Severino Di Giovanni
América Scarfó
Investigando para un artículo que espero que se publique pronto (he puesto velas a Marilyn Manson y a Santa Gema bonita) me encontré con una historia de esas que hacen heridas. O que las curan, no lo sé. De todas formas me apetecía contarla, sobre todo un día como hoy, en que la gente sencilla y valiente saldrá a la calle para luchar por lo que es suyo.
Argentina, 1928. Severino Di Giovanni es perseguido por la policía por luchar para que unos pocos no decidan sobre la vida de todos, por creer que es posible cambiar las cosas. Acepta la invitación de la familia Scarfó, que se ofrece a refugiarlo en una habitación de su casa, una especie de piso franco. Di Giovanni llega allí de noche, con su mujer y sus dos hijos pequeños. Solo tiene veinticuatro años, pero aparenta muchos más. Quizá porque su mirada hace daño incluso cuando se ríe. Se sienta en la mesa de la cocina y le pregunta a los tres hijos del matrimonio Scarfó si son anarquistas. Todos dicen que sí. El mayor solo tiene unos años menos que Di Giovanni, y pasa a formar parte de su grupo de afinidad, de los compañeros con los que seguirá luchando a pesar de estar perseguido. La menor tiene quince y se llama América. Él la mira y sonríe. No lo ha dudado ni un momento.
Pasan las semanas y la estancia en casa de los Scarfó comienza a prolongarse. El matrimonio de Di Giovanni hace mucho que no funciona, quizá nunca lo hizo, y él empieza a enamorarse de América. En medio de una casa llena de gente y de una cuidad llena de plomo y cenizas. Ella es solo una adolescente y él empieza a ser atacado por todos los frentes, incluso dentro del propio movimiento. América le defiende escribiendo una carta a Émile Armand, el teórico más importante del amor libre, un francés loco que creía en el amor por encima de todas las cosas:
"Creímos, al principio, que sería imposible. Cada uno continuó viviendo entre la duda y el amor. El destino hizo lo demás. Abrimos nuestros corazones, y nuestro amor y nuestra felicidad comenzaron a entonar su canción en medio de la lucha y del ideal. El amor libre que no conoce barreras ni obstáculos. También su mujer simpatiza con nuestras ideas. Fue así como la esposa de mi compañero y yo hemos llegado a ser amigas. Ella no ignora nada de lo que representa para mí el hombre que vivía a su lado, porque él se lo confió. Por otra parte, él la dio libertad de actuar como ella deseara. [..] Pero he aquí que algunos se han erigido en jueces. Hay también otros que nos tratan de degenerados y de enfermos. A todos ellos les contesto: ¿por qué? ¿porque vivimos la vida en su verdadero sentido? ¿porque amamos sin importarnos los códigos o las falsas morales?"
Sin embargo, la militancia es arriesgada y Di Giovanni acaba siendo detenido en 1930, junto al hermano de América, Paulino. La orden del Presidente Uiburu es clara: deben ser ejecutados. América tiene que huir y las cartas de amor que le escribía a Severino son confiscadas por el gobierno. No las recuperará hasta sesenta años más tarde, con 86. "No vengo a pedir nada, vengo a reclamar lo que es mío", dijo.
[La obra más importante sobre amor de Émile Armand, "Vida sensual y camaradería amorosa", puede encontrarse en la biblioteca del blog.]
[Esta entrada va con especial cariño a todos lo que me leen desde Argentina, que sé que son algunos]