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lunes, 15 de junio de 2015

De flagelantes envueltos en túnicas llenas de sangre, profetas capaces de convocar multitudes y urdir milagros delante de los incrédulos, revolucionarios sociales que predicaban la abolición de las diferencias sociales y agitadores protoanarquistas que defendían la propiedad común




A pesar de ser finales de primavera, en Colonia hace un día oscuro y tormentoso. El cielo llena la ciudad alemana de sombras, pero las verdaderas tempestades bullen en la oscuridad de los callejones. Jean de Brünn, miembro de la Hermandad del Espíritu Libre, está siendo torturado por la Inquisición. La tormenta ahoga sus gritos, pero los rumores se han extendido por toda la ciudad. La consigna del poder ha sido clara, y sus órdenes se cumplirán una por una. El Espíritu Libre debe ser erradicado.
Desde casi un siglo antes de aquel oscuro día de 1335, la doctrina predicada por los adeptos al movimiento herético amenaza con destruir toda forma de poder y dominación en los lugares en los que ha ido arraigando. Las herejías y los movimientos contestatarios se han extendido como una plaga por la mayor parte de las ciudades del centro y oeste de Europa ante la mirada impotente de los guardianes del orden, pero el Espíritu Libre será diferente a todas ellas. Sus adeptos no buscan apuntalar las ruinas de una Iglesia que se hunde en la corrupción y la decadencia ni imponer nuevas formas de dominación. Lo que distinguirá a los miembros del Espíritu Libre de todos los demás herejes medievales será su total falta de moralidad. No se trataba de imponer un nuevo orden, sino de destruirlos todos.

Los miembros de la Hermandad se consideraban a sí mismos hombres y mujeres libres, y, por tanto, creían que no tenían por qué someterse a ninguna norma, fuese del tipo que fuese. Johan Hartman, un adepto arrestado y torturado en Erfurt al mismo tiempo que Brünn, lo había expresado con toda claridad en uno de los escritos que dejará tras su muerte: “El hombre verdaderamente libre es rey y señor de todas las criaturas. Todas las cosas le pertenecen, y tiene derecho a usar todo lo que le agrade. Si alguien intenta impedírselo, el hombre libre puede matarle y tomar sus bienes.” Los textos de Brünn, por los que será torturado hasta la muerte, serán todavía más explícitos. En ellos afirmaba que Dios había creado todas las cosas en común, lo que significaba que todas las cosas debían ser compartidas por los “libres de espíritu”. Si alguien poseía alimentos, era porque debía servir a las necesidades de los hermanos del Espíritu Libre. En la práctica, esta afirmación implicaba que el adepto era libre de comer en una taberna y negarse a pagar. Si el tabernero intentaba cobrarle, merecía ser azotado. En el caso de que un hermano necesitase dinero, debía pedir limosna. Si se la negaban, tenía total libertad para tomarla por la fuerza, y no debía sentir escrúpulos ni siquiera en el caso de que la otra persona muriera de hambre como consecuencia del robo. Cualquier tipo de acto violento estaba justificado, desde las amenazas y las extorsiones a los asaltos a mano armada o los asesinatos. En sus textos, Brünn reconocía haber cometido todos esos actos y afirmaba que eran muy comunes entre los miembros de la fraternidad. Los adeptos no sentían ningún respeto por nadie que no perteneciese a la comunidad y no reconocían la propiedad privada, por lo que sostenían que no tenían por qué someterse a ella. “Creen que todas las cosas son propiedad común”- escribía el obispo de Estrasburgo en 1317- “de donde deducen que el robo les está permitido”.

Esta doctrina de negación de todo orden existente que difundían los adeptos al espíritu Libre los convirtió en un enemigo peligroso para el poder. Durante más de cinco siglos, entre el XI y el XVI, los miembros del movimiento fueron perseguidos por papas, emperadores y príncipes. Primero de forma pública y luego en la clandestinidad, los miembros del Espíritu Libre predicaron su doctrina a lo largo y ancho del continente europeo, irradiándose a partir de Colonia, la ciudad que actuaría como epicentro de la herejía. El rechazo absoluto a cualquier tipo de sumisión o límite hizo a los miembros del Espíritu Libre sujetos peligrosos para los poderosos, que los persiguieron, torturaron y asesinaron sin descanso. Su desafío constante a todo tipo de límites y normas les llevará a rechazar todas las leyes y convenciones sociales, desde las bulas papales a las normas corrientes de conducta. En muchas ocasiones, los miembros de la Hermandad vestían como la nobleza, con joyas y tejidos caros. En la Edad Media, cuando la ropa era un signo claro del estamento al que se pertenecía, ese comportamiento creaba confusión y resentimiento entre los estamentos privilegiados, ya que suponían una amenaza a su posición: “No tienen uniforme”, se lamentaba un clérigo alemán, “a veces visten de modo costoso y disoluto, otras muy miserablemente, siempre según el tiempo y lugar. Como creen que no pueden pecar, piensan realmente que les está permitido cualquier modo de vestir”.


La mayoría de los miembros del Espíritu Libre acabarán asesinados por la Inquisición después de interminables sesiones de tortura. El poder no podía permitir la extensión de una doctrina que negaba cualquier tipo de norma o limitación y que dinamitaba el orden social existente, así que perseguirá sin descanso a cualquier sospechoso de profesar ideas sediciosas. Sin embargo, esta persecución será muchas veces en vano. Papas, reyes y príncipes se verán incapaces de contener la oleada de movimientos heréticos que se extenderá por el continente europeo. Procesiones de flagelantes envueltos en túnicas llenas de sangre, profetas capaces de convocar multitudes y urdir milagros delante de los incrédulos, revolucionarios sociales que predicaban la abolición de las diferencias sociales y agitadores protoanarquistas que defendían la propiedad común recorrían ciudades y pueblos llevando con ellos la semilla de la insurrección. En la base de su pensamiento estará la doctrina milenarista, que defendía la llegada del reino de los mil años después del Juicio Final. En ese reino, el hombre volvería a su condición primitiva, lo que implicaba la eliminación de los malvados, la abolición de la propiedad privada y la eliminación de las diferencias entre unos estamentos y otros. Cuando el milenarismo impregne las capas más desfavorecidas de la sociedad, se convertirá en un movimiento revolucionario cuyos partidarios no dudarán en levantarse en armas para acelerar la llegada del reino de los cielos. La toma de la ciudad de Münster por los anabaptistas o las revolución inglesa de los campesinos serán algunos ejemplos de estos levantamientos, pero el incendio será mucho más extenso y prolongado. Como señala Cohn en el monumental ensayo reeditado ahora por Pepitas de Calabaza, este incendio será finalmente extinguido por la llegada de un nuevo orden social que dará origen al capitalismo, pero las semillas plantadas por los revolucionarios milenaristas continuarán creciendo en la sombra, esperando el momento más adecuado para volver a germinar. Ese momento llegará con la eclosión de los movimientos anarquistas y comunistas a partir del siglo XIX, cuando los conspiradores vuelvan a abandonar las sombras para cuestionar de nuevo el orden social existente. 



[Artículo publicado originalmente en la edición en papel y digital del periódico Diagonal. Enlace aquí]

domingo, 5 de octubre de 2014

De cuando Eliphas Lévi predijo la llegada de las sombras




Londres, 1845. El ocultista francés Eliphas Lévi ha viajado a la ciudad inglesa guiado por un presentimiento que no puede quitarse de la cabeza. Desde hace meses, todas las señales indican que debe abandonar París y sumergirse en la tenebrosa Londres, deambular por sus callejones húmedos y oscuros, escuchar los susurros que abren las puertas de los infiernos. Nada más llegar, alquila un pequeño estudio en una buhardilla con las paredes llenas de manchas de moho, barata pero tan tenebrosa como sus presentimientos. No sabe por qué ha venido a Londres, pero sabe que debe estar atento, que los acontecimientos están a punto de precipitarse, que las sombras están a punto de desvelar sus secretos.


A los pocos días de su llegada, Lévi entra en contacto con los círculos rosacruces, cuyos miembros también han percibido la leve agitación de la materia que precede al caos más hermoso y salvaje. Conscientes de que Lévi tiene un importante papel que jugar, le han buscado por toda la ciudad, callejón tras callejón, susurro tras susurro. El francés es solo un estudioso, alguien que conoce las fuerzas ocultas que duermen en la ciudad por los textos revelados, pero nunca ha entrado en contacto directo con esas fuerzas. Hasta entonces. Alentado por los rosacruces, Lévi inicia una serie de invocaciones que cambiarán su vida para siempre. Aunque se negará a hablar de sus visiones, se sabe que en una de ellas contactó con Apolonio de Tiana, un matemático y místico griego fallecido siglos antes. La misión de la presencia es indicarle dónde se encuentra el Nyctamerion, un texto revelado que hasta entonces había permanecido escondido a la vista de los hombres. Tomando ese texto como referencia, Lévi elaborará uno de los libros ocultistas más importantes de todos los tiempos, Dogma y ritual de la alta magia

A partir de entonces las visiones de Lévi serán frecuentes. Aquejado de una enfermedad coronaria, el ocultista sufría desmayos que le llevaban a experimentar estados de trance. En esos estados será capaz de conocer las señales que anuncian los abismos, los murmullos que presagian la llegada de acontecimientos oscuros. Una de esas visiones será de París. En ella, Lévi verá la ciudad en medio de una fuerte tempestad que dejaba las calles llenas de cadáveres. Consciente de que París se sume en las sombras, decide volver definitivamente a su ciudad natal. Han pasado muchos años desde que la abandonó, y en todo ese tiempo solo ha hecho alguna visita temporal, apenas unas semanas. Cuando regresa, encuentra una ciudad llena de susurros, tomada por energías oscuras que conspiran en las sombras. Comienza a ganarse la vida dando clases particulares de cábala, pero en realidad espera. Espera a que lleguen los acontecimientos de sus visiones, a que se desate la tormenta que ha visto en sus estados de trance. 

No pasará mucho tiempo. Solo unos meses después de su llegada, un levantamiento popular declarará la Comuna de París. Agotada su única fuente de ingresos, Lévi vagará por la ciudad hambriento y desesperado, buscando señales del abismo. Sabe que queda poco tiempo, que las sombras están a punto de abatirse sobre la ciudad como una plaga de langostas. Encerrado en su pequeña buhardilla, verá llegar a las sombras, oirá los disparos, verá caer los cuerpos sobre la acera. Esas visiones, más terribles aún que las de sus estados de trance, le perseguirán toda la vida, produciéndolo fuertes dolores de cabeza. Morirá solo cuatro años después, sin que esos dolores le hayan abandonado nunca. 

viernes, 23 de mayo de 2014

Me llaman violencia sin nombre



En un esbozo escrito hacia 1330 en el principal centro de la herejía, Colonia, el místico católico Suso evoca con admirable concisión las cualidades del Espíritu Libre que le hacían especialmente anárquico y nihilista. Suso explica que en un límpido domingo, mientras estaba sentado dedicado a la meditación, se le apareció a su espíritu una imagen ideal. Suso pregunta a la imagen: "¿De dónde vienes?" La imagen contesta: "No vengo de ninguna parte". "Dime ¿quién eres?". "No soy". "¿Qué deseas?. "No deseo". "¡Esto es un milagro! Dime ¿cómo te llamas?" "Me llaman violencia sin nombre". "¿Qué pretendes?" "Llegar a una libertad sin trabas". "Dime, ¿a qué llamas libertad sin trabas?". "Cuando un hombre vive según todos sus caprichos sin distinguir entre Dios y él, y sin mirar hacia delante ni hacia detrás."


[El fragmento pertenece a "En pos del milenio", la brillante obra sobre las herejías medievales que escribió Norman Cohn. Lo encontré en medio de mi investigación sobre la Hermandad del espíritu Libre, que se publicará en forma de artículo dentro de poco en la Revista Nada]

martes, 22 de octubre de 2013

sobre Philip K. Dick y los mensajes emitidos por entidades externas

[Philip K. Dick]


He leído mucho de Philip K. Dick, pero, por alguna razón, la novela "Valis" no llegó a mis manos hasta hace unos días. Es curioso que su llegada coincidiese con la de otro libro muy similar en el fondo, aunque no la forma. Me explico. En "Valis", un personaje llamado Amacaballo Fat se ve inmerso en una especie de búsqueda teológica después de ser alcanzado por un rayo láser que ha sido enviado por una fuente divina de conocimiento. Se trata de una novela con un fuerte contenido autobiográfico, porque el propio K. Dick estaba convencido de que sus últimas novelas habían sido dictadas por una especie de entidad divina que hacía que las palabras brotasen en su mente. Se refería a esta entidad con el nombre de Valis, -acrónimo de Vast Active Living Intelligence System-, y la describía como "una invasión de mi mente por una mente transcendentalmente racional, como si yo hubiese estado loco toda mi vida y de repente me hubiese vuelto cuerdo". [entrevista a Charles Platt]

Las visiones, que habían comenzado en febrero de 1974, fueron haciéndose cada vez más complejas. Al principio se componían únicamente de rayos láser y patrones geométricos, pero luego comenzaron a incluir visiones de Jesucristo y de la vida en la antigua Roma. La entidad, que inducía estas visiones en su cerebro, comenzó a comunicarle frases y párrafos enteros, que K. Dick transcribió en su diario "Exégesis", de más de ocho mil páginas. Según él, la entidad llegó incluso a comunicarle que su hijo tenía una hernia, aunque carecía de síntomas. Cuando lo llevó al médico, la hernia resultó ser cierta y pudo ser extirpada antes de que causase problemas al niño. Esto convenció a K. Dick de que sus visiones procedían realmente de una entidad divina, y no de su propia mente, a pesar de su consumo habitual de drogas  y de que él mismo se había preocupado por la posibilidad de estar sufriendo una esquizofrenia.

Philip K. Dick no es el único escritor cuyos libros son el producto de una comunicación mística, pero me sorprendió que su novela llegase a la vez que otro libro cuya redacción también se basa en una serie de mensajes emitidos por una entidad externa. En este caso, los textos fueron dictados en sucesivas sesiones de comunicación a lo largo del año 2012, y posteriormente fueron ordenados y publicados en un libro que se tituló "Gran Fin". La entidad que los comunicó, llamada Entidad Rectora del animismo urbano, alertaba de la llegada de este Gran Fin, que definía como "la destrucción de todas las instituciones que has creado y que crees que te gobiernan". 



"Puede que creas que vas a conseguir algo tratando de destruir ese poder externo que te esclaviza, pero no es así, ese poder no lo puedes destruir porque no existe, te esclaviza la creencia en ese poder, la creencia de que hay un poder por encima de tu poder"

*

{Te comportas como un esclavo si crees que el poder es algo distinto a ti}

*

Tú no me conoces, yo a ti si. Te conozco porque soy tú. Ha comenzado el Gran Fin, y así acaba lo que crees que es tu vida.




[El libro "Gran Fin" ha sido publicado recientemente por Almacén de análisis. Su web aquí. La novela de Philip K. Dick fue publicada en 2007 por Minotauro]

jueves, 17 de octubre de 2013

proyecto de escritura basado en la inducción de estados alterados de conciencia a través de la música

[integrantes del grupo Zero Kama]



Hace unas semanas empecé un proyecto de escritura un tanto extraño. Las religiones antiguas siempre me han interesado, pero unos meses atrás comencé a investigar sobre el uso de la música en estos cultos. Todo empezó a partir de un programa de radio (La noche en blanco, en Radio Nacional) en el que hablaron de la música que se utilizaba en los sacrificios humanos en la América prehispánica. Algunos descubrimientos arqueológicos parecen demostrar que durante la celebración del rito se utilizaban determinados sonidos para generar estados alterados de conciencia en los participantes. Esto no es algo exclusivo de las culturas precolombinas, pero se centraban en ellas porque había evidencias arqueológicas que permitían reconstruir algunos de los instrumentos que producían estos sonidos. Uno de estos instrumentos eran los silbatos de la muerte, que se utilizaban para llamar a los muertos e invitarlos al rito. 

[silbatos de los muertos]

Cuando oí el sonido del silbato no tuve la menor duda de que es posible inducir estos estados a través de la música, así que me puse a investigar sobre la posibilidad de utilizarlo para la escritura. La idea era escribir mientras permaneciese inmersa en uno de estos estados, que sería inducido previamente utilizando solo la música, sin el apoyo de ninguna sustancia. Lo difícil era encontrar los sonidos que pudiesen generarlo, porque solo podía guiarme por la intuición. Comencé a investigar con el grupo Dead can Dance, que también habían experimentado con este tema.



