viernes, 28 de septiembre de 2012

la desesperanza es tan cierta que las lámparas



La desesperanza es tan cierta que las lámparas, por eso los durmientes no deben comer la carne melancólica de la liebre ni permitir que la casa se incendie los días veinticinco de cada mes. La desesperanza es tan sola que los cuervos, por eso no debes escuchar las canciones de los durmientes ni beber de las fuentes junto a las que se sientan. El éxodo de las polillas/ en verano hacia las lámparas/ nada tiene que ver con el dolor, dirán, pero no es cierto: ellos saben que las polillas llevan sobre sus alas la tristeza del mundo. No somos peligrosos:/ dormimos profundamente cuando dormimos, dirán, pero no es cierto: si colocamos una cabeza de saltamontes sobre el estómago, se cura la icteria. Si la colocamos sobre los párpados, la tuberculosis. No los escuches. Recuerda: lo importante son los gatos/ o que te aplasten las heridas en lo oscuro. 



[los versos en cursiva pertenecen al poemario "Sociedades en trastienda", escrito por la bella Lidia Fernández y editado por Ediciones Crusoe. Lo recomiendo mucho]

martes, 25 de septiembre de 2012

una historia de las que hacen y curan heridas para un día como hoy


Severino Di Giovanni


América Scarfó



Investigando para un artículo que espero que se publique pronto (he puesto velas a Marilyn Manson y a Santa Gema bonita) me encontré con una historia de esas que hacen heridas. O que las curan, no lo sé. De todas formas me apetecía contarla, sobre todo un día como hoy, en que la gente sencilla y valiente saldrá a la calle para luchar por lo que es suyo.

Argentina, 1928. Severino Di Giovanni es perseguido por la policía por luchar para que unos pocos no decidan sobre la vida de todos, por creer que es posible cambiar las cosas. Acepta la invitación de la familia Scarfó, que se ofrece a refugiarlo en una habitación de su casa, una especie de piso franco. Di Giovanni llega allí de noche, con su mujer y sus dos hijos pequeños. Solo tiene veinticuatro años, pero aparenta muchos más. Quizá porque su mirada hace daño incluso cuando se ríe. Se sienta en la mesa de la cocina y le pregunta a los tres hijos del matrimonio Scarfó si son anarquistas. Todos dicen que sí. El mayor solo tiene unos años menos que Di Giovanni, y pasa a formar parte de su grupo de afinidad, de los compañeros con los que seguirá luchando a pesar de estar perseguido. La menor tiene quince y se llama América. Él la mira y sonríe. No lo ha dudado ni un momento.

Pasan las semanas y la estancia en casa de los Scarfó comienza a prolongarse. El matrimonio de Di Giovanni hace mucho que no funciona, quizá nunca lo hizo, y él empieza a enamorarse de América. En medio de una casa llena de gente y de una cuidad llena de plomo y cenizas. Ella es solo una adolescente y él empieza a ser atacado por todos los frentes, incluso dentro del propio movimiento. América le defiende escribiendo una carta a Émile Armand, el teórico más importante del amor libre, un francés loco que creía en el amor por encima de todas las cosas:

"Creímos, al principio, que sería imposible. Cada uno continuó viviendo entre la duda y el amor. El destino hizo lo demás. Abrimos nuestros corazones, y nuestro amor y nuestra felicidad comenzaron a entonar su canción en medio de la lucha y del ideal. El amor libre que no conoce barreras ni obstáculos. También su mujer simpatiza con nuestras ideas. Fue así como la esposa de mi compañero y yo hemos llegado a ser amigas. Ella no ignora nada de lo que representa para mí el hombre que vivía a su lado, porque él se lo confió. Por otra parte, él la dio libertad de actuar como ella deseara. [..] Pero he aquí que algunos se han erigido en jueces. Hay también otros que nos tratan de degenerados y de enfermos. A todos ellos les contesto: ¿por qué? ¿porque vivimos la vida en su verdadero sentido? ¿porque amamos sin importarnos los códigos o las falsas morales?"

Sin embargo, la militancia es arriesgada y Di Giovanni acaba siendo detenido en 1930, junto al hermano de América, Paulino. La orden del Presidente Uiburu es clara: deben ser ejecutados. América tiene que huir y las cartas de amor que le escribía a Severino son confiscadas por el gobierno. No las recuperará hasta sesenta años más tarde, con 86. "No vengo a pedir nada, vengo a reclamar lo que es mío", dijo.





