sábado, 15 de septiembre de 2012

acabé muriendo como mueren todos los poetas mejicanos //Días, horas, minutos y segundos



Pertenezco a un viejo grupo/ de poetas mejicanos/ pero todos estamos muertos. Caminamos por el borde de los estanques hasta que oímos los susurros de los saltamontes, que nos advirtieron del peligro de morir lanzando nuestros intestinos al aire. Pero no los escuché. Repetí los errores de mis antecesores/ uno a uno/ como una liturgia y acabé muriendo como mueren todos los poetas mejicanos: llevando una cabeza de vencejo en una bolsa para que no nos engañen los vendedores de lámparas. Ahora duermo debajo de la cama, intentando que los pies no sobresalgan para que no se asuste mi mujer. Pero ¿de qué nos quejamos, amigos?/ cantemos canciones. 



[los versos en cursiva pertenecen al poemario Días, horas, minutos y segundos, de Jesús Suárez González. El libro se puede descargar gratis en la biblioteca del blog]

miércoles, 12 de septiembre de 2012

la vida del ciervo es de mil cuatrocientos cincuenta y seis años






"ABUBILLA. Ave conocida, llamada por los caldeos Bori , y por los griegos Yoan. Tiene las plumas de sobre la cabeça levantadas, a manera de celada. Es ave sucia que se recrea en el estiércol; su voz desgraciada y triste. El que la mira se vuelve grueso, si uno dirige sus ojos a su estómago, se reconciliará con todos sus enemigos; y por miedo de ser engañado por algún traficante, llevará su cabeza dentro de una bolsa. (Secretos de Alberto el Grande, p III)

ANIMAL ANÓNIMO. Presento aquí un animal nuevo, esto es, desconocido de todos los Naturalistas, cuyo dibuxo fué hecho por el Caballero Bruce, quien me permitió copiarle. este animal, cuyo nombre ignoramos, y al qual llamaremos Anónimo, ínterin nos dice su nombre, tiene algunas analogías con la Liebre, y algunas otras con la Ardilla. He aquí la descripción que el Caballero Bruce me dió de este animal. "En la Libia, en medio del lago llamado antiguamente Palus Tritonidis, existe un animal singular, de diez á once pulgadas de largo, con las orejas casi tan largas como la mitad del cuerpo, y anchas á proporcion; lo que no se encuentra en ningún animal quadrúpedo, á excepción del Murciélago llamado Orejon. Su hocico es casi como el de la Zorra, y sin embargo parece que el animal se acerca más a la Ardilla: habita en las palmas y come el fruto dellas: sus uñas son cortas, y puede retirarlas: es animal muy lindo: su color es blanco, mezclado con un poco de gris y leonado claro: solo tiene desnudo hasta la mitad lo interior de las orejas, las quales están cubiertas de un vello pardo mezclado de leonado, y guarnecida interiormente la otra mitad de pelos largos y blancos: la extremidad de la nariz es negra: la cola, leonada y negra en su extremidad, es bastante larga, pero de diferente figura que la de las Ardillas; y todo el pelo, así del cuerpo como de la cola, es muy suave al tacto."

CIERVO. Hesiodo dice: "que la vida del hombre acaba a los noventa y seis años; la de la corneja es nueve veces más larga y la del ciervo cuatro veces más que la de ésta." Según este cálculo, la vida del ciervo es de tres mil cuatrocientos cincuenta y seis años. También dice que la parte destinada a la generación le cae cada año, igual que le caen cada año sus hastas."



[Los fragmentos pertenecen al Bestiario de Francisco Ferrer Lerín, un libro hipnótico que fue soñado, delirado y recopilado a partes iguales. La transcripción es literal.]

lunes, 10 de septiembre de 2012

el peso de los candiles





Los suicidas
entran en la muerte
con las manos amputadas
por el peso
de los candiles.

Hemos cavado
tantas tumbas
que los leprosos
nos tiran piedras
y nos acusan de conocer
el lenguaje de los muertos,
pero las tumbas
fueron cavadas
en lugares silenciosos:

los candiles no alumbran
el fondo de los estanques.




[los fotogramas pertenecen a la película "Frankenstein", de James Whale (1931). El poema es de un poemario aún en construcción]

viernes, 7 de septiembre de 2012

de todas las derrotas que no lo fueron// "Q", de Luther Blisset




Hace unos días, un amigo me dijo: yo tengo conciencia de la derrota, Lay. Sé que nunca vamos a conseguir darle la vuelta a las cosas, que los de abajo nunca vamos a conseguir acabar con todo esto. Y si lo hacemos y derribamos este sistema de mierda, se pondrán otros y tendremos que volver a empezar de nuevo. Entonces no supe qué contestarle. De alguna manera yo también sé que nunca veré la sociedad en la que creo, y que probablemente ni siquiera veré algún cambio significativo. Pero eso no es una derrota, tenía que haberle dicho, no es nuestra derrota. Pero no se lo dije. Aún no había leído Q.

Q es la historia de todos los que se rebelaron y perdieron, de todas las derrotas que nunca lo fueron. Narra el viaje realizado por un radical anabaptista a lo largo de la turbulenta Europa del siglo XV, inmersa en la Reforma y la Contrarreforma, en las luchas por el poder entre Carlos V y los príncipes alemanes. Y narra cómo, en medio de todo eso, hubo gente que se levantó contra el poder y luchó por una sociedad más justa y más igualitaria, en la que no existía el dinero, ni la riqueza, ni la desigualdad. Las herejías medievales, entre la que el anabaptismo fue probablemente la más importante, se rebelaron contra el poder del Papado, pero también contra el Emperador y los príncipes luteranos. Se rebelaron desde abajo, sin nada más que sus manos, contra toda forma de poder y dominación. Y lo pagaron caro.

El protagonista, que tiene tantos nombres que no tiene ninguno, participa en algunos de los sucesos más importantes de este periodo, como la Guerra de los campesinos alemanes o la Rebelión de la ciudad de Münster, todos ellos intentos de acabar con el orden establecido. Y es perseguido por ello sin descanso, a lo largo de más de veinte años. La novela consigue meternos dentro ese desasosiego marcando un ritmo narrativo muy fuerte, con párrafos cortos (algunos de una sola frase) que se suceden unos a otros como disparos. No hay nada accesorio, ningún adorno, nada que nos distraiga de la historia que se está contando. Solo nosotros, la acción y unos personajes increíblemente bien construidos, que van evolucionando a lo largo de la trama y que tenemos la sensación de conocer como si fueran personas reales, con todo lo que ello supone de luces y de sombras.

Es sin duda la mejor novela histórica que he leído, a la altura literaria de El nombre de la rosa pero desde mi punto de vista con un trasfondo político más apasionante. Además, es una obra colectiva en muchos sentidos: su autor, Luther Blisset, es un nombre inventado bajo el que se esconden cuatro autores que escribieron la novela de forma conjunta, y su distribución se hace gratuitamente a través de la propia web de los autores (el colectivo ahora se denomina Wu ming, que en chino significa sin nombre). Pero además es colectiva porque es la historia de todos los que han alguna vez han creído que las cosas podían cambiar, de todos los que lucharon y perdieron. De todos los que nunca fueron derrotados.


[la novela está disponible para descargar en la Biblioteca del blog, de la web de los autores. Tengo que agradecer el descubrimiento a Juan Cruz López, que habló de este libro aquí]


viernes, 31 de agosto de 2012

"somos, seguramente, bárbaros, ya que ciertas formas de civilización nos dan asco" // Libros sobre incendios










Historia de un incendio es uno de mis libros favoritos. Lo compré por impulso hace seis años en uno de los puestos que ponen los domingos por la mañana en Tirso de Molina, y desde entonces lo he leído tantas veces que hay partes del texto que sé de memoria. Entonces no conocía al autor, Servando Rocha, ni a la editorial, La Felguera, pero fue de esas veces que sabes que tienes que leer ese libro, que de alguna manera está hecho para ti. El subtítulo decía Arte y revolución en los tiempos salvajes. De la Comuna de París al advenimiento del Punk, y yo entonces estaba haciendo un trabajo para la carrera sobre los sucesos de la Comuna de París y la influencia en ellos del pensamiento anarquista. Además llevaba imperdibles en las orejas y camisetas hechas pedazos y el pelo de algún color indefinido entre el rubio y el morado, así que simplemente aquel libro era para mí. Lo leí con una sensación de vértigo casi dolorosa, en apenas un día y medio. En aquel momento no procesé ni siquiera una cuarta parte de toda la información que había en él, pero desde entonces lo he vuelto a leer muchas veces, y aún lo sigo haciendo.

El libro cuenta la historia de todas las corrientes artísticas que utilizaron la música, la literatura o la pintura para atacar los puntos de flotabilidad del sistema, desde el romanticismo al punk, pasando por el dadaísmo o el surrealismo. Rocha construye un estudio extremadamente bien documentado, pero además lo hace con pasión y compromiso, y eso se nota. Precisamente ahí es donde está la principal diferencia con Rastros de carmín, un libro anterior al de Rocha y más conocido que también hace un recorrido por la contracultura, aunque limitada al siglo XX. Pero un libro así no puede escribirse sin un bidón de gasolina en una mano y una cerilla en la otra.

Hace unos días encontré otro libro de una temática similar, El asalto a la cultura, publicado por Virus y escrito por el gran Stewart Home. El libro de Home es mucho menos ambicioso, es más una serie de apuntes sobre algunas corrientes de la subcultura anglosajona, pero su punto fuerte es que también está escrito desde el compromiso. De hecho, el propio autor participó en algunos de esos movimientos y cuenta su experiencia en ellos. Personalmente creo que es un buen complemento a Historia de un incendio, pero si solo pudiese leer uno de ellos, escogería sin duda este último. No todos los días tenemos la suerte de encontrar a Lautréamond, Valerie Solanas y The Clash en el mismo libro.



[En la biblioteca del blog se puede encontrar  El asalto a la cultura,  en versión pdf y puesto a disposición  por la propia editorial]




lunes, 27 de agosto de 2012

los que venimos de la muerte no sabemos dónde volver



La casa perfecta es oscura como el fondo de las ciénagas. Arrojamos los restos a las aguas oscuras (un brazo, una mano, un dedo), pero ni siquiera eso calma a los vientos crueles que nos susurran canciones al oído. Algo nos precede. Letal. Como el primer día que empezamos a hacer nudos o el primer día que aprendimos a rezar a los que duermen bajo la nieve. La superficie del agua recuerda a los muertos, pero los que venimos del fondo de las ciénagas nos perdemos fácilmente en medio de las ventiscas. No sabemos cómo volver. 



[los versos en cursiva pertenecen al poemario Tiento, de Rocío Cerón (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2010)]
[Disponible para descargar en la Biblioteca del blog]