domingo, 8 de enero de 2012

sustancias amorosas sin adulterar: colorofilia



Leo Colorofilia y me dan ganas de tragármelo. De hacer pedacitos todas sus hojas y tragarlas una a una para que estén dentro de mi. Para hacer la fotosíntesis con ellas. Por puto amor químico. Colorofilia es el país de las maravillas de los conejos carnívoros. Una civilización de bacterias fluorescentes. Un holograma parpadeantemente azul. Leedlo porque la poesía es exactamente eso: un delirio sintético y cruel.

Para mí Tránsito fue uno de los mejores poemarios del año pasado, pero Colorofilia es mejor. Colorofilia es el siguiente paso. Es sustancia amorosa sin adulterar. No esperéis un poemario fácil porque no lo es. Hay surrealismo y dadaísmo y nada de eso a la vez. Por eso tenéis que leerlo.

Podéis descargar Colorofilia, de Álvaro Guijarro, en http://colorofilia.com/

jueves, 5 de enero de 2012

delirios grotescos de la tarde de reyes


Imagen: Heiko Muller


Nuestras protuberancias
son delirios grotescos
de formas tentaculares.

Damas pálidas
y caprichosas
nos enseñaron
que las bacterias
deben ser alimentadas
con el amor químico
de los insectos.

Después
nos obligaron
a bailar
bajo la fiebre.

lunes, 2 de enero de 2012

todo ha sido dicho ya




Nos prohibieron
la entrada
a los centros comerciales
y decidimos
incendiarlos:

toda religión
debe ser fundada
con sacrificios humanos
pero bastará
un animalito suave
o un anciano babeante
de movilidad reducida.

Nuestra infancia
no fue desgraciada
y sin embargo. 

domingo, 1 de enero de 2012

despertar de la fiebre en un año distinto




despertar de la fiebre como el que despierta de un ataque de narcolepsia como el que despierta de un ataque de narcolepsia y no sabe dónde está pero sabe que está lejos de su casa en algún lugar extraño     despertar y encontrar un poemario en el correo un poemario sin puntos ni comas ni mayúsculas    para no dejarnos respirar porque la respiración nos hace parecer máquinas salvajes o ciervos     un poemario que va sobre el amor y sobre el sexo y sobre una mujer o muchas mujeres que solo son una       a mi que no me gustan los poemas de amor porque no los entiendo pero tu nombre/ lo llevo azul o templado entre mis dedos pero su pálpito de luciérnagas  pero yo te nombraré pájaro.



Los versos en cursiva son de Tomás Rivero, del poemario "Fornicaciones". Su blog aquí

martes, 27 de diciembre de 2011

otra jodida lista

Imagen: Brendan Danielsson


Este año ha sido hermoso y horrible de muchas formas. Tuve que volver a la habitación azul en casa de mis padres sin trabajo y sin dinero, después de cinco años viviendo fuera. Volví a mi cuarto de adolescente, con la jodida Uma Thurman en la pared y las fotos de mi primer novio en el cajón. Volví a ver a mis amigas del instituto, que planean sus bodas y me enseñan los planos de sus pisos de protección oficial y me dicen que estoy igual que siempre. Ellas no. Ellas han crecido y de alguna manera me dan pena y yo se la doy a ellas. No sé quién escribió que mi vida es como si me golpeasen con ella, pero es la jodida verdad. A veces te destroza la cara a puñetazos. Otras veces no. Otras veces conoces gente a la que amar. Eso también me ha pasado este año. Que hacen que todo sea un poco menos lo puto peor, como dije hace unos cuantos post. A veces también bailas hasta que te cierran el garito y se te restriega gente sudorosa y te da igual porque de alguna manera amas a todo el mundo. Y a veces escribes un poema y sabes que es lo mejor que has escrito nunca y acabas haciendo un libro. Y a veces lees una frase o un verso y te dan ganas de gritar porque sabes que han dado en el punto exacto. A mi me ha pasado algo así con estos libros.


-         “Pan para la princesa”, de Elise Plein (El Gaviero). Poemario extraño, que te deja hecho jirones. Como si metieses las manos en un cubo de alfileres. Como algo dulce parecido a la droga que finalmente no es droga pero te hace amar a los demás como si lo fuera.
-         “Tránsito”, de Álvaro Guijarro (Chiado Editorial) Me lo regaló Giovanni Collazos para mi cumpleaños. Lo leí esa misma noche y sentí algo parecido a un odio caliente y enfermizo porque yo debería haber escrito eso. Haber escrito así.
-         “Dime qué”, de David Leo García (DVD). Otro poemario extraño, puede que más experimental que el de Elise pero también más hecho con la cabeza y menos con el estómago. Brutal. Puta envidia.
-         “La adoración”, de Juan Andrés García Román (DVD). “El fósforo astillado” ya me pareció uno de los mejores libros de poesía que había leído, pero éste te deja un hueco en el pulmón. Cuenta un viaje a un país alucinado. Un delirio cruel y luminoso. En unas pocas páginas se carga de un tiro en la frente la división entre la prosa y la poesía. Ni un puto verso.
-         “Autoría”, de Julieta Valero (DVD). Fue publicado el año pasado, pero yo lo leí este verano, cuando acababa de volver a la habitación azul. Estaba jodida y necesitaba algo suave, pero me equivoqué. Debajo de la calma, de los versos largos y el ritmo pausado había algo brutal que te golpeaba cuando menos te lo esperas porque te pillaba con la guardia baja. Me recordó a “También mis ojos” de Laura Rosal, a los poemas de Emily Roberts en “Tenían 20 años y estaban locos”, a “introducción a todo” de Berta García Feat, y me gustó. Me gustan las mujeres que escriben así. Me gustan ellas.
-         “Richard Yates”, de Tao Lin. (Alpha Decay). Se ha dicho de todo de Tao Lin, pero a mi su prosa depresiva me hace querer ahorcarme en el armario con la corbata de mi padre, y la literatura va de eso. De provocar algo en el lector. Lo que sea, pero algo.
-         “Historia del ojo”, de Georges Bataille. (La Sonrisa Vertical) Este año he descubierto a Bataille, y es de lo mejor que me ha pasado. Ojalá estuviese vivo para unirme a su secta y casarme con él.
-         “Carne de píxel”, de Agustín Fernández Mallo. (DVD). Fernández Mallo ha sido uno de mis grandes descubrimientos de este año, desde la trilogía Nocilla hasta el Remake del Hacedor. “Carne de píxel” es de 2008, pero para mí es de lo mejor que ha escrito. Amadle.
-         “Filosofía zombi”, (Anagrama). Ganas de poner un altar a George Romero o fundar una religión o algo. De lo mejor de este año en ensayo.
-         “Crezco”, de Ben Brooks (Blackie Books). Pues eso, puta envidia.

Me dejo muchos libros, pero el post ya es bastante largo. Me jode no poder hablar de Sharon Olds (a la que también descubrí este año), de Juan Bello (su poemario “El futuro es un bosque que ya ardió en alguna parte” me está esperando en la estantería, pero “Nueva York no existe” debería tener 200 páginas), de Eva Gallud (“Moléstenme sólo para darme de comer”), de Giovanni Collazos (“El hombre cuneiforme”, aún inédito pero que tuve el privilegio de leer (editores, en qué coño estáis pensando)), "Exhumación" (Luna Miguel y Antonio J. Rodríguez), de Foster Wallace, y de todos los que seguramente me esté olvidando. También de Itziar Ziga, pero de ella hablo en el blog de Mari. Para 2012 se aceptan sugerencias (y préstamos e intercambios).

domingo, 25 de diciembre de 2011

garzilaso de la vega (remake)




                                           SONETO XIII

                                           A Dafne ya los brazos le caían,
                                           y en huesos y en tendones se mostraban;
                                           y cual madeja vi que se tornaban
                                           los cabellos que ahora oscurecían.

                                           De pústulas y costras se cubrían
                                           los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
                                           los blancos pies en tierra se clavaban,
                                           y en inmundos andrajos se volvían.

                                          Aquel que fue la causa de tal daño,
                                          a fuerza de morder, menguar hacía
                                          al cuerpo de la ninfa, ya difunto.

                                          ¡Oh miserable plaga! ¡Oh mal tamaño!
                                          ¡Que con morderla disminuya al punto
                                          la causa y la razón que perseguía!

Jorge Fernández Gonzalo
Filosofía zombi