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domingo, 9 de noviembre de 2014

Dientes de leche o La utilidad de los pequeños huesos de los niños para fabricar peines



Hoy se publica "Dientes de leche", una antología en la que participio con un cuento pequeño y raro sobre un fabricante de ataúdes yugoslavo. El cuento pertenece a "Las canciones de los durmientes", un poemario que acabé hace casi un año pero que desde entonces he estado corrigiendo. Si todo sale según lo planeado, se publicará a mediados del año que viene. Me hace mucha ilusión que se edite en papel, pero verlo ahora acompañado de una de las fotografías de Dara Scully ha sido una pasada. Es difícil que alguien pueda captar lo que tienes en la cabeza, sobre todo si lo que tienes en la cabeza también es pequeño y raro, pero a veces tienes la suerte de cruzarte con gente como Dara que te hace una radiografía en el cerebro. Un placer estar en este libro y sobre todo rodeada de esas fotografías y de esos poemas.


[para leer el poemario, haced clic AQUÍ]

domingo, 6 de julio de 2014

Últimas lecturas: Walter Benjamin, Émil Cioran y Agota Kristof



Crítica de la violencia, Walter Benjamin (Biblioteca Nueva). Creo que la razón por la que más me gusta leer ensayo es porque me despeja la cabeza. Muchas veces me sucede que tengo una certeza sobre algo pero no me he detenido a pensarlo ordenadamente. Es como tener una especie de murmullo en el fondo del cerebro y no poder dejar de oírlo: intuyes lo que dice pero no acabas de entender las palabras exactas. Creo que eso es precisamente lo que hacen los buenos ensayos en mi cerebro: ayudarme a entender ese murmullo. Benjamin era una asignatura pendiente desde hacía un montón. Crítica de la violencia tiene apenas cien hojas, pero eso ha bastado para ayudarme a ordenar un montón de ideas que solo me daban vueltas en la cabeza como intuiciones. En concreto, por qué odiamos a la policía, por qué resulta tan insoportable su violencia y de dónde parte su legitimidad -o más bien, la falta de ella- en los distintos modelos de Estado. Sigo teniendo muchas deudas pendientes con Benjamin.





En las cimas de la desesperación, Émil Cioran (Tusquets). Supongo que En las cimas de la desesperación entra en la categoría de ensayo, pero me cuesta clasificarlo así. Quizá porque hay demasiado dolor, demasiada incredulidad, demasiada rabia. El efecto que ha producido Cioran en mí se parece mucho más al que me produce la poesía, que tiene que ver con introducir murmullos en mi cabeza mucho más que con aclararlos. Cioran hablándome al oído de los fuegos que le consumen, del dolor de despertarse cada mañana, de los abismos que todos llevamos dentro. En la introducción, el propio Cioran dice que escribió ese libro con veintidós años y que si no lo hubiese hecho seguramente se habría quitado la vida. No creo que la literatura sirva para nada, no creo que tenga ningún valor transformador ni que sirva para cambiar las cosas. Pero sí que estoy convencida de que es capaz de librarte de un montón de mierda. Quizá eso sea suficiente. 






Claus y Lucas. Agota Kristof (El Aleph).  El volumen que tengo -por lo que sé la última edición que se ha publicado en castellano-, incluye los tres libros que Agota Kristoff escribió sobre los dos hermanos que dan título al libro. Varias personas de las que me fío un montón lo tenían en sus listas de lecturas favoritas, así que me decidí a hacerme con uno. Solo un día después de haberlo terminado, me cuesta describir lo que ha supuesto Claus y Lucas para mí. Supongo que una forma sencilla de hacerlo es decir que a partir de ahora también estará entre mis diez lecturas favoritas, pero eso lo le hace justicia. Es uno de los libros más crueles y más terribles que he leído, pero sin duda también uno de los más hermosos. El primero de los libros que componen la trilogía, titulado "El gran cuaderno", es bello y retorcido y tortuoso y fascinante. Es un libro redondo, perfecto. De hecho, es tan perfecto que los otros dos libros casi resultan innecesarios. Son también hermosos, pero al lado del primero quedan casi deslucidos. Quizá porque en ellos los dos niños protagonistas ya han crecido y se pierde esa perspectiva aterradora de la infancia. Quizá porque hay mucho más de la historia de la propia Kristof en el primero que en los otros dos. 

viernes, 3 de enero de 2014

sexualidad infantil y control social



Hace unos días se publicaba el tercer número de la revista Estudios. El año pasado ya colaboré en ella con un artículo llamado "Hartémonos de amor ya que no podemos hartarnos de pan" que se ha difundido bastante a través de la red. En él hacía un repaso de cómo el anarquismo siempre se había ocupado de todo lo relacionado con el sexo y la sexualidad, llevando la iniciativa en la reflexión de temas como los métodos anticonceptivos, la familia, el amor o la maternidad consciente. En el artículo también proponía volver a recuperar esa iniciativa, porque la sexualidad es uno de los escenarios claves de la dominación. El disciplinamiento de los cuerpos, y especialmente de la sexualidad (entendida en un sentido amplio como los deseos, los afectos, las fantasías, las prácticas, etc.) es una de las estrategias claves con las que cuenta el sistema en la actualidad para imponer unas determinadas relaciones de poder y de dominación. Como dicen los de Tiqqun, el capitalismo no es el FMI o el BCE: el capitalismo es sobre todo un poder de fascinación, un ideal de seducción, una promesa de paraíso en la tierra, y esa promesa tiene mucho que ver con unas determinadas ideas sobre la sexualidad y los cuerpos. El amor se ha convertido en una máquina de guerra, y la están utilizando contra nosotros.

Siguiendo con esa línea de recuperar la reflexión sobre la sexualidad, el artículo de este año trata sobre la etapa de la infancia. En concreto sobre cómo el discurso de los abusos infantiles que tanto oímos repetido en los medios una y otra vez esconde una voluntad de control social, un método de disciplinamiento. Bajo una supuesta intención de proteger a los niños, lo que se esconde es la repetición constante de una única idea: la asociación del sexo con el peligro. Esa idea nos la repetirán a lo largo de toda la vida (charlas sobre sexualidad que únicamente tratan de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, películas en las que la víctima siempre es una mujer a la que han violado, asesinos en serie que fueron abusados sexualmente de pequeños, etc), pero se empieza a fijar en una etapa clave para la sexualidad como es la infancia. Esto no significa que los abusos no existan, pero sí que la continua repetición de ese discurso cumple unos objetivos que no tienen que ver con proteger a los niños. Así, consiguen convertir nuestra vida sexual en algo miserable, algo así como una gestión de los genitales de otra persona. El sexo pasa a convertirse en una especie de trabajo, y como todo trabajo es aburrido, monótono y alienante. La dominación se ha introducido así en todos los resquicios de nuestra existencia.


Por si queréis leerla, la revista entera está en libre descarga AQUÍ.

martes, 14 de mayo de 2013

la extraña maldición de predecir el futuro








Durante los años de esplendor de los circos americanos, era frecuente que estos fueran acompañados de lo que aquí se conoció como la parada de los monstruos: comparsas de seres deformes o monstruosos que exhibían sus enfermedades y trastornos para regocijo del público. Estas comparsas iban con los circos y muchas veces se convertían en el principal reclamo, mucho más que los trapecistas o los domadores. Hermafroditas, gigantes de más de dos metros, siameses unidos por distintas partes, mutilados que habían aprendido a comer o escribir con los pies, esquimales y niños con severos retrasos mentales y cráneos diminutos eran expuestos en pequeñas carpas a las que se podía entrar tras pagar algunas monedas. A veces los monstruos eran obligados a bailar delante del público, mientras sonaba una música de órgano que se accionaba con una manivela. 

