miércoles, 17 de octubre de 2012

como si te despertases de un sueño muy, muy espeso o como si tuvieses un líquido oscuro y denso en el cerebro




Odio usar el blog para quejarme, pero ayer tuve un día de mierda. Llevo casi un mes arrastrando mogollón de cansancio y de problemas de salud. En este último mes he tenido que mudarme de casa, he perdido amigos que se han ido a trabajar fuera de Madrid y de España, he perdido el curro que representaba casi todos mis ingresos y he tenido que hacer frente a problemas económicos importantes en la familia. En realidad no es nada que no le esté pasando a la mitad de este país de mierda que se está cayendo a pedazos, y ni siquiera es tan grave como lo que le pasa a mucha gente que tiene que afrontar desaucios o que tiene que dar de comer a sus hijos, pero supongo que ayer mi cuerpo dijo que ya estaba bien. A las seis y media me desplomé en el suelo del salón. Se me empezó a nublar la vista y después solo recuerdo a mi hermano zarandeándome y al perro aullando como un lobo. Estuve poco tiempo inconsciente, pero es una sensación muy rara, como si te despertases de un sueño muy, muy espeso o como si tuvieses un líquido oscuro y denso en el cerebro. Me llevaron al hospital y me hicieron varias pruebas, pero solo era un bajón físico. El médico me dijo que lo veía a diario, que desde hacía un par de años los problemas derivados del estrés y del cansancio estaban en límites alarmantes. La Máquina debe de haber decidido que la contaminación, las jornadas de trabajo extenuantes y los transgénicos son métodos de genocidio demasiado lentos, y ha optado por acelerar el proceso. Para qué matar de obesidad a alguien si puedes matarlo de hambre. O mejor: de las dos cosas a la vez.

Acabo de despertarme después de dormir quince horas seguidas y tengo la sensación de haber estado toda la noche soñando los mismos sueños, como en un bucle. He vuelto a soñar con que estaba en una trinchera y alguien cantaba, creo que ya lo conté una vez. También he vuelto a soñar con el chico del jersey gris, con el que sueño tan a menudo que tengo la sensación de conocerle. Y he soñado una forma de arreglar que ayer no pudiese estar en el recital. Creo que la pondré en práctica este fin de semana, y espero que sirva como disculpa y como agradecimiento por todas las muestras de cariño, que han sido muchas. Ya lo veréis, espero que os guste.

[no me deja comentar en el blog, pero muchas gracias a todos por los ánimos, de verdad que me llegaron. El perro se llama Urko]

lunes, 15 de octubre de 2012

plan para mañana por la noche (conmigo)


Mañana leo en Diablos Azules (c/ Apodaca 6, metro Tribunal, Madrid) a las 10. Para los que no podáis o no queráis venir por lo que sea (familia, amigos que me habéis abandonado en Madrid, gente que vivís lejos, etc) me podéis ver en streaming en La Hoja en Blanco.

domingo, 14 de octubre de 2012

una historia sobre ciervos



Un amigo me dijo que el collage era el arte de los locos, porque sacabas lo que tenías en el fondo de la cabeza, lo que ni siquiera tú sabías que existía. No sé si será cierto, pero a mí es de las cosas que más me relajan. La poesía a veces duele y el análisis político exige mucho, pero para el collage puedes dejar la mente en blanco y preocuparte solo de recortar brazos, de encajar cabezas de insectos con cuerpos de ancianos,  estampas de santos con fotografías viejas de niños disfrazados. Hace poco descubrí que también podía hacer collage en vídeo, y ahora cuando necesito parar de darle vueltas a algo, me paso tardes enteras buscando vídeos en Youtube, los edito y salen cosas como la de más arriba. Supongo que tiene mucho que ver con "El libro de la crueldad", que hay imágenes y obsesiones parecidas. Está hecho a partir de escenas de películas como "Gummo" o "Fausto", de documentales, de imágenes tomadas con cámaras nocturnas en el bosque, de programas de sucesos paranormales, de vídeos caseros colgados en Youtube. Supongo que cuenta una historia. Sobre los ciervos, o sobre la crueldad o sobre mí, no lo sé. 

