martes, 30 de octubre de 2012

toda revolución comienza con un baile: una terrible belleza ha nacido

    
[Grabado de los disturbios de Gordon, Londres, 1780]


Todo ha cambiado, cambiado totalmente:
una terrible belleza ha nacido.

William Yeats


Giramos en la noche
y somos consumidos por el fuego
de los bellos santos salvajes.

El día en que abrimos 
las puertas de las jaulas
nació una belleza terrible
y desde entonces
nuestros cantos son más puros
y nuestras danzas más extrañas.
Después incendiamos las ruinas
y provocamos la fiebre.

Toda revolución 
comienza con un baile. 

viernes, 26 de octubre de 2012

Manifiesto Antropófago

[Oswald de Andrade]



1. Solo la Antropofagia nos une. Socialmente. Económicamente. Filosóficamente.

2. Tupi, or not tupi, that is the question.

3. Estamos cansados de todos los maridos católicos sospechosos en situación dramática. Freud puso fin al enigma mujer y a otros temores de la psicología impresa.

4. Fue porque nunca tuvimos gramáticas, ni colecciones de viejos vegetales. Y nunca supimos lo que era urbano, suburbano, fronterizo y continental. Perezosos en el mapamundi de Brasil.

5. Recorridos. Recorridos. Recorridos. Recorridos. Recorridos. Recorridos. Recorridos.

6. Pregunté al un hombre lo que era el Derecho. Él me respondió que era la garantía del ejercicio de la posibilidad. Ese hombre se llamaba Galli Mathias. Lo devoré.

7. La fijación del progreso por medio de catálogos y televisores. Solo la maquinaria y los transfusores de sangre.

8. La alegría es la prueba del nueve.

9. Pero nunca admitimos el nacimiento de la lógica entre nosotros.

10. Catiti Catiti Imara Natiá Notiá Imara Ipejú.


Manifiesto Antropófago
Oswald de Andrade, 1928


[el texto completo está disponible en la biblioteca del blog. Un consejo: no leáis las notas a pie de página, al menos en la primera lectura. Explican demasiado]

miércoles, 24 de octubre de 2012

a diferencia de los ciervos, los adolescentes tienen manos pequeñas



El día veinte de cada mes
los adolescentes internados
en instituciones estatales
son enviados a recoger
las bayas azules del enebro.

Su veneno es tan violento
que los ciervos caen muertos
cuando comen de él,
pero a diferencia de los ciervos,
los adolescentes tienen manos pequeñas
y cráneos rapados por el invierno.
A diferencia de los ciervos,
han aprendido a desconfiar
de los vinos azules
y a no dormir bajo la nieve.

martes, 23 de octubre de 2012

el caos es el orden natural







no os dejaré con vida,
pero habréis amado todos los segundos

Yaiza Martínez, Caoscopia
(Amargrord)



Me gustan los libros extraños. Me encanta tener que leer una página dos veces porque está llena de conceptos raros o porque me he perdido en una estructura laberíntica. A veces ni siquiera me importa no haberlo entendido. De hecho creo que los libros no siempre deben ser entendidos, sobre todo la poesía. No debe ser racionalizada, descuartizada y vuelta a ensamblar. No debe ser analizada bajo criterios blandamente perversos: debe ser experimentada como un sueño o un delirio. Por eso me ha gustado Caoscopia, porque es un libro extraño y laberíntico, lleno de notas a pie de página que remiten a otras notas y que no explican nada porque la poesía no está hecha de planos sino de folículos o de incendios (1). Me han gustado sus versos breves, que caen como gotas de algún líquido espeso y brillante y fluorescente y su estructura, dividida en capítulos que se repiten como en un bucle. Pero quizá lo mejor del libro sean sus imágenes afiladas y suaves al mismo tiempo, que hablan de hordas de ñus y de fibras neuronales que se despliegan y de aliento emplomado y de conjunciones venosas.(3)


(1) El orden siempre me pareció sospechoso. Al fin y al cabo, el poder es básicamente orden, por eso necesita identificarnos y controlarnos.(2)
(2) El caos es el orden natural. 
(3) acérquese la que ovula con aliento emplomado. nunca resultó fructífera la arbórea diferenciación de la equis. su lenguaje congrega escasas glorificaciones: la oralidad no atrae a los bienes.


domingo, 21 de octubre de 2012

la experiencia con los alfileres del coleccionista de insectos



La tórtola apuñalada 
no es una víctima,
es un tipo de tórtola.

Berta García Faet



Aquel día conocimos al coleccionista de insectos que vivía en el Museo de la Tortura de San Pertersburgo. Su experiencia con los alfileres y los murmullos incomprensibles le había hecho comprender dos cosas:

1. Que un corazón de mamífero sometido/ a altas dosis de desierto tiene la propiedad de predecir lo venidero cuando es cortado en pequeños trocitos y colocado debajo de la lengua.
2. Que lo que se acaba (lo triste)/ no anula el suceso (lo bello)/ sino que le es paralelo.

Por eso cuando vinieron las heladas rojas el coleccionista de insectos decidió encerrarnos en el sótano. Cada noche encendía un candil distinto y nos hablaba de los murmullos de los insectos, que cantaban en lenguas extrañas. Nosotras nos sentíamos bonitas: eso bastaba: eso entonces bastaba.  



[es un cuento colectivo. La imagen del museo de la tortura y los versos en cursiva son del poemario "Fresa y herida", de Berta García Faet, que recomiendo mucho. La imagen de las heladas rojas es de Giovanni Collazos, al que también tenéis que leer tanto como podáis. Lo demás es mío.]

viernes, 19 de octubre de 2012

cuando puedes ser cualquiera, eres todos // por qué cubrirse la cara en una manifestación



 [Asturias, 2012]


"Cubrirse el rostro es un símbolo muy poderoso frente a un poder que se basa en la identificación y la clasificación, porque implica negarle esa capacidad. Implica decirle que no se está ahí en tanto que individuo, sino como parte de una colectividad, de una comunidad. Que no eres alguien con nombres y apellidos, sino que puedes ser cualquiera. Y cuando puedes ser cualquiera, eres todos.

Cuando un minero se cubre la cara no lo hace porque sea un infiltrado ni porque tenga miedo, lo hace porque es un símbolo que muestra su lucha y que dice que esa lucha no es por él, sino por todos los que van a quedar en la calle como consecuencia del cierre de las minas. Cuando un minero se cubre el rostro, todos somos él."


Un poco de debate sobre por qué cubrirse la cara en una manifestación. O sobre por qué no caer en la paranoia colectiva de los infiltrados. Para leer la columna entera, hacer clic en el enlace de abajo: