiera.

1. Viento del pueblo, Miguel Hernández (Cátedra). Hay hilos extraños que nos unen con personas desconocidas, y a mí siempre me pasó eso con Miguel Hernández. He tenido un póster suyo durante años en mi cuarto, que iba cambiando de casa en casa hasta que decidí dejarlo en una de ellas. Recuerdo que lo compré en un homenaje a las Brigadas Internacionales, pero le recorté la bandera republicana que había en una esquina porque nunca creí en que cambiar una forma de Estado por otra fuese a solucionar nada. Si tuviese que elegir un solo libro que salvar de la hoguera, sería Viento del pueblo, y puede que algún día tengamos que hacerlo.

2. Poemas 1917-1930, Vladimir Mayakovski (Visor). A Mayakovski también lo leí pronto, con quince o dieciséis, y recuerdo la electricidad al ir pasando las páginas. Versos cortos y descolocados que hacían pensar en escaleras. También recuerdo la primera vez que vi una fotografía de él. Con Hernández tuve la sensación de conocerle, pero con Mayakovski pensé que él me conocía a mí.

3. Poesía completa, Leopoldo María Panero (Visor). Uno de los mejores poetas vivos que tenemos. Hipnótico, perturbador, delirante. Fuegos artificiales estallando dentro de un túnel.

4. Poeta en Nueva York, Federico García Lorca (Cátedra). Había leído mucho de Lorca hasta llegar a Poeta en Nueva York. Me había gustado, pero nunca lo había sentido estallar dentro de mí. Hasta que leí este libro. Recuerdo subrayar algunos versos hasta dos y tres veces, y recuerdo haber soñado con Lorca caminando en círculos y repitiendo "estoy enterrado aquí, estoy enterrado aquí".

5. Trilce, César Vallejo (Cátedra). Me es difícil contar las sensaciones que me produjo Trilce. Supongo que tiene que ver con laberintos, con imágenes distorsionadas, con caleidoscopios.

6. La casa roja, Juan Carlos Mestre (Calambur). Mestre ha sido un descubrimiento de hace poco,  y todavía siento el libro vibrar en las manos. Otro de los mejores poetas vivos que tenemos. Cada vez que lo releo me siento a escribir durante horas, como si el libro fuese una lámpara que ilumina zonas oscuras.

7. Una temporada en el infierno, Arthur Rimbaud (Hiperión). Con Rimbaud también soñé después de leer sus poemas. Soñé que era un ángel, pero que tenía las alas membranosas como los insectos y no masticaba la comida. Durante un tiempo no volví a releer nada de él, me saturaba todo el abuso que hay en torno a su imagen. Después pensé que no era culpa suya, que él al fin y cabo ni siquiera masticaba la comida.

8. Buffalo Bill ha muerto, E.E Cummings (Hiperión). Siempre he pensado que Cummings era un poeta injustamente olvidado, que su poesía rebelde y experimental y rupturista merecía algo más de atención. Aunque quizá sea mejor así.

9. El matrimonio del cielo y el infierno, William Blake (Hiperión). A Blake creo que todavía no le he asimilado lo suficiente, que mi historia con él aún no está terminada. Lo voy encontrando en distintos sitios, como si no supiese leer las señales. Ayer escribí unas líneas sobre él en una reseña que saldrá el viernes, y me lo imaginé rezando de rodillas por la llegada de un santo salvaje y caníbal que sin embargo ya había nacido y tenía 22 años.

10. Hijos de la ira, Dámaso Alonso (Espasa). Hijos de la ira fue otra de mis primeras lecturas. Este verano lo releí y seguí sintiendo lo mismo, aquella decepción y aquella violencia animal. Al fin y al cabo, Madrid sigue siendo una ciudad de un millón de muertos.

11. Aullido, Allen Ginsberg (Anagrama) Otro autor demasiado explotado, como la mayor parte de la generación beat. Aún así, doloroso y brillante como todos los grandes poetas.

12. Fámulo, Francisco Ferrer Lerín (Tusquets) Otro descubrimiento muy reciente. Había dejado un poco abandonada la poesía porque llevaba mucho tiempo sin encontrar nada que me estallase entre las manos, y entonces me descubrieron a Ferrer Lerín. Tuve suerte.


[en la biblioteca del blog se pueden encontrar para descargar "Viento del pueblo", "Trilce", "Poeta en Nueva York", "Una temporada en el infierno", "El matrimonio del cielo y el infierno", "Hijos de la ira" y "Aullido"]

domingo, 4 de noviembre de 2012

el terror constituye el único acto de admiración





"A los terroristas los contemplamos como los únicos héroes posibles en nuestros días. El modo en que viven ocultos en la sombra, en que cohabitan de buen grado con la muerte. El modo en que odian muchas de las cosas que tú odias. Su disciplina y su astucia. La coherencia de sus vidas. El modo en que provocan la admiración. En estas sociedades reducidas a la indiferencia y a la opulencia, el terror constituye el único acto que aún conserva sentido. Hay demasiado de todo; hay más cosas, más mensajes y más significados de los que podemos asimilar en diez mil vidas. Inercia-histeria. ¿A quién tomamos en serio? Tan solo al creyente mortífero, a la persona que mata y muere por su fe. Todo lo demás resulta absorbido. El artista ha sido absorbido, el loco callejero ha sido absorbido, procesado y asimilado. Dale un dólar, contrátale para un anuncio de televisión. Solo el terrorista se mantiene aparte. Nuestra cultura aún no ha resuelto el modo de asimilarle."

Mao II
Don DeLillo
Seix Barral

martes, 30 de octubre de 2012

toda revolución comienza con un baile: una terrible belleza ha nacido

    
[Grabado de los disturbios de Gordon, Londres, 1780]


Todo ha cambiado, cambiado totalmente:
una terrible belleza ha nacido.

William Yeats


Giramos en la noche
y somos consumidos por el fuego
de los bellos santos salvajes.

El día en que abrimos 
las puertas de las jaulas
nació una belleza terrible
y desde entonces
nuestros cantos son más puros
y nuestras danzas más extrañas.
Después incendiamos las ruinas
y provocamos la fiebre.

Toda revolución 
comienza con un baile. 

viernes, 26 de octubre de 2012

Manifiesto Antropófago

[Oswald de Andrade]



1. Solo la Antropofagia nos une. Socialmente. Económicamente. Filosóficamente.

2. Tupi, or not tupi, that is the question.

3. Estamos cansados de todos los maridos católicos sospechosos en situación dramática. Freud puso fin al enigma mujer y a otros temores de la psicología impresa.

4. Fue porque nunca tuvimos gramáticas, ni colecciones de viejos vegetales. Y nunca supimos lo que era urbano, suburbano, fronterizo y continental. Perezosos en el mapamundi de Brasil.

5. Recorridos. Recorridos. Recorridos. Recorridos. Recorridos. Recorridos. Recorridos.

6. Pregunté al un hombre lo que era el Derecho. Él me respondió que era la garantía del ejercicio de la posibilidad. Ese hombre se llamaba Galli Mathias. Lo devoré.

7. La fijación del progreso por medio de catálogos y televisores. Solo la maquinaria y los transfusores de sangre.

8. La alegría es la prueba del nueve.

9. Pero nunca admitimos el nacimiento de la lógica entre nosotros.

10. Catiti Catiti Imara Natiá Notiá Imara Ipejú.


Manifiesto Antropófago
Oswald de Andrade, 1928


[el texto completo está disponible en la biblioteca del blog. Un consejo: no leáis las notas a pie de página, al menos en la primera lectura. Explican demasiado]