lunes, 9 de abril de 2012

todos los turistas se llaman Frank. todos los turistas acaban en la picadora

Laurie Lipton


Mayte continúa con el experimento (http://yanocoleccionovellopubico.blogspot.com.es/)

Manadas de turistas
corren violentamente
hacia mi cama
Todos se llaman Frank

Demasiadas telarañas 
en las cuencas de los ojos
demasiado vino azul
tiñendo de rosa mis dientes

Sólo queda ahora
ensuciar las sábanas 
envolver la memoria
con el sudor blanco 
del incendio



       manadas de turistas
arrancan trozos de carne
para buscar sus venas

Se dejan lamer en cuclillas
todas las heridas del mass-media show
victoriosos como heroes
muertos como imbéciles

Habían nacido al ritmo
de una noche de copas
el último día del año,
follando con Papa Noel
en su trineo de cristal.

Acabaron sus días
masturbándose sobre la educación recibida.
 
Sois la hostia todos. Los exprimentos siguen abiertos.

viernes, 6 de abril de 2012

manadas de turistas en la picadora

Laurie Lipton


Sergio S. Taboada (http://callejonexpresion.blogspot.com.es/) cogió el principio de este poema:


Manadas de turistas
corren violentamente
por sus jaulas
como si sus rótulas
fuesen a desencajarse,
como si los grumos
provocasen la fiebre.

Demasiado vino azul
en la adolescencia
demasiados delirios
de formas tentaculares.

Ahora sólo nos quedan
los labios morados
y el sudor blanco
del incesto. 


Lo pasó por la picadora, e hizo esto:

Manadas de turistas
recorren autopistas
rectas tintadas las vistas
no miran a derecha
no miran a izquierda
no sea que se encuentren
así como quién se despista
la punta de las aristas
que se clavan en el pueblo
¡tan hospitalario!
que regalará bonitos recuerdos
imágenes a cientos
cierto
hospitalidad
de recinto oficial
rectas tintadas las vistas
estrella sin aristas
caridad que limpia conciencias
y ensucia camas
mancilla dignidad
de vidas
¡tan hospitalarias!
que chupan pollas
sucias de semen retenido
lamen coños
sucios de flujos reprimidos.

Todos estáis invitados a la fiesta. Haced lo que queráis con los poemas. Usadlos de posavasos. O usadlos para encender algo. Arden bien. 

lunes, 2 de abril de 2012

civilización de turistas



Tribus hermafroditas
acechan escondidas
entre los arbustos
cazando ancianos
de manos temblorosas.

Después
les cortan el cabello
y lo guardan
en frascos de cristal
para dárselo
de comer
a los turistas.

domingo, 1 de abril de 2012

poema hermafrodita



Amar es restregarse contra un cuerpo
sorbiendo secreciones y microbios.
Sentirlo cual babosa por un rato.

Cuando la mano calla
el ojo se queda mudo
y solo el oído fluye
es la hora
de alimentarse de cerebros.

Comer es engullir descuartizados
cadáveres, a trozos, triturándolos
entre saliva y huesos. Y tragándolos.

Devorarlos
de forma agónica

y todo vuelve
a funcionar.




[Este poema forma parte del proceso de experimentación del que hablaba en el post anterior. Se trata de romper la individualidad, de buscar formas de entender la poesía como algo colectivo, de acabar con los pedestales. Los párrafos en negrita son de Eva Gallud, de su libro "Moléstenme solo para darme de comer". (http://sakuranomonogatari.wordpress.com/) Los demás son de José María Fonollosa, de "Ciudad del hombre: Barcelona". Tienen que leerse como un único poema. Se admiten sugerencias para más experimentos.]

miércoles, 28 de marzo de 2012

la poesía debe ser asaltada por hordas de salvajes

Miembros del grupo Up against the wall, motherfuckers! en una acción en Wall Street



La mayoría de los recitales de poesía me producen la misma sensación que los museos y los edificios históricos: ganas de correr por ellos, de escupir a los turistas, de dar alaridos a intervalos regulares de treinta segundos. En 1996, un grupo anarquista llamado Up against the wall, motherfuckers! (la traducción sería "¡Contra la pared, hijos de puta!", en alusión a lo que gritaban los policías en los cacheos), a medias entre la tribu urbana y el grupo de afinidad, repartió flyers entre los mendigos de Manhattan anunciando que iba a repartirse comida y alcohol gratis en la inauguración de una exposición en el Loeb Centre de la Universidad de Nueva York. El centro tuvo que cerrarse ante las hordas de mendigos hambrientos que comenzaban a darse cuenta de que habían sido engañados y de que ni siquiera les permitían el acceso. La exposición quedaba como lo que en realidad era: una absurda sucesión de cuadros en una sala vacía para el divertimento de una élite masticadora de shusi.

Ochenta y dos años antes, el 10 de marzo de 1914, la sufragista Mary Richardson atacaba con un hacha de carnicero el cuadro de la Venus del espejo de Velázquez, expuesto en la National Gallery. Las siete rajas que consiguió hacer al lienzo eran una protesta por la detención el día anterior de Emmeline Pankhurts en unos disturbios tras una manifestación feminista. Las brechas fueron restauradas, pero las fotos de ellas siendo arrastradas por la policía aún permanecen. Fue el único momento en el que cuadro tuvo algún significado. Algo parecido sucede con Las Meninas o con La familia de Carlos V: tendrán sentido solo cuando alguien estrelle un bote de pintura contra ellos.

Y lo mismo sucede con la poesía: solo tiene sentido cuando es asaltada por hordas de salvajes, cuando sirve para derribar pedestales y acabar con los nombres propios. Esto no quiere decir que toda la poesía tenga que ser social o política, pero sí que debe ser entendida como una creación colectiva y como algo que surge desde abajo y desde fuera. Cuando alguien se sienta a escribir, lo que tiene en la cabeza es lo que ha leído, lo que ha visto, lo que le han contado, lo que ha vivido. La poesía nunca es la producción de un autista encerrado en un sótano. No digo que no se firmen los poemas, pero sí que es necesario romper la individualidad, acabar con los pedestales, escupir a los turistas.

Hay que construir colectivos, sacar fanzines, escribir textos conjuntos, intervenir en los poemas de otros autores, versionarlos, violarlos, hacer recitales entendidos como una fiesta, como una asamblea, como un ring de boxeo. Si no sirve para dar alaridos y correr por los museos y estrellar botes de pintura, la poesía no sirve para nada.

martes, 27 de marzo de 2012

la cuestión es quién va a ser el amo



- Cuando utilizo una palabra- dijo Humpty Dumpty en un tono bastante desdeñoso-, ésta significa exactamente lo que yo quiero que signifique, ni más ni menos.
- La cuestión es- dijo Alicia-, si tú puedes hacer que las palabras signfiquen tantas cosas diferentes.
- La cuestión es - dijo Humpty Dumpty- quién va a ser el amo, eso es todo.

A través del espejo
Lewis Carroll


Amo: cabeza o señor de la casa o familia; dueño o poseedor de algo; hombre que tiene uno o más criados, con respecto a ellos; persona que tiene predominio o ascendiente decisivo sobre otra u otras.

Diccionario de la RAE