[Dead can dance, "Yulunga"]


Sin embargo, los primeros intentos acabaron en fracaso. Dead can dance era capaz de ponerme la piel de gallina pero no me generaba nada especial, así que no quedaba otra que seguir probando. Por una de estas sincronicidades extrañas que ocurren con determinadas personas, un amigo me enlazó la música de un grupo llamado Zero Kama. Él lo hizo porque el disco más famoso de este grupo se llama "The secret eye of Laylah", pero al buscar información sobre el disco, me di cuenta de que la música que incluía había sido hecha con huesos humanos. Los miembros del grupo se basaron en una flauta tibetana que se hacía con el fémur de personas que habían muerto violentamente y que se utilizaba para invocar a los muertos en determinados ritos. Después de la grabación del disco, los instrumentos nunca volvieron a tocarse. 



[Zero Kama, "The secret eye of Laylah"]


La pista de este grupo fue determinante para empezar a encontrar lo que quería. A partir de ahí comencé a investigar con música de ritos funerarios y acumulé una lista de reproducción con la que tenía una intuición bastante fuerte. Los primeros intentos de que me generase algo especial no funcionaron, pero hace unos días me pasó algo extraño. Estaba dando tumbos por internet con la lista de reproducción puesta y abrí un documento de word. De alguna manera, cuando me di cuenta habían pasado dos horas y tenia escritos diez folios. Mi forma de escribir suele ser bastante lenta y tortuosa, así que no tengo muy claro todavía qué compuerta se abrió en mi cerebro. Probablemente no sea más que una tontería, pero creo que merece la pena seguir probando. 

miércoles, 17 de julio de 2013

sobre mi abuela, mi familia y los castigos que se les imponen a los difuntos





Desde que llevo un registro escrito de los sueños me acuerdo de muchos más. De hecho, ha empezado a pasarme una cosa curiosa: sueño con recuerdos, con hechos que realmente me han sucedido. Eso hace que todo sea mucho más confuso, porque a veces dudo de si lo he vivido o no. Tengo que hacer un esfuerzo para distinguir lo que es un recuerdo y lo que es un sueño. Aunque tampoco sé si esa distinción importa. 

El último de los sueños-recuerdo que he tenido ha hecho que me venga a la cabeza algo en lo que no pensaba desde hace tiempo. En el sueño estoy con mi abuela en el cementerio de mi pueblo. Mi abuela va mucho al cementerio, dos o tres tardes en semana, para limpiar las lápidas de los muertos de nuestra familia o de los muertos que no tienen ninguna familia. Se lleva un cubo con agua y jabón y les quita el polvo a las lápidas y a las cruces. Mientras, les cuenta cosas o les canta canciones. Cuando yo era pequeña, tenía que acompañarla, porque no me podía quedar sola en casa. La verdad es que el cementerio me gustaba, me parecía un sitio divertido. Con cinco o seis años, iba de un sitio a otro saltando por encima de las tumbas y cambiando las flores de sitio. Luego aprendí que había gente debajo y simplemente me dedicaba a ir a ver las tumbas más antiguas, a calcular las edades a las que se había muerto la gente y a curiosear en el sitio donde se enterraba a los suicidas. Los suicidas no podían sen enterrados en un camposanto, así que tenían un recinto aparte pegado a la tapia del cementerio. Para la familia era un vergüenza, por eso no les ponían lápidas ni iban a verles. Solo tenían una cruz de madera con su nombre. A veces ni eso. Mi abuela se acordaba de cómo habían muerto casi todos ellos y me iba diciendo: "ese se ahorcó, pobrecillo", "ese también, por mal de amores", "ese fue el que se tiró del campanario", "ese se ahogó en el pantano". 

Supongo que ahora suena muy siniestro, pero en mi pueblo esto era bastante normal, y en mi familia más. De alguna manera, los muertos no estaban definitivamente muertos. Le ponías velas a su fotografía, le decías misas, le limpiabas la tumba, les rezabas. Incluso se podían aparecer. No era raro que los niños fueran al cementerio, y las vecinas se encontraban allí muchas tardes. Siempre había alguien. 

En el sueño, recuerdo algo que me sucedió con nueve o diez años. Recuerdo estar mirando una tumba antigua, era una de mis preferidas porque tenía una escultura de un ángel. Mi abuela había acabado ya y se acercó para llamarme. Cuando vio de quién era la tumba, se santiguó y dijo: "uy, la Angustias, qué Dios me perdone, pero qué mala era la jodía. ¿Ves que nadie viene a verte, Angustias? Ya te lo decía mi madre, que eras mala como el demonio". Me agarró de la mano y nos fuimos, pero durante el camino yo la estuve friendo a preguntas sobre Angustias. Al final me dijo que ella era pequeña, pero que su madre le contó que Angustias era tan mala que sus hijas la enterraron al revés. Es decir, en lugar de poner la cabeza en la parte de la cruz, giraron el ataúd y pusieron los pies allí. Por lo visto, esto se hacía antes para castigar al muerto, como una última humillación por el daño que había hecho en vida. 

Con el paso del tiempo, he intentado encontrar ejemplos de que esta tradición se hiciese en algún otro sitio, pero nunca he encontrado ninguna otra referencia. Mi abuela dice que ella ya no se acuerda de ver ningún caso, pero que su madre sí. A partir del sueño, he vuelto a recordarlo y he decidido contarlo aquí por si alguien puede decirme algo más. Quizá vosotros sabéis de algún caso similar. 


martes, 21 de mayo de 2013

ángeles-insecto que provocan la peste

[Gustave Doré]


Hace un tiempo conocí a una chica que decía que era satánica. Yo trabajaba en un herbolario donde te echaban las cartas, y ella venía de vez en cuando a averiguar su futuro. A veces los clientes tenían que esperar a que acabase la consulta previa, así que se quedaban hablando conmigo. Conocí a un montón de gente interesante y extraña, y con muchos sigo teniendo contacto. Con ella no. Dejó de venir de repente. Puede que se diese cuenta de que no saber nuestro futuro es lo mejor que nos puede pasar. Creo que le gustaba estar allí porque podía hablar libremente de sus creencias. Pensaría que alguien que te echa las cartas o habla con los muertos no se va a burlar o a asustar de que tú creas en el demonio, y así era. Yo no sabía nada sobre satanismo entonces, pero sabía bastante sobre catolicismo porque me había criado con mi abuela, así que la entendía cuando hablaba de algún pasaje de la Biblia o de algún santo o mártir. Me contó cosas preciosas. Me habló de ángeles rebeldes que se levantaban contra la tiranía de Dios. De que Lucifer era el ángel más hermoso de todos. De que su nombre significaba "el portador de luz", porque él era el que había luchado por la lucidez de los hombres frente al dios vengativo que quería esclavos obedientes. Me habló de arcángeles con espadas que intentaban asesinar a Dios, porque si no se derrocaba al tirano los hombres nunca sería libres. De que Dios descubrió su conspiración y los expulsó del cielo, condenándoles a vivir entre los hombres que tanto habían defendido. Me dijo que la lucidez es dolorosa, y que por eso el culto a Lucifer podía deslumbrarte y confundirte. Pero que también el conocimiento era lo único que podía hacerte libre. 

Cuando dejó de venir, la eché de menos. No he vuelto a verla, pero ayer me acordé de ella otra vez porque en el libro que estoy escribiendo ahora hay muchos ángeles. Ángeles enorme con alas membranosas y transparentes. Ángeles caníbales y feroces que corren por los tejados. Ángeles-insecto que llegan como una plaga y provocan la peste. Ella me diría que se parecen a los ángeles de Dios, a los traidores que prefirieron no levantarse contra el tirano. Ojalá pueda leer este post. Quién sabe. 

lunes, 4 de marzo de 2013

aprender a rezar

 

Aprended a rezar 
mientras tengáis lengua.
Nadie escucha
las oraciones de los muertos

martes, 19 de febrero de 2013

no os fiéis de los verdugos

 


No os fiéis de los verdugos
porque su mano también es empujada
por cristos que duermen
envueltos en sus cabellos
y colocan sus larvas
en los oídos de los hombres

domingo, 17 de febrero de 2013

no hacía más que rogar y suplicar

[Susan Atkins]



Miembros de la secta La Familia, dirigida por Charles Manson, asesinaban a Sharon Tate bajo el efecto de los alucinógenos. “Para mí, Sharon Tate no era más que uno de esos muñecos que emplean los almacenes para exhibir la ropa. Rogaba y suplicaba sin cesar. No hacía más que rogar y suplicar. Me ponía enferma oír sus incesantes ruegos y súplicas, así que la apuñalé”, confesó Susan Atkins, una de las acusadas. Aún pueden oírse sus risas durante las sesiones que duró el juicio. Para pagar su defensa, Manson grabó el disco Lie. Los futuros integrantes de los Sex Pistols escucharon aquellas canciones una y otra vez, fascinados por la oscura voz de Manson y los duros rasgueos de la guitarra. El punk estaba a punto de nacer. La facción caníbal volvía a sembrar el terror en medio del desfile triunfal de la Historia.







 [Reseña completa de La facción caníbal en Diagonal]

viernes, 1 de febrero de 2013

los 913 cadáveres que recuerdo



[Jim Jones]



 
 [cadáveres junto a la mesa donde se repartió el veneno]


 [más cadáveres]



No recuerdo casi ningún programa de los que vi durante el tiempo que estuve hipnotizada por la televisión. Supongo que delante de mis ojos pasaron miles de cadáveres, pero solo recuerdo a 913 de ellos. Los 913 cadáveres de hombres, mujeres y niños que aparecieron en Jonestown, un terreno cercado y perdido en medio de la selva que pertenecía a una secta llamada El Templo del Pueblo. Era tarde, y yo hacía zapping por los trescientos canales de la TDT sin buscar nada en especial, solo fascinada por la luz eléctrica que emitía el televisor. Me detuve en el canal Historia, que en ese momento estaba empezando a emitir un documental titulado "La masacre de Jonestown". Supongo que me llamó la atención el título, las masacres de todo tipo siempre han sido uno de mis temas preferidos para un documental. Incluso para un libro.

Era tarde y estaba cansada, pero las primeras imágenes hicieron que me sacudiese en el sofá. El cámara avanzaba por lo que parecía una especie de pueblo y enfocaba a los cientos de cadáveres que se apilaban por todas partes. Casi tenía que ir apartándolos con los pies para poder pasar. En el audio, se oía una voz autoritaria que repetía "¡Morid con dignidad!, ¡Morid con dignidad!". Esa voz era la de Jim Jones, el predicador que había fundado y dirigido la secta de El Templo del Pueblo, y el audio pertenecía a una grabación que se encontró el aquel mismo lugar, junto a los cientos de cadáveres. En ella se oían los últimos minutos de vida de los habitantes de Jonestown, antes de lo que hasta hoy es el mayor suicidio colectivo de la Historia. Histérico y desencajado, Jones les dirige un discurso para convencerles de que su única opción es el suicidio. Mientras habla, se oye cómo algunas de sus colaboradoras más cercanas van preparando el compuesto de cianuro y zumo que darán a los habitantes de Jonestown. Los primeros en tomarlo son los niños, a los que se oye llorar quejándose del sabor amargo de la bebida. Luego lo tomaron los adultos. Después de eso, en la cinta se hace el silencio. 