[La obra más importante sobre amor de Émile Armand, "Vida sensual y camaradería amorosa", puede encontrarse en la biblioteca del blog.]
 [Esta entrada va con especial cariño a todos lo que me leen desde Argentina, que sé que son algunos]

domingo, 23 de septiembre de 2012

los bosques de maleza



Preparamos la tarima
donde serán ahorcados
los ancianos
que hablaron de la sífilis
demasiado alto,
las ancianas
que fingieron ser
muchachas leprosas
de piel delicada.

Observamos los cuerpos
que flotan en el lago,
pero el pelo de los muertos
fermenta despacio:

no tenemos tiempo
de rociar con ácido
los bosques de maleza.





viernes, 21 de septiembre de 2012

el día de los platillos volantes







Aquel día aterrizaron los platillos. Cientos de ellos, dorados,
Silenciosos, bajaron del cielo como inmensos copos de nieve,
Y los terrícolas salieron
            a contemplar su descenso,
Expectantes, ansiosos por saber lo que nos esperaba
             en su interior
Y sin saber si seguiríamos aquí mañana
Pero tú ni siquiera te diste cuenta porque

 
Aquel día, el día que llegaron los platillos volantes,
             fue a coincidir
Con el día en que las tumbas liberaron a sus muertos
Y los zombis levantaron la mullida tierra
O salieron disparados, tambaleándose y con los ojos
             mortecinos, imparables,
Se acercaron a nosotros, los vivos, que gritamos y salimos
             corriendo,
Pero tú no te diste cuenta porque

 
El día de los platillos-zombis-dioses de la guerra
             las compuertas se rompieron
Y fuimos arrollados por genios y duendes
Que nos tentaban con deseos y prodigios y eternidades
Y encanto y sabiduría y corazones
             fieles y valerosos y calderos de oro
Mientras los gigantes arrasaban la tierra
             a su paso, junto con las abejas asesinas,
Pero tú no te enteraste de nada de esto porque
 

Aquel día, el día de los platillos el día de los zombis
El día del Ragnarok y las hadas, el
             día en que se desataron los fuertes vientos
Y las nevadas, y las ciudades se volvieron de cristal, el día
En que murieron todas las plantas, se disolvieron
             los plásticos, el día
En que los ordenadores se encendieron con un mensaje
             en sus pantallas que nos exhortaba a obedecer, el día
En que los ángeles, borrachos y confusos, salieron de los bares
             con paso vacilante,
Y tocaron todas las campanas de Londres, el día
En que los animales comenzaron a hablarnos en asirio,
             el día del Yeti,
El día de las capas al viento y de la llegada de
             la Máquina del Tiempo,
Tú no te enteraste de nada porque
estabas sentada en tu habitación, sin hacer nada
ni leer siquiera, tan sólo
mirabas el teléfono,
preguntándote si yo volvería a llamarte.


Neil Gaiman

miércoles, 19 de septiembre de 2012

una cierta justicia poética






"Me gustaría recordar y saludar al orangután que escapó de su celda en el zoo de Kansas City en junio de 1990 desatornillando cuatro enormes cerrojos; a la nutria procedente de la costa occidental de África que, en diciembre de 1991, se escapó de una jaula electrificada en las instalaciones de reclusión del zoo de Portland; al caimán que trepó por una rampa elevada en la feria científica de Seattle en octubre de 1991 y estuvo desaparecido durante varias horas; al elefante del zoo de Louisville que se escapó en junio de 1994; a Cody, la nutria marina que en septiembre de 1993, armada con un destornillador de fibra de vidrio recogido del suelo del acuario de Oregón, apuntó a una ventana y destrozó una de las láminas de cristal; a los chimpacés Ai y Akira del Primate Research Institute de la Universidad de Kyoto que usaron las llaves que le robaron al guarda para abrir sus jaulas, cruzar el vestíbulo para liberar a su amigo orangután Dodoo e irse corriendo hacia la libertad. [...]

El spaniel belga que diparó una escopeta, matando al cazador Jean Guillaume; el elefante que corneó al cazador Alan Lowe en Zimbawe; la vaca que mató al granjero Origene Ste-beanne, de Québec, cuando intentaba quitarle a su ternero recién nacido, son también merecedores de nuestro respeto. Prefiero la persuasión y la educación a que se acabe con vidas, pero hay una cierta justicia poética en estos actos."


La revuelta de los murciélagos
Alon K. Raab.
[traducción realizada por mí del inglés]

lunes, 17 de septiembre de 2012

Crónicas de la Máquina



Hoy estreno columna sobre análisis sociopolítico en la sección "Pensamiento" de la revista Culturamas. El primer artículo va sobre la convocatoria para rodear el Congreso el día 25 de septiembre, sobre las limitaciones a las que se enfrenta y sus posibilidades de provocar cambios reales. Para leerlo, click en el enlace de más abajo: