miércoles, 7 de marzo de 2012

casa tomada



Casa en ruinas:
han tomado el jardín
las mariposas.

                                            Sogi Io

domingo, 4 de marzo de 2012

niños alucinados





Somos niños alucinados
expuestos a fiebres perversas.
Luces brillantes
nos volvieron salvajes
demasiado pronto:

ahora dormimos
bajo las camas
y nos alimentamos
de animales atrapados
en latas de conserva.

Las interferencias 
del televisor
es lo más parecido a la nieve
que conocemos: 

las manchas blancas
nos han vuelto precisos
y desconfiados. 

martes, 28 de febrero de 2012

el post que debía





Mi primer novio se llamaba Miguel y trabajaba de cristalero. Era el 2004 y hablábamos de México en los bancos del parque. De irnos con el subcomandante Marcos a los territorios liberados por los zapatistas. Le dejé mi ejemplar de Las flores del mal y nunca me lo devolvió. Los viernes hacíamos turismo en los centros comerciales o íbamos a algún concierto. Yo llevaba un imperdible en la oreja y él me regaló una camiseta de The Clash con la foto de Joe Strummer que compró en El Rastro. Se sacó el carné de conducir y cogía el coche de su madre, un volvo enorme y destartalado al que había que echar gasolina continuamente. Tenía un radiocassete kenwood. Un día vino a buscarme y me llevó a Carabanchel. El alcalde de Madrid acababa de instalar parquímetros en el barrio y  por las noches los vecinos los destrozaban a golpes. A mi me dejó la barra antirrobo del volante y el usó el gato mecánico. Unos meses después me fui a la universidad y dejamos de vernos, pero ayer me lo encontré. Iba con su novia Mónica, que está embarazada, y estaban radiantes. Los dos han conseguido mantener el curro y se han comprado una casa. Me alegré muchísimo por ellos, y sobre todo por él. Le debía un post.

martes, 21 de febrero de 2012

nada crece sin permiso dentro de una jaula: como estos ácaros




Como estos ácaros
que blancos
tropiezan
hasta la luz,
mezclamos azar y voluntad en nuestra lengua.

Este pájaro no sustituye a la teoría
pero su fe amarilla
en el espacio nos hace débiles
como el agua. Detén la mirada ahí
por entre los geranios. Un instante.
Nada crece sin permiso
dentro de la jaula. Retén esa imagen.
Su movimiento
nos empuja hasta la avellana que sin estilo
sostiene el pensamiento.
Tirita una vez más la vela junto a la ventana.
Como ves,
froto mis patas de mosca para alcanzar tu deseo.
Nada de lámparas ni de genios. En mis ojos
cientos de miles de sensores actúan
para saber
que esto es un cuenco y su fruta
roja y amarga. Así de simple. Nada más.
Un melocotón reserva pura su piel
para mi instinto.

(No existir no es el problema. Tenlo prensente)


Interior metafísico con galletas
Alberto Santamaría
(El Gaviero Ediciones)

viernes, 17 de febrero de 2012

esta es la hora en que los poetas lunáticos saben qué hongos brotan en Yuggoth



Niños extrañamente mutilados por familiares que habían perdido toda esperanza se pierden en laberintos rosas de formas extrañas. Poetas lunáticos mastican hongos enloquecidos por eones de tormentas. Lovecraft nos obliga a masticar la droga blanca. a habitar los mundos salvajes de las pesadillas. A bailar bajo la fiebre. Ciervos monstruosos adoran a dioses hambrientos. Ya hemos estado antes en esta ciudad de esplendores antiguos. Aquí capoteábamos justo antes de las noches de invierno. Aquí estuvo nuestra casa mientras pudimos verla.