Aquellas imágenes me sacudieron en el sofá, pero creo que no fueron las peores de todo el documental. Lo qué más impacto me causó fue ver el rostro de Jim Jones. De alguna manera, me era familiar. No sé por qué, pero tenía una fuerte sensación de haberlo visto antes, o de que se parecía a alguien que yo conocía. Recuerdo que me levanté del sofá y me acerqué más al televisor, pero no fui capaz de relacionarlo con nadie conocido. Puede que eso mismo les pasase a las 913 personas que se suicidaron aquel día, que se quedasen a escucharle por primera vez porque les recordaba a alguien o porque tenían la sensación de conocerlo. Puede que por eso entraran a la secta y le siguieran a aquel terreno perdido en medio de la selva. Puede que me pasase lo mismo que a ellos.



[El documental se puede ver entero en Youtube, basta con poner "La masacre de Jonestown" en el buscador. Además, la editorial La Felguera también ha publicado un libro sobre este tema, "Jim Jones. Prodigios y milagros de un predicador apocalíptico". Es el único publicado en castellano que recoge la transcripción completa de la cinta.]


domingo, 6 de enero de 2013

Y se les encargó, no que los matasen, sino que los atormentasen durante cinco meses







"Y se abrió el pozo del abismo; y del pozo surgió un humo semejante al de un gran horno; y con el humo de este pozo quedaron oscurecidos el sol y el aire, y del humo del pozo salieron langostas sobre la tierra, y les dio poder semejante al que tienen los escorpiones en la tierra. Y se les mandó que no hiciesen daño a la hierba de la tierra, ni a ninguna cosa verda, y a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen la señal de dios sobre sus frentes. Y se les encargó, no que los matasen, sino que los atormentasen durante cinco meses; y el tormento que causan es como el que causa un escorpión cuando hieres a un hombre."

Apocalipsis 9:2-18


"Dejadlos, son ciegos guiando a otros ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo"

Mateo 15:14

miércoles, 19 de diciembre de 2012

insecto




"Diciembre de 1432. El dominico Pietro Geneve repasa con lupa las página centrales de un libro donde se defiende la, para él, herética teoría heliocéntrica. Concentrado en la lectura, anota bajo la luz de la vela cada una de las afirmaciones contrarias a los textos sagrados que, más pronto que tarde, piensa el genovés, habrán de conducir al científico en cuestión al suplicio de la hoguera.

Después de algunas horas, satisfecho al saberse poseedor de pruebas suficientes para condenar al autor, detiene su mirada en la figura de un sol resplandeciente cuya sonrisa ilumina la letra capital que abre el epílogo con el que se cierra el manuscrito. El gesto con el que el mimiaturista ha ilustrado la faz del astro le parece irreverente, obsceno, insultante... Consternado y ofendido por lo que entiende como una burla final hacia el lector creyente, acerca la lupa para ver con más detalle la filigrana con la que el dibujante adorna los rayos que desprende la estrella que calienta el mundo. Es en ese instante cuando el dolor le congestiona el gesto...Tira la lupa al suelo e intenta contener el dolor poniendo sus manos sobre el ojo ardiente. Las llamas que le dejan tuerto pelean por escapar de entre sus dedos."


"Insecto"
Juan Cruz López
(relato del libro 50 pasos para dar el salto)

lunes, 12 de noviembre de 2012

constatación de que los insectos son demasiado parecidos a los ángeles de alas membranosas



Después de casarse con la muchacha que llevaba un escarabajo atado con un hilo a la muñeca derecha 
-señal inequívoca de haber conocido las inyecciones de cloro o de haber gritado azul azul azul azul escondida debajo de la cama o de haber escupido a los mendigos que pronunciaban palabras incoherentes-, el funcionario de manos diminutas fue trasladado a un sótano dedicado a la inspección de plagas. Allí pensó que sus pequeños dedos podían ser de utilidad, pero pronto se dio cuenta de que los insectos son demasiado parecidos a los ángeles de alas membranosas que persiguen a las muchachas. Que las persiguen y las atan a los pararrayos y rezan durante días hasta que llega una tormenta y las ven explotar en miles de destellos blancos y breves. Rezan tanto que les sale polen de las rodillas y sus huesos se vuelven frágiles y brillantes como el papel de aluminio. 

[texto que forma parte de un 
poemario aún en construcción]

domingo, 4 de noviembre de 2012

el terror constituye el único acto de admiración





"A los terroristas los contemplamos como los únicos héroes posibles en nuestros días. El modo en que viven ocultos en la sombra, en que cohabitan de buen grado con la muerte. El modo en que odian muchas de las cosas que tú odias. Su disciplina y su astucia. La coherencia de sus vidas. El modo en que provocan la admiración. En estas sociedades reducidas a la indiferencia y a la opulencia, el terror constituye el único acto que aún conserva sentido. Hay demasiado de todo; hay más cosas, más mensajes y más significados de los que podemos asimilar en diez mil vidas. Inercia-histeria. ¿A quién tomamos en serio? Tan solo al creyente mortífero, a la persona que mata y muere por su fe. Todo lo demás resulta absorbido. El artista ha sido absorbido, el loco callejero ha sido absorbido, procesado y asimilado. Dale un dólar, contrátale para un anuncio de televisión. Solo el terrorista se mantiene aparte. Nuestra cultura aún no ha resuelto el modo de asimilarle."

Mao II
Don DeLillo
Seix Barral

viernes, 5 de octubre de 2012

espero que mi abuela se me aparezca




Mi familia es muy católica, sobre todo mi abuela materna. He vivido con ella mucho tiempo, tanto de pequeña como de más mayor y todavía recuerdo cómo me aterraban sus historias. Yo dormía en una habitación con dos camas y ella me decía que en la otra dormía mi ángel de la guarda. Yo me imaginaba al ángel tumbado sobre la colcha mirándome fijamente y tenía pesadillas casi todas las noches. Mi ángel de la guarda siempre me aterró, me lo imaginaba pegado a mí constantemente, vigilándome con sus dos ojos enormes abiertos.

Por la tarde yo era demasiado pequeña para salir a la calle sola, así que mi abuela me llevaba con ella. Normalmente íbamos a casa de algún familiar, una tía o una prima. Me ponían a merendar y ellas hablaban de sus cosas en la habitación de al lado. La mayoría de las veces no era interesante, cotilleos sobre todo, pero a veces sí. A veces empezaban a acordarse de alguien que ya había muerto y entonces una de ellas decía "¿pues sabes que la Marta dice que la ha visto? Me lo contó llorando el otro día, la pobre, dice que la vio en la esquina de su habitación.", "Pues esa chica es muy formal, si lo dice es que es verdad", "Ea, ¿y para qué iba a mentir la Marta en eso? Dice que la vio allí mismo, con la misma ropa con la que la enterraron", "¿Y la dijo algo?", "No, dice que la miró y volvió a desaparecer." "Pues eso es que la muerta no está contenta.", "Eso la dije". Y seguían hablando de sus cosas.

Mi abuela también ha visto a su madre. Dos veces. Una en el que era su dormitorio, al lado de la cama, y otra bajando las escaleras de la casa. Desde entonces reza el rosario todos los días, y parece que la muerta está contenta con eso, porque no ha vuelto a aparecerse. En mi pueblo, en la zona de la Alcarria, esas historias eran frecuentes. La muerte no era definitiva. El muerto seguía presente por todas partes: en la casa se ponían velas a su foto, se iba a limpiar la lápida y a contarle las novedades, e incluso podía volver a aparecerse por muchos motivos, generalmente porque algo no se había hecho como ellos querían. Normalmente bastaba con darles una misa o rezar para que se contentasen, pero había que hacerlo. Si no lo hacías, se iban enfadando y entonces tiraban cosas por la casa o te arañaban las piernas por la noche. De pequeña todo eso me aterrorizaba, me imaginaba a mi bisabuela bajando por las escaleras o a mi bisabuelo apareciéndose en la esquina de mi cuarto. Sin embargo, ahora que mi abuela es muy mayor y está enferma, me parece una idea bonita. Espero que venga a casa a tirar cosas por la noche.


viernes, 7 de septiembre de 2012

de todas las derrotas que no lo fueron// "Q", de Luther Blisset




Hace unos días, un amigo me dijo: yo tengo conciencia de la derrota, Lay. Sé que nunca vamos a conseguir darle la vuelta a las cosas, que los de abajo nunca vamos a conseguir acabar con todo esto. Y si lo hacemos y derribamos este sistema de mierda, se pondrán otros y tendremos que volver a empezar de nuevo. Entonces no supe qué contestarle. De alguna manera yo también sé que nunca veré la sociedad en la que creo, y que probablemente ni siquiera veré algún cambio significativo. Pero eso no es una derrota, tenía que haberle dicho, no es nuestra derrota. Pero no se lo dije. Aún no había leído Q.

Q es la historia de todos los que se rebelaron y perdieron, de todas las derrotas que nunca lo fueron. Narra el viaje realizado por un radical anabaptista a lo largo de la turbulenta Europa del siglo XV, inmersa en la Reforma y la Contrarreforma, en las luchas por el poder entre Carlos V y los príncipes alemanes. Y narra cómo, en medio de todo eso, hubo gente que se levantó contra el poder y luchó por una sociedad más justa y más igualitaria, en la que no existía el dinero, ni la riqueza, ni la desigualdad. Las herejías medievales, entre la que el anabaptismo fue probablemente la más importante, se rebelaron contra el poder del Papado, pero también contra el Emperador y los príncipes luteranos. Se rebelaron desde abajo, sin nada más que sus manos, contra toda forma de poder y dominación. Y lo pagaron caro.

El protagonista, que tiene tantos nombres que no tiene ninguno, participa en algunos de los sucesos más importantes de este periodo, como la Guerra de los campesinos alemanes o la Rebelión de la ciudad de Münster, todos ellos intentos de acabar con el orden establecido. Y es perseguido por ello sin descanso, a lo largo de más de veinte años. La novela consigue meternos dentro ese desasosiego marcando un ritmo narrativo muy fuerte, con párrafos cortos (algunos de una sola frase) que se suceden unos a otros como disparos. No hay nada accesorio, ningún adorno, nada que nos distraiga de la historia que se está contando. Solo nosotros, la acción y unos personajes increíblemente bien construidos, que van evolucionando a lo largo de la trama y que tenemos la sensación de conocer como si fueran personas reales, con todo lo que ello supone de luces y de sombras.

