
Hoy me contaron la historia de José Pellicer y lloré. Decían que antes de la guerra José leía casi un libro diario, que leía hasta cuando iba andando por la calle. Que se afilió a la CNT y a la FAI con dieciocho años, que era vegetariano, que pertenecía a un grupo naturista, que hacían excursiones por la sierra y se bañaban en el río desnudos. Dicen que conoció a su mujer en una clase de Esperanto, que nunca se casó con ella porque no creía en los contratos. Dicen que durante la República estuvo varias veces en la cárcel por participar en disturbios durante las huelgas. La primera de ellas detuvieron a tanta gente que tuvieron que habilitar un matadero como cárcel. Los esposaron y los pusieron en fila. Un policía lo reconoció y le dijo que no iba a parar hasta que lo fusilasen. Él le pegó una patada tan fuerte que el policía cayó al suelo y después le escupió. A José le pegaron una paliza y le condenaron a muerte, pero estalló la guerra y la revolución y pudo salir de la cárcel. Fundó la Columna de Hierro junto con unos compañeros y luchó hasta el final en el frente. Dicen que creyó en la revolución hasta su muerte. Que se negó a marcharse al exilio aunque todo esta perdido. Que lo fusilaron junto a su hermano, el 8 de junio de 1942.
Me contaron su historia y lloré porque siempre lloro cuando me cuentan historias de la guerra. Lloro y sueño con ellas. Casi todos los meses sueño que estoy en una trinchera y alguien canta a mi lado y cierra los ojos. Se oyen aviones que nos bombardean y yo sólo pienso que ojalá no haya que correr porque las botas no son mías y me quedan grandes. Son las botas de un muerto. A veces en el sueño disparo y otras no, pero nunca sé si mato a alguien. Solo sé que el retroceso del fusil hace que me duela el hombro cada vez que disparo y el dolor hace que se me salten las lágrimas.
Una amiga mía dice que son recuerdos, no sueños, que cuando tienes sueños tan reales y tan recurrentes es porque son recuerdos de vidas pasadas. Yo no creo en ningún tipo de vida depués de la muerte, pero me gusta la idea de que los sueños son recuerdos. A lo mejor podemos recordar cosas que no hemos vivido y a personas que no hemos conocido. A lo mejor podemos seguir soñando hasta que lo recordemos todo.