viernes, 12 de octubre de 2012

las predicciones, la dominación y las alternativas// "La convivencialidad", de Ivan Illich



Os dejo mi reseña en la revista Culturamas de uno de esos libros que te entran en la cabeza como un disparo y te dejan el cerebro hecho trozos. Me emocionó y me puso la piel de gallina a partes iguales, sobre todo cuando predice treinta años antes la crisis en la que estamos inmersos. Y no queráis saber el final de la predicción si no hacemos algo por cambiar las cosas, lo cuento en la reseña:


jueves, 11 de octubre de 2012

plan para este sábado



Este sábado estaré aquí escuchando a estos pedazo de poetas y viendo novedades editoriales. También firmaré libros, míos o de quién sea. Y os puedo dar un abrazo y dos o tres besos incluso. O vosotros a mí, que seguramente los necesite más. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

sobre las señales que a veces no vemos// "Bestimenta" es tan bello que a veces duele

[Bestimenta, Óscar Pirot. Papel de fumar ediciones, 2011]


Mi primer trabajo fue en un herbolario. Las dueñas querían que me ocupase de atender a los clientes mientras ellas estaban en el sótano, donde echaban las cartas y hablaban con los muertos a través de un tablero de ouija. Por lo primero cobraban, por lo segundo no. Decían que a los muertos no les iba a gustar. Yo nunca creí en esas cosas, a pesar de haber pasado la infancia en casa de mi abuela, que pone rosarios debajo de las camas para que los aparecidos no molesten. Hacía mi trabajo arriba, atendiendo a gente que quería comprar germen de trigo o levadura de cerveza, y no preguntaba. 

Sin embargo, a veces había personas que tenían que esperar arriba a que acabase la consulta anterior, y yo me ponía a hablar con ellos, porque descubrí que la gente normalmente tiene ganas de contarte cosas y a mí me encanta escuchar. Había una señora que venía casi todos los meses a hablar con su marido muerto. Ya tenía otro novio y vivían juntos, pero una vez al mes se arreglaba y venía a hablar con él, que se llamaba Ricardo y había muerto de un paro cardíaco. Ella fue la que me enseñó a ver las señales, las casualidades que de repente empiezan a sucederse unas a otras para indicarte algo. Decía que cada uno en la vida toma sus decisiones, pero que la vida a veces te da señales para que no te pierdas las cosas importantes. Si las escuchas te llevan a una persona, a un momento, a un sitio que son buenos para ti. 

Algo así me pasa desde hace unas semanas. En apenas quince días he leído dos bestiarios distintos, a pesar de lo raro que es encontrarlos. Uno de ellos es el de Ferrer Lerín, más similar a los bestiarios medievales, y otro el de Óscar Pirot, Bestimenta. Este post debería ser una reseña de este último, pero a veces me sucede que cuando un libro me gusta tanto, me siento incapaz de reseñarlo. Acabo hablando de mí porque el libro se me ha metido dentro. 

No sé cómo describiros Bestimenta. Es tan bello que a veces simplemente duele. Me gustaría escribiros todos los versos que han hecho que se me encogiese el estómago, pero son demasiados. Os pondré solo unos pocos, del que probablemente sea el mejor poema del libro, "Muérdeme cocodrila": no aguanto más cocodrila disimulo estar bien como/ el dolor bajo la herida pero es inútil/ reviento esquirlas yugulares deletreo el canto de los/ cerdos enfrentándose a la muerte. Y otros del poema "Araña", por mi debilidad con los insectos: y los insectos palpitan como corazones/ en la pirámide del sacrificio/ como frutos nerviosos en el follaje invisible. Leedlo, en serio. Solo vale seis euros y os aseguro que merece la pena, que la merecería aunque costase sesenta. 

[Por cierto, tengo este post a medias y leo esto en el blog de la bella Elise. Seguiré las señales a ver a dónde me llevan.]