Una de las comparsas más famosas a principios de siglo procedía de Europa del este. Estaba formada por una muchacha con una sola teta en el centro del torso, un chico con cráneo de caballo y Edina, una mujer enormemente obesa que predecía el futuro. Cuando alguien entraba en su carpa, Edina lo miraba y comenzaba a hablar. No utilizaba ningún método de adivinación, simplemente recordaba el futuro de la persona que tenía delante. Junto a ella se sentaba el muchacho de cráneo de caballo, que traducía los murmullos de Edina, ya que ésta estaba afectada por una enfermedad que hacía que tuviese la cara llena de pústulas supurantes. El pus que salía de las pústulas se secaba por la noche, haciendo que no pudiese abrir la boca salvo para emitir murmullos apenas audibles, que sin embargo sus compañeros entendían a la perfección. Cuando se la preguntaba de dónde venía su habilidad, Edina contaba que con trece años había sufrido una meningitis que la obligó a permanecer varios meses en la cama. Cuando se recuperó, ya tenía ese peso descomunal y esa maldición de recordar el futuro. 

Después de recorrer durante años todo Estados Unidos, Edina, la muchacha con un solo pecho y el muchacho con el cráneo de caballo fueron recogidos por el Museo Americano, en Nueva York. Allí, Edina vivió hasta los ochenta y un años, recordando el futuro de todo el que iba a verla. Se dice que era visitada con frecuencia por los círculos anarquistas de la ciudad, pero también por grandes magnates que la consultaban sobre el destino de sus finanzas. Se afirma que predijo, entre otras cosas, el crack de la bolsa de 1929. 



[esta historia la leí en el hipnótico libro "La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías". A su vez, los autores la tomaron de "The circus 1870-1950", de Noel Daniel. Las fotografías pertenecen a una exposición "Anatomical Theatre", de un museo de Alabama, Estados Unidos.]

sábado, 11 de mayo de 2013

viento del norte// "Tus ramas/ mis huesos"




Hace ya algunos días se publicó un libro precioso, uno de esos que se te atraviesan en la garganta y te llenan los pulmones de nudos. No he hablado de él hasta ahora porque me ha costado deshacerlos y poder volver a respirar. El libro es una antología de poesía en la que los poemas son acompañados de fotografías bellas y escalofriantes de la también bella y escalofriante Dara Scully, que además ha coordinado la selección y maquetado el libro. Me invitó a participar y yo envié un cuento. He copiado el cuento más abajo, pero leed el libro entero porque hay poemas alucinantes, y además está pensado para ver todo el conjunto, con las fotografías. Está colgado entero en issuu, así que para verlo basta con hacer click aquí. 



"Viento del norte


Cada vez que el viento del norte congelaba el agua de los pozos, la muchacha de labios morados acudía al bosque y daba a luz a un niño. Un niño diminuto como las crías de la comadreja o como las larvas que los santos colocan en los oídos de los hombres. La maleza recogía al niño y lo alimentaba con la leche blanquecina que manaba del interior de las plantas y con las alas transparentes de los insectos. Pero la leche que manaba de las plantas y las alas de los insectos eran amargas. Por eso los niños crecían con los huesos frágiles y los cabellos quebradizos. Por eso conocían la pureza, que es amarga como el sudor de los hermanos que duermen en el mismo lecho,

como el llanto de los adolescentes que mueren pisoteados por los ciervos

como las oraciones de los que rezan arrodillados delante del espejo mientras los ángeles flotan en la cocina

como los lamentos de las novicias cuando el mecánico ajusta sus paladares postizos o aprieta las correas de sus camisas de fuerza

como las súplicas de los mancos en estado de hipnosis cuyos dedos fueron devorados por las cenizas

como los cantos de los cordeleros de manos temblorosas que fabrican las sogas de los condenados.

Con el paso de los inviernos, los niños crecían acunados por la maleza. Nunca abandonaban el bosque, pues la maleza es engañosa como el calor de los invernaderos y celosa como los novios ciegos que abrillantan sus botines cuando cae la noche. Solo uno de ellos se atrevió a salir del bosque, pero el que conoce la pureza no puede pronunciar en voz alta los nombres de los árboles ni conoce las señales de la pestilencia. Al cabo de unos instantes, se encontró rodeado por un enjambre de moscas, a causa del cual perdió la razón durante tres años."


Layla Martínez
Tus ramas/ mis huesos

viernes, 1 de febrero de 2013

los 913 cadáveres que recuerdo



[Jim Jones]



 
 [cadáveres junto a la mesa donde se repartió el veneno]


 [más cadáveres]



No recuerdo casi ningún programa de los que vi durante el tiempo que estuve hipnotizada por la televisión. Supongo que delante de mis ojos pasaron miles de cadáveres, pero solo recuerdo a 913 de ellos. Los 913 cadáveres de hombres, mujeres y niños que aparecieron en Jonestown, un terreno cercado y perdido en medio de la selva que pertenecía a una secta llamada El Templo del Pueblo. Era tarde, y yo hacía zapping por los trescientos canales de la TDT sin buscar nada en especial, solo fascinada por la luz eléctrica que emitía el televisor. Me detuve en el canal Historia, que en ese momento estaba empezando a emitir un documental titulado "La masacre de Jonestown". Supongo que me llamó la atención el título, las masacres de todo tipo siempre han sido uno de mis temas preferidos para un documental. Incluso para un libro.

Era tarde y estaba cansada, pero las primeras imágenes hicieron que me sacudiese en el sofá. El cámara avanzaba por lo que parecía una especie de pueblo y enfocaba a los cientos de cadáveres que se apilaban por todas partes. Casi tenía que ir apartándolos con los pies para poder pasar. En el audio, se oía una voz autoritaria que repetía "¡Morid con dignidad!, ¡Morid con dignidad!". Esa voz era la de Jim Jones, el predicador que había fundado y dirigido la secta de El Templo del Pueblo, y el audio pertenecía a una grabación que se encontró el aquel mismo lugar, junto a los cientos de cadáveres. En ella se oían los últimos minutos de vida de los habitantes de Jonestown, antes de lo que hasta hoy es el mayor suicidio colectivo de la Historia. Histérico y desencajado, Jones les dirige un discurso para convencerles de que su única opción es el suicidio. Mientras habla, se oye cómo algunas de sus colaboradoras más cercanas van preparando el compuesto de cianuro y zumo que darán a los habitantes de Jonestown. Los primeros en tomarlo son los niños, a los que se oye llorar quejándose del sabor amargo de la bebida. Luego lo tomaron los adultos. Después de eso, en la cinta se hace el silencio. 

Aquellas imágenes me sacudieron en el sofá, pero creo que no fueron las peores de todo el documental. Lo qué más impacto me causó fue ver el rostro de Jim Jones. De alguna manera, me era familiar. No sé por qué, pero tenía una fuerte sensación de haberlo visto antes, o de que se parecía a alguien que yo conocía. Recuerdo que me levanté del sofá y me acerqué más al televisor, pero no fui capaz de relacionarlo con nadie conocido. Puede que eso mismo les pasase a las 913 personas que se suicidaron aquel día, que se quedasen a escucharle por primera vez porque les recordaba a alguien o porque tenían la sensación de conocerlo. Puede que por eso entraran a la secta y le siguieran a aquel terreno perdido en medio de la selva. Puede que me pasase lo mismo que a ellos.



[El documental se puede ver entero en Youtube, basta con poner "La masacre de Jonestown" en el buscador. Además, la editorial La Felguera también ha publicado un libro sobre este tema, "Jim Jones. Prodigios y milagros de un predicador apocalíptico". Es el único publicado en castellano que recoge la transcripción completa de la cinta.]


jueves, 10 de enero de 2013

la utilidad de sus pequeños huesos para fabricar peines

 



"Las autoridades estatales habían prohibido enterrar a los niños por la utilidad de sus pequeños huesos para fabricar peines, pero el fabricante de ataúdes era sensible a los procesos de fermentación. Por eso, cuando llegaba la niebla, los metía en sacos y los llevaba al bosque. Allí, les tomaba las medidas y les construía ataúdes con ramas y cortezas, como pequeños nidos subterráneos. Después les arrancaba los botones de los abrigos, con los que fabricaba anillos de latón que vendía a los cocheros búlgaros a cambio de agujas y cordones nuevos para los zapatos."

[poemario en construcción]

domingo, 29 de julio de 2012

las interferencias//los huesos usados para hacer nidos//clu-clu









A veces tengo la sensación de tener ruido dentro de la cabeza. Un ruido como de interferencias, con imágenes y palabras que no entiendo, pero que tienen relación unas con otras. Como oír conversaciones sueltas o ver fragmentos de una película sin sonido. Pero de repente hay algo que lo hace encajar todo, y entonces el ruido empieza a tener sentido. Esta vez fue el final de un poema de Ferrer Lerín:

Clu nombrado desde la cuna Clu
por su padre John Gulager actor de vaudeville
por el clu-clu del rojo pájaro
Red Bird nombrado en Oklahoma Clu-Clu
en Holdenville donde al nacer Clu Gulager
el dieciséis del once de mil novecientos veintiocho
varias avecillas clu-clu preparaban ya sus nidos
con huesos de hermanos clu-clu
fallecidos en el tórrido verano. 

Fámulo
Francisco Ferrer Lerín
(Tusquets)

viernes, 20 de julio de 2012

"ojalá tuviera un hijo tan rojo como la sangre y tan blanco como la nieve"



"Mi madre me mató
mi padre me comió,
y mi hermana Marleenken
mis huesecitos recogió
los guardó en un paño de seda
y bajo el enebro los dejó,
pibí, pibí, ¡qué pájaro más lindo soy!"


Del Enebro
Jacob Ludwig y Wilhem Karl Grimm
ilustraciones de Alejandra Acosta
(Jekyll y Jill)

lunes, 16 de julio de 2012

canciones perversas cantadas por niños




Los niños criados en sótanos
se amarraron con correas
a sus pequeñas camas
durante la epidemia
que llenó los huertos
de extrañas protuberancias.

Aprendieron a dormir
con los ojos abiertos,
pero los predicadores
descubrieron su secreto
y avisaron a los boy scouts
de mejillas sonrosadas:

la pureza de la raza
exige huertos de membranas
y canciones perversas
cantadas por niños. 

martes, 26 de junio de 2012

no leáis a Lautréamont



Hace demasiado calor para leer a Lautréamont. Para leer a un loco que tortura a otros locos y recorre los cementerios cegado por la absenta. Para leer cuando besaba a un niño de rostro sonrosado hubiese querido arrancar sus mejillas con una navaja y lo habría hecho a menudo si la Justicia, con su largo cortejo de castigos, no lo impidiese. Maldoror me susurra al oído con la boca llena de hojas de belladona y no me deja dormir. Me cuenta cómo aplastó la cabeza de un ahogado con una piedra para que no pudiese salir del agua, cómo violó y asesinó a una niña que dormía entre la maleza, cómo ejecutó a tres mujeres. Coloqué la suave gracia de los cuellos de tres muchachas bajo la cuchilla. Ejecutor de la justicia, solté el cordón con la experiencia aparente de una vida entera, y el hierro triangular, cayendo oblicuamente, cercenó tres cabezas que me miraron con dulzura. Hace calor y Los cantos de Maldoror es un libro horrible, y sexual y febril y no me deja dormir. Leo que Lautréamont murió a los 24 años por una enfermedad infecciosa en el cuarto de una pensión. Que su familia siempre mantuvo que había sido envenenado por su vinculación con grupos de extrema izquierda, pero ni siquiera fueron al entierro. Decían que era un enfermo y un blasfemo y que ardería en el infierno. Pero a Lautréamont eso le habría gustado.

lunes, 28 de mayo de 2012

niños que mutilan a otros niños



Niños que mutilan a otros niños. Niños que desentierran los cadáveres de sus hermanitos muertos. No dejéis solos a los niños o celebrarán rituales sádicos y crueles. Niños que decapitan perros abandonados y exhiben sus cabezas como trofeo. Niños que violan a otros niños. Y se clavarán agujas en los genitales y darán de comer insectos a sus muñecas y les arrancarán la cabeza. Niños que dejan morir a sus mascotas de hambre y sed. Niños que golpean a otros niños. Niños que asesinan a otros niños. Y jugarán a ser adultos y les daréis asco y pena. Leed "Nada" y sabréis lo que hacen los niños cuando no los miramos. Leed "Nada".