Es sin duda la mejor novela histórica que he leído, a la altura literaria de El nombre de la rosa pero desde mi punto de vista con un trasfondo político más apasionante. Además, es una obra colectiva en muchos sentidos: su autor, Luther Blisset, es un nombre inventado bajo el que se esconden cuatro autores que escribieron la novela de forma conjunta, y su distribución se hace gratuitamente a través de la propia web de los autores (el colectivo ahora se denomina Wu ming, que en chino significa sin nombre). Pero además es colectiva porque es la historia de todos los que han alguna vez han creído que las cosas podían cambiar, de todos los que lucharon y perdieron. De todos los que nunca fueron derrotados.


[la novela está disponible para descargar en la Biblioteca del blog, de la web de los autores. Tengo que agradecer el descubrimiento a Juan Cruz López, que habló de este libro aquí]


miércoles, 15 de agosto de 2012

Omnia sunt communia! // Historia del sabotaje en la Edad Media

Ejecución de la anabaptista frisona Anneken Hendrix





Omnia sunt communia! o "¡Todo es común!" fue el grito usado por los campesinos anabaptistas para levantarse contra los príncipes protestantes y el emperador católico, construyendo una utopía colectivista que estaría en las bases del socialismo, junto con otras de las numerosas herejías medievales. Perseguidos, asesinados y quemados en la hoguera por sus enemigos, los anabaptistas fueron borrados de la faz de la tierra, pero su levantamiento no fue el único. Lejos de lo que la historiografía mainstream suele hacernos creer, la Edad Media fue un periodo de fuerte conflictividad social, en el que la lucha por lo común fue una constante:


"Hacia finales del siglo XIV, la revuelta del campesinado contra los terratenientes llegó a ser constante, masiva y, con frecuencia, armada. Sin embargo, la fuerza organizativa que los campesinos demostraron en ese periodo fue el resultado de un largo conflicto que, de un modo más o menos manifiesto, atravesó toda la Edad Media. [...] Como indican los archivos de las cortes señoriales inglesas, la aldea medieval era el escenario de una lucha cotidiana. En algunas ocasiones se alcanzaban momentos de gran tensión, como cuando los aldeanos mataban al administrador o atacaban el castillo de su señor. Más a menudo, sin embargo, consistía en un permanente litigio.  [...] El momento más importante de la lucha de los siervos se daba en ciertos días de la semana, cuando los siervos debían trabajar en la tierra de los señores. Los arrendatarios no iban ni enviaban a sus hijos a trabajar la tierra de los señores cuando eran convocados para la cosecha, o iban a los campos demasiado tarde, para que los cultivos se arruinaran, o trabajaban con desgana, tomándose largos descansos, manteniendo en general una actitud insubordinada."


Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria.
Silvia Federici
Traficantes de Sueños
(el libro de puede descargar gratuitamente 
en la página de la editorial)

viernes, 3 de agosto de 2012

visiones,1 // Aleister Crowley



En abril de 1904 una entidad sobrehumana comunicó con Aleister Crowley en un apartamento de El Cairo. Desde la esquina más alejada de la habitación, la entidad susurró los doscientos veintidós puntos que Crowley debía trascribir y dar a conocer al mundo. Comunicó con él tres días seguidos, entre las doce y la una del mediodía. El resultado fue El libro de la ley:

8 de abril (12.00-13.00 PM)

10. Que mis servidores sean pocos y secretos: regirán sobre las mayorías y los reconocidos.
15. Ahora sabrán que el escogido sacerdote y apóstol del espacio infinito es el príncipe-sacerdote, la Bestia; y en su mujer, llamada la Mujer Escarlata, está todo el poder. Ellos recogerán a mis niños en su redil, traerán la gloria de las estrellas a los corazones de los hombres.


9 de abril (12.00-13.00 PM)

32. También la razón es una mentira; pues hay un factor infinito y desconocido; y todas sus palabras están retorcidas.
45. Hay muerte para los perros.
55. has de obtener el orden y el valor del alfabeto inglés; has de hallar nuevos símbolos para atribuirle.


10 de abril (12.00-13.00 PM)

12. Sacrifiquen ganado, pequeño y grande: luego un niño.
50. ¡Los maldigo! ¡Los maldigo! ¡Los maldigo!
59. Como hermanos peleen.

miércoles, 11 de enero de 2012

huid del rasguño. del ojo diseccionado.

imagen: Layla Martínez

idos. huid del rasguño. del ojo diseccionado. del microscopio que examina el gesto. se empañan los cristales que caen a través de las gotas. me empeño. las lentes son la trinchera. se van yendo. idus de marzo. pájaros sefardíes dan a luz mis pupilas. charcos borrosos.

y amamos la belleza. eso lo sé. tu amas. yo amo. llamas bonitos a mis ojos. como si la poesía pudiera ser bonita. no amas mis ojos. no amas la belleza de mis ojos. amas, al fin y al cabo, la idea. al fin y al cabo, al fin, no son mías las golondrinas no son míos ni los picos ni el amor. como otros dijeron exigieron "aparta, aleja de mí, llévate, sucia, de aquí, estos poemas". y desterraron las ciudades en llamas de mi retina.


Epidermia
Sara R. Gallardo

hoy no puedo escribir. sólo leer. menos mal que tengo el libro de sara. la putada es que es demasiado corto. lo bueno es que está lleno de piel y de ojos. como mis collages. mis poemas hoy en Tenían veinte años y estaban locos. enfermedad mental sin medicación. esquizofrenia luminosa garantizada. pasen y vean.