
Odio usar el blog para quejarme, pero ayer tuve un día de mierda. Llevo casi un mes arrastrando mogollón de cansancio y de problemas de salud. En este último mes he tenido que mudarme de casa, he perdido amigos que se han ido a trabajar fuera de Madrid y de España, he perdido el curro que representaba casi todos mis ingresos y he tenido que hacer frente a problemas económicos importantes en la familia. En realidad no es nada que no le esté pasando a la mitad de este país de mierda que se está cayendo a pedazos, y ni siquiera es tan grave como lo que le pasa a mucha gente que tiene que afrontar desaucios o que tiene que dar de comer a sus hijos, pero supongo que ayer mi cuerpo dijo que ya estaba bien. A las seis y media me desplomé en el suelo del salón. Se me empezó a nublar la vista y después solo recuerdo a mi hermano zarandeándome y al perro aullando como un lobo. Estuve poco tiempo inconsciente, pero es una sensación muy rara, como si te despertases de un sueño muy, muy espeso o como si tuvieses un líquido oscuro y denso en el cerebro. Me llevaron al hospital y me hicieron varias pruebas, pero solo era un bajón físico. El médico me dijo que lo veía a diario, que desde hacía un par de años los problemas derivados del estrés y del cansancio estaban en límites alarmantes. La Máquina debe de haber decidido que la contaminación, las jornadas de trabajo extenuantes y los transgénicos son métodos de genocidio demasiado lentos, y ha optado por acelerar el proceso. Para qué matar de obesidad a alguien si puedes matarlo de hambre. O mejor: de las dos cosas a la vez.
Acabo de despertarme después de dormir quince horas seguidas y tengo la sensación de haber estado toda la noche soñando los mismos sueños, como en un bucle. He vuelto a soñar con que estaba en una trinchera y alguien cantaba, creo que ya lo conté una vez. También he vuelto a soñar con el chico del jersey gris, con el que sueño tan a menudo que tengo la sensación de conocerle. Y he soñado una forma de arreglar que ayer no pudiese estar en el recital. Creo que la pondré en práctica este fin de semana, y espero que sirva como disculpa y como agradecimiento por todas las muestras de cariño, que han sido muchas. Ya lo veréis, espero que os guste.
[no me deja comentar en el blog, pero muchas gracias a todos por los ánimos, de verdad que me llegaron. El perro se llama Urko]