[las frases en cursiva son de un poema 
de El Libro de la Crueldad]

sábado, 26 de mayo de 2012

lugares en los que he estado









Lugares en los que he estado. En los que he soñado estar. 
Lugares sórdidos y horribles a los que pertenezco. 


lunes, 12 de marzo de 2012

bienvenidos al horror


"El seno materno es un lugar oscuro y arriesgado, 
un entorno peligroso. Querríamos que nuestros hijos 
estuviesen antes de nacer  donde pudiesen ser observados
y tan protegidos como fuera posible"
Joseph Fletcher, profesor de ética médica,
Universidad de Virginia


"Hay científicos que afirman que estarán, no mucho después de empezar el siglo XXI, en condiciones de gestar en matrices artificiales, clones humanos sin cabeza, que se utilizarán como fuente de repuestos durante la vida de los donantes humanos que hubiesen aportado las células clonadas. En octubre de 1997, el doctor Jonathan Slack, profesor de biología del desarollo de la Universidad de Bath, en el Reino Unido, comunicó que había podido manipular ciertos genes de un embrión de rana y suprimir el desarollo de la cabeza, del tronco y de la cola del renacuajo. El resultado del experimento fue el nacimiento de una rana viva sin cabeza."

El siglo de la biotecnología
Jeremy Rifkin

domingo, 4 de marzo de 2012

niños alucinados





Somos niños alucinados
expuestos a fiebres perversas.
Luces brillantes
nos volvieron salvajes
demasiado pronto:

ahora dormimos
bajo las camas
y nos alimentamos
de animales atrapados
en latas de conserva.

Las interferencias 
del televisor
es lo más parecido a la nieve
que conocemos: 

las manchas blancas
nos han vuelto precisos
y desconfiados. 

martes, 28 de febrero de 2012

el post que debía





Mi primer novio se llamaba Miguel y trabajaba de cristalero. Era el 2004 y hablábamos de México en los bancos del parque. De irnos con el subcomandante Marcos a los territorios liberados por los zapatistas. Le dejé mi ejemplar de Las flores del mal y nunca me lo devolvió. Los viernes hacíamos turismo en los centros comerciales o íbamos a algún concierto. Yo llevaba un imperdible en la oreja y él me regaló una camiseta de The Clash con la foto de Joe Strummer que compró en El Rastro. Se sacó el carné de conducir y cogía el coche de su madre, un volvo enorme y destartalado al que había que echar gasolina continuamente. Tenía un radiocassete kenwood. Un día vino a buscarme y me llevó a Carabanchel. El alcalde de Madrid acababa de instalar parquímetros en el barrio y  por las noches los vecinos los destrozaban a golpes. A mi me dejó la barra antirrobo del volante y el usó el gato mecánico. Unos meses después me fui a la universidad y dejamos de vernos, pero ayer me lo encontré. Iba con su novia Mónica, que está embarazada, y estaban radiantes. Los dos han conseguido mantener el curro y se han comprado una casa. Me alegré muchísimo por ellos, y sobre todo por él. Le debía un post.

viernes, 17 de febrero de 2012

esta es la hora en que los poetas lunáticos saben qué hongos brotan en Yuggoth



Niños extrañamente mutilados por familiares que habían perdido toda esperanza se pierden en laberintos rosas de formas extrañas. Poetas lunáticos mastican hongos enloquecidos por eones de tormentas. Lovecraft nos obliga a masticar la droga blanca. a habitar los mundos salvajes de las pesadillas. A bailar bajo la fiebre. Ciervos monstruosos adoran a dioses hambrientos. Ya hemos estado antes en esta ciudad de esplendores antiguos. Aquí capoteábamos justo antes de las noches de invierno. Aquí estuvo nuestra casa mientras pudimos verla.

miércoles, 15 de febrero de 2012

michaeljackson acaba su viaje y es desconectado con propofol

[el relato empieza dos post antes, con Michaeljackson como prototipo de cyborg de la postmodernidad ultraviolenta]


La incapacidad para comprender las motivaciones de su conducta estuvo en la causa de que no se tomasen las medidas adecuadas para frenar la disfuncionalidad. Se carecía de procedimiento para ese tipo de situaciones. El prototipo Michaeljackson no sólo ponía en evidencia las limitaciones de la cirugía protésica, sino también la incapacidad de los sujetos denominados Padre#1 y Madre#1 de lograr una adaptación plena y satisfactoria a la conducta deseada por la Máquina.

