lunes, 7 de mayo de 2012

cacerías violentas






               

Aquel día conocimos
a las mujeres sin cabeza
que caminaban despacio
para no caerse
y a las mujeres
cuya cabeza
había sido colocada
en la mesa del comedor
junto a los cadáveres
de dos adolescentes
muertos de sífilis.

La calma produce
infecciones sórdidas
y cacerías violentas.

miércoles, 2 de mayo de 2012

la muchacha que había aprendido a levitar

Colette Saint Yves


"Aquel día conocimos a la muchacha que había aprendido a levitar después de haberse ahogado en el fondo de la piscina. Después de que su cuerpo fuese encontrado flotando entre sus cabellos. Después de que los novios ciegos fuesen desvestidos por sus madres de manos temblorosas. Dijo yo puedo enseñaros a hacerlo. Puedo enseñaros a cerrar los ojos como los muertos y a llorar en silencio como los muertos, pero a cambio quiero la llave que no abre ninguna puerta, los ojos desorbitados de varias generaciones de seguidores de Lezama Lima."

Layla
[cuento incompleto]

sábado, 28 de abril de 2012

aún pueden oírse nuestras risas



Después llegó la época
en que los boy scouts
comenzaron a fusilarnos
en un intento
de purificar la raza.

Aún pueden oírse
nuestras risas.

miércoles, 25 de abril de 2012

llegó la época en que los laberintos comenzaron a hacerse cada vez más profundos




"Después llegó la época en que los laberintos comenzaron a hacerse cada vez más profundos. Plantas desconocidas invadieron la ciudad trepando por el interior de los edificios. Por la noche, los filamentos fluorescentes de las flores nos deslumbraban y no podíamos encontrar la casa donde los ancianos tarareaban canciones que hacían sangrar los oídos. Teníamos que esperar a que se hiciese de día para abrirnos paso entre el polen plateado. Ni siquiera la promesa de la abolición de la botánica y la agricultura hizo que retrocedieran."
Layla
[cuento por terminar]

sábado, 21 de abril de 2012

todo lo que puede romperse, hay que romperlo: primer fanzine colectivo




"Todo lo que puede romperse, hay que romperlo; todo lo que aguante el golpe será bueno; lo que estalle, será bueno para la basura. En todo caso, hay que dar golpes a derecha y a izquierda: de ello no puede resultar nada malo."

Dimitri Ivánovich Pisarev



[en mayo saldrá el primer fanzine del colectivo al que pertenezco, la Jauría. dentro de poco tendréis más noticias, pero aquí tenéis un adelanto]

lunes, 16 de abril de 2012

sueño con las botas de un muerto




Hoy me contaron la historia de José Pellicer y lloré. Decían que antes de la guerra José leía casi un libro diario, que leía hasta cuando iba andando por la calle. Que se afilió a la CNT y a la FAI con dieciocho años, que era vegetariano, que pertenecía a un grupo naturista, que hacían excursiones por la sierra y se bañaban en el río desnudos. Dicen que conoció a su mujer en una clase de Esperanto, que nunca se casó con ella porque no creía en los contratos. Dicen que durante la República estuvo varias veces en la cárcel por participar en disturbios durante las huelgas. La primera de ellas detuvieron a tanta gente que tuvieron que habilitar un matadero como cárcel. Los esposaron y los pusieron en fila. Un policía lo reconoció y le dijo que no iba a parar hasta que lo fusilasen. Él le pegó una patada tan fuerte que el policía cayó al suelo y después le escupió. A José le pegaron una paliza y le condenaron a muerte, pero estalló la guerra y la revolución y pudo salir de la cárcel. Fundó la Columna de Hierro junto con unos compañeros y luchó hasta el final en el frente. Dicen que creyó en la revolución hasta su muerte. Que se negó a marcharse al exilio aunque todo esta perdido. Que lo fusilaron junto a su hermano, el 8 de junio de 1942.

Me contaron su historia y lloré porque siempre lloro cuando me cuentan historias de la guerra. Lloro y sueño con ellas. Casi todos los meses sueño que estoy en una trinchera y alguien canta a mi lado y cierra los ojos. Se oyen aviones que nos bombardean y yo sólo pienso que ojalá no haya que correr porque las botas no son mías y me quedan grandes. Son las botas de un muerto. A veces en el sueño disparo y otras no, pero nunca sé si mato a alguien. Solo sé que el retroceso del fusil hace que me duela el hombro cada vez que disparo y el dolor hace que se me salten las lágrimas.

Una amiga mía dice que son recuerdos, no sueños, que cuando tienes sueños tan reales y tan recurrentes es porque son recuerdos de vidas pasadas. Yo no creo en ningún tipo de vida depués de la muerte, pero me gusta la idea de que los sueños son recuerdos. A lo mejor podemos recordar cosas que no hemos vivido y a personas que no hemos conocido. A lo mejor podemos seguir soñando hasta que lo recordemos todo.