sábado, 5 de noviembre de 2011

La ciudad es un jardín de clavículas: y la primavera me dio la risa horrenda del idiota



Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas.- Y la encontré amarga.- Y la injurié. Conseguí disipar en mi espíritu todo resto de humana esperanza. Sobre todo alegría, para estrangularla, realicé el salto sigiloso de la fiera.

Llamé a los verdugos para así morir mordiendo la culata de sus fusiles. Llamé a las plagas para así poder ahogarme en la arena, en la sangre. La desdicha fue mi dios. Me revolqué en el fango. El aire del crimen me secó. Se la jugué a la locura. 

Y la primavera me dio la risa horrenda del idiota. 

Arthur Rimbaud
Una temporada en el infierno

miércoles, 2 de noviembre de 2011

yo sólo quería un cuerpecito deforme: variación



Qué dirían de mi
los enanos
de dientes crueles
y uñas diminutas
que encerré 
en el sótano. 

Yo sólo quería
un cuerpecito deforme
para poder abrazarlo.

¿No lo ves?
Trágatelo todo. 

domingo, 30 de octubre de 2011

Ana y la incertidumbre o cómo reseñar un poemario sin que te haga pedazos



Abro el correo esta mañana estúpida de horarios desfasados y me encuentro un poemario. Cincuenta y seis páginas de poemas antes de irme a un trabajo que odio pero que necesito. Antes de tanta comida tirada a la basura y tantos vestidos brillantes que reproducen lo que en algún momento de los años noventa debió de ser la elegancia y tantas novias en el Día Más Felíz De Su Vida. Leo el poemario del tirón. Joder, Sergio. Cómo aguanto diez horas en un curro de mierda después de esto.

Ana y la incertidumbre es de esos poemarios que te hacen pedazos pero te dejan con ganas de más. Que duelen y enganchan a partes iguales. Como una sesión de sexo anal o un lexatín. Son poemas sucios métricamente, pero joder como la vida misma. La vida no rima, Layla, me dijo un colega una vez y tenía razón. Sólo riman las películas de Hollywood, donde ningún borracho intenta meter mano a las camareras en el banquete de bodas. Donde los vestidos de los invitados no tienen quince años. Ana y la incertidumbre te deja una sensación de urgencia, de vacío en el estómago, de olor al desinfectante que usan en los hospitales. Habla de las baldosas blancas que cubren las paredes, de los pasillos vacíos, de la enfermedad, de teléfonos que suenan y te hacen pedazos. Y lo hace sin victimismos, sin caer en tópicos, sin miedo a jodernos el día.

Tenéis que leer Ana y la incertidumbre porque es la hostia. Porque es un libro escrito mientras todo se derrumbaba, mientras la rutina perdía la t y se convertía en ruina, como él dice. Porque los poemas tienen que provocar asco o pena o placer o vacío o dolor, pero provocar algo, y Sergio lo consigue. Porque son poemas sencillos pero de una brutalidad que te deja sin aliento. Porque va a joderos el día antes de alegrároslo.


(podéis encontrar el poemario de Sergio en su blog http://callejonexpresion.blogspot.com/)

jueves, 27 de octubre de 2011

yo sólo quería tener un hijo: trágatelo todo




"Qué harían conmigo los enanos de uñas diminutas que encerré en el sótano si siguiesen respirando. Dirían lejía. Dirían desinfectante. Dirían vagina. Con sus pequeñas bocas crueles y sus pequeños dientecitos llenos de odio y sus pequeñas lenguas húmedas y rosadas como un pulpo repugnante. Me da asco verte comer. Traga. Trágatelo todo. Yo solo quería tener un hijo."

El Libro de la Crueldad

lunes, 24 de octubre de 2011

como de úlcera o de ácido



Atravieso la piel
de un conejo muerto
y siento
un placer indescriptible
: como de úlcera
o de ácido.

Ahora sé
lo que sintieron
los dioses
cuando devoraron
los tubos de neón.

Cuando decidieron
asfixiarnos
con sus propias manos
para poder adorarnos. 

jueves, 20 de octubre de 2011

a quién amar si Bataille está muerto



Recuerdo la crueldad
de cuando aún éramos
hermosos y violentos
y no dormíamos
durante días
y las ojeras violetas
cubrían nuestros párpados.

Pero mírame ahora.
Mira 
cómo me detesto