Ante la gravedad de la situación, se decidió poner en marcha el Protocolo Asphixia. La primera medida fue la activación del gen V01, que provocaba la aparición de una anomalía en las células de la epidermis. La melanina desapareció de la piel del prototipo en apenas unas semanas. El sujeto-replicante perdió su capacidad de estar expuesto a la luz solar. La segunda medida fue la acusación de abusos sexuales por parte de dos de los sujetos infantiles que habían visitado el espacio denominado “Neverland”. El sujeto-replicante fue expuesto a una dura presión mediática. El aumento de medicamentos que solicitó tras la activación de las medidas del Protocolo Asphixia hizo pensar que éstas habían sido un éxito. Su conducta había sido convenientemente reconducida.  


Esas pastillas me dan dolor de cabeza, dijo Michaeljackson mirando las dos píldoras blancas y el vaso de agua del grifo que había sobre la mesa.
No puedo darte nada más flojo, dijo Conrad Murray sin levantar la vista de los informes médicos que estaba revisando.
No quiero tomarlas. Cámbialas por cualquier otra que sirva para lo mismo.
¿Te crees que estoy jugando? ¿Te crees que puedo cambiarte la medicación sólo porque a ti no te gusten unas pastillitas? Te han hecho 10 operaciones de nariz, 1 de pómulos y 2 de labios, has desarrollado leucodermia por todo el cuerpo, tienes insomnio, dificultades para respirar en el pulmón derecho y duermes en una puta cámara hiperbárica. ¿De verdad crees que puedes elegir qué pastillas tomar?



La disfunción había sido corregida. La hiperrealidad seguía teniendo a un subdios quirúrgicamente mejorado al que adorar. La administración de altas dosis de ultraviolencia en forma de intervenciones estéticas hacía posible la aparición de replicantes altamente funcionales para la Máquina. Algo parecido al infrafuturo hacía pedazos la realidad sobresaturada de estímulos positivos que prometían los anuncios de Burger King. El guante blanco del prototipo Michaeljackson permitía creer en un subdios capaz de proporcionar felicidad químicamente inducida.


La Máquina no detectó disfunciones en su constante 1 0
001 1100 001 0001 10110 001 1010101 111 010 001 0 1 00 1 00 


Sin embargo, el éxito inicial de las medidas contenidas en el Protocolo Asphixia se mostró inútil a largo plazo. El prototipo Michaeljackson comenzó a presentar nuevas disfuncionalidades en su conducta en torno al año 2000. El patrón de comportamiento en el que había sido condicionado desde la infancia por los sujetos denominados Padre#1 y Madre#1 fue definitivamente abandonado.

El hecho más grave [clasificado de magnitud 10] se produjo el 20 del 11 de 2002. A las 12 horas, 15 minutos, 39 segundos AM el prototipo Michaeljackson abría la ventana de su habitación en el hotel Adlon, [Berlín] [Alemania] y balanceaba sobre el vacío a un sujeto infantil sin cara.



La Máquina se detuvo 26 segundos.

Después de un nuevo intento fallido de condicionamiento inducido químicamente, el prototipo Michaeljackson fue definitivamente desconectado con una intoxicación de Propofol.

lunes, 16 de enero de 2012

la instauración del futuro perpetuo requerirá hordas salvajes




Incendiemos los centros comerciales y sustituyámoslos por ganglios linfáticos. Derribemos las instituciones ilustradas. Inauguremos las instituciones hermafroditas. Implantemos la juventud perpetua como régimen teocrático. Destruyamos la botánica. Nunca más nada será clasificado. Proclamemos la muerte del arte a manos de salvajes tumoraciones. Asaltemos las facultades de medicina en un caleidoscópico intento de acabar con la actitud gerontocrática. Instauremos el futuro infinito. 

lunes, 2 de enero de 2012

todo ha sido dicho ya




Nos prohibieron
la entrada
a los centros comerciales
y decidimos
incendiarlos:

toda religión
debe ser fundada
con sacrificios humanos
pero bastará
un animalito suave
o un anciano babeante
de movilidad reducida.

Nuestra infancia
no fue desgraciada
y